Un drástico cambio en los fundamentos de la macroeconomía local promete alterar las históricas conductas de resguardo de los inversores.
Por primera vez en décadas, el fantasma de una corrida de cotizaciones en la víspera del próximo escenario de urnas parece estar desactivado por completo, abriendo paso a un robusto blindaje estatal sostenido por un ingreso masivo y sin precedentes de divisas extranjeras.
El blindaje de Luis Caputo y el histórico récord de 100 mil millones de dólares
El mercado financiero argentino se encamina hacia un escenario de inédita estabilidad cambiaria. El panorama financiero actual muestra una solidez muy superior a cualquier proceso electoral previo. El economista Federico Domínguez afirmó de manera contundente que las variables estructurales tienden a la apreciación del tipo de cambio, sustentadas de forma directa en el superávit fiscal inquebrantable, un estricto orden monetario y un espectacular crecimiento exportador. El analista proyectó que el país superará la barrera de los 100.000 millones de dólares en exportaciones durante este período y estimó que esa cifra podría duplicarse en un plazo de cuatro a cinco años gracias al despliegue de áreas estratégicas.
A su vez, el experto ponderó el programa de pagos diseñado por el Palacio de Hacienda para garantizar los vencimientos de la deuda externa sin depender de Wall Street, lo que le otorga al Banco Central una capacidad de acumulación muy superior para engrosar sus arcas líquidas y empujar los precios hacia la baja. Desde el recambio de gestión, el Banco Central y el Tesoro adquirieron cerca de 34.000 millones de dólares. De cara a los comicios del próximo año, las reservas netas registraron un vuelco histórico al pasar de un saldo negativo de 11.000 millones de dólares a una cifra superior a los 10.000 millones de dólares positivos, lo que minimiza la volatilidad esperada. Con este sólido contexto, los analistas estiman que con superávit fiscal y récord exportador, prevén menor presión sobre el dólar en año electoral de manera definitiva, impulsando al mismo tiempo una reacción alcista en los mercados en caso de un triunfo oficialista.
Desplome de la pobreza al 28% y el mayor giro federal en un siglo
A pesar de que el repunte del consumo privado exhibe un comportamiento desigual entre las diversas clases sociales, los indicadores generales tocan techos históricos. Domínguez precisó que la pobreza sufrió un retroceso drástico al descender del 54% al 28%, apalancado por el freno en el valor de los alimentos que alivió a los sectores vulnerables, en contraste con las dificultades de la clase media frente a los incrementos en salud y colegios privados. La consolidación del poder adquisitivo y el salario real se reanudará fuertemente en el corto plazo debido a la consolidación de una tasa inflacionaria mensual por debajo del 2%. Sin embargo, la transformación medular de la economía nacional se localiza en las provincias gracias a un boom productivo.
El interior del país lidera el mayor giro hacia el federalismo productivo en un siglo mediante inversiones multimillonarias en minería, energía y recursos naturales. Este proceso de desarrollo estructural se ve potenciado por la vigencia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el cual ya aglutina propuestas y proyectos en carpeta por un total estimado de 150.000 millones de dólares. Según el análisis de coyuntura, el optimismo de las provincias derramará riqueza hacia el resto del entramado social, garantizando la continuidad de un modelo donde el equilibrio presupuestario no corre peligro e incluso permite avanzar con la quita de impuestos nacionales mientras se aguarda una baja del riesgo país para emitir nueva deuda internacional bajo mejores condiciones de financiamiento.
