Emergencia en Chubut: el costo psicológico de 50 días bajo fuego.
Los Incendios en Chubut y la crisis ígnea que azota a la cordillera chubutense ha trascendido la frontera de lo ambiental para transformarse en una emergencia humanitaria y emocional. Tras casi dos meses de combate ininterrumpido, los habitantes de Cholila y los brigadistas en la primera línea enfrentan un enemigo invisible pero devastador: el agotamiento mental.
La incertidumbre de no saber si el viento cambiará de dirección hacia sus hogares o la angustia de esperar el regreso de un familiar del frente de batalla han configurado un escenario de estrés postraumático colectivo en toda la Comarca Andina.
El drama de las familias y la solidaridad como motor
La vida cotidiana en Cholila ha quedado suspendida, reemplazada por una logística de guerra contra las llamas donde cada miembro de la comunidad cumple un rol. Según Canal 12 Web, los testimonios de los pobladores reflejan una vigilia permanente; Perla Ciardelo, vecina de la localidad, relató el impacto de ver a su hijo voluntario sufrir un accidente cuando un árbol incendiado cayó sobre él. «La situación te desborda, antes dormir era imposible», confesó, remarcando que la solidaridad nacional ha sido el único alivio tangible, permitiendo incluso la compra de equipamiento de seguridad para quienes arriesgan su vida en el monte.
Primeros auxilios psicológicos y el colapso de los cuidadores
La labor de contención no es solo material. Profesionales de la salud mental se han desplegado en el territorio para brindar primeros auxilios psicológicos a bomberos y familias damnificadas. Belén Scotto, psicóloga local, advierte que quienes combaten el fuego suelen descuidar necesidades básicas como la higiene, el sueño o la alimentación debido a la adrenalina y la exigencia del entorno.
Se han registrado escenas de colapso emocional entre los coordinadores logísticos, quienes deben gestionar recursos limitados mientras ven cómo el fuego supera las barreras humanas, afectando incluso las viviendas de sus propios compañeros de cuadrilla.
El desafío de la pos-emergencia en la cordillera
Los especialistas coinciden en que la verdadera crisis emocional comenzará una vez que se extingan las llamas. El proceso de reconstrucción psicológica se divide en etapas, y la más crítica será la que inicie tras el primer mes del cese del fuego, cuando la adrenalina baje y los afectados intenten retomar una rutina que ya no existe.
Es imperativo que el sistema de salud pública de Chubut garantice dispositivos de atención comunitaria permanentes, siguiendo modelos de provincias vecinas, para evitar que las secuelas del trauma se vuelvan crónicas en una población que habita y defiende su territorio con el cuerpo y el alma.




