El tablero político venezolano atraviesa una transformación radical bajo la gestión de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez
Tras la captura de Nicolás Maduro en enero, la mandataria interina inició un proceso de «limpieza» institucional que incluye la eliminación de organismos clave y programas sociales que fueron el pilar del chavismo durante más de dos décadas.
Un cambio profundo en la estructura del Estado
La reorganización, oficializada en la Gaceta Oficial, apunta directamente al corazón del Despacho de la Presidencia. Según se desprende de la información difundida, la medida busca centralizar funciones y eliminar estructuras que, para muchos analistas, servían más como herramientas de control político que de asistencia real.
En este nuevo esquema, Rodríguez ha suprimido siete dependencias, entre las que figuran cinco programas sociales y dos organismos de inteligencia. Según DW, esta reestructuración es parte de un plan más amplio que incluye reformas en la industria petrolera y una inminente ley de amnistía política que se trataría la próxima semana.
El fin del Cesppa y el recorte de las «Misiones»
Uno de los puntos más significativos de este decreto es la eliminación del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa). Este ente, creado por Maduro en 2013, había sido objeto de duras críticas por parte de diversas ONG, que lo señalaban como un organismo destinado a restringir el acceso a la información estratégica y aumentar la opacidad del Estado.
Asimismo, el recorte alcanzó a las emblemáticas «misiones» sociales. Tres de los programas eliminados fueron creaciones directas de la era Maduro, mientras que los restantes datan de la presidencia de Hugo Chávez. Aunque el gobierno interino ha indicado que algunas funciones serán reasignadas a otros ministerios, la medida marca el fin de una era de subsidios directos gestionados de manera discrecional.
El aval de Washington al nuevo rumbo
Este vuelco institucional coincide con una mejora sustancial en el vínculo con los Estados Unidos. El presidente Donald Trump, quien sigue de cerca la situación tras la captura de Maduro por fuerzas especiales, ha dado muestras de apoyo público a la gestión de Rodríguez.
En sus recientes declaraciones, el mandatario estadounidense elogió el «gran trabajo» de la presidenta encargada, consolidando una alianza que busca restaurar el potencial económico del país caribeño mientras se desarticula el aparato represivo y de coacción social denunciado por organismos independientes.




