La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo punto crítico este martes
Tras las recientes afirmaciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien dio por «prácticamente terminada» la contienda, la Guardia Revolucionaria de Irán lanzó una respuesta tajante. El régimen persa no solo desmintió el fin de las hostilidades, sino que aseguró tener el control absoluto sobre el desenlace del conflicto bélico.
Un arsenal «más potente» y la amenaza de expansión
Lejos de mostrarse debilitado, el mando militar iraní sostuvo que su capacidad de fuego es «ahora más potente que al inicio de la guerra». Esta declaración choca de frente con el balance de la Casa Blanca, que recientemente informó la desarticulación de la infraestructura de misiles y drones del país persa.
Según consignó el medio C5N, Teherán reclamó para sí la autoridad exclusiva sobre el cese del fuego. «La Guardia Revolucionaria establece que somos nosotros quienes decidiremos el fin de la guerra», sentenció un portavoz del Ejército. Además, lanzaron una advertencia inquietante para la seguridad internacional: están dispuestos a ampliar el alcance de los combates si persiste la presión externa, bajo la premisa de que «la seguridad será para todos o la inseguridad será para todos».
El petróleo como arma de guerra y la respuesta del Pentágono
El conflicto también se libra en el plano económico. Irán amenazó formalmente con interrumpir las exportaciones de crudo en la región mientras continúen los ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel. Para la fuerza de élite iraní, el futuro de la región está en sus manos y no bajo el arbitrio de las fuerzas estadounidenses.
La respuesta de Washington no se hizo esperar. Pete Hegseth, jefe del Pentágono, anunció que este martes se registrarán los bombardeos más intensos desde que comenzó la ofensiva hace diez días. «Hoy será el día más fuerte de ataques dentro de Irán», afirmó el funcionario. Asimismo, reforzó la advertencia de Trump sobre el Estrecho de Ormuz: cualquier intento de frenar el flujo petrolero será respondido por Estados Unidos con una fuerza «veinte veces mayor» a la aplicada hasta el momento.




