El Poder Legislativo agota sus últimas reservas de energía antes de ingresar en un parate total por el receso de invierno.
Tras una primera mitad de año con un sabor agridulce para la Casa Rosada, las fuerzas oficialistas buscan reconfigurar su estrategia en el Parlamento. Con la salida de un funcionario polémico del radar y el regreso del optimismo político, se diseña una ambiciosa y agresiva agenda de reformas estructurales para el segundo semestre.
El escándalo de Adorni empantanó las leyes y el Senado activa su última función
El Parlamento nacional consume sus últimos cartuchos antes del inminente receso invernal. El Palacio Legislativo cierra un semestre con logros innegables para el oficialismo —como la reforma laboral—, pero bajo la sombra de que se pudo haber avanzado más si no estallaba el escándalo por las irregularidades patrimoniales de Manuel Adorni, un conflicto que paralizó la tarea de las bancadas. Frente a este panorama, el Senado prepara su última sesión este jueves 16 con un temario acotado: la aprobación de pliegos de jueces y la demorada ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Por su parte, la Cámara de Diputados bajó las persianas el pasado 24 de junio y solo mantuvo comisiones aisladas para debatir la ley antibarrabravas y eventos protocolares.
Debido a este freno de mano, una gran cantidad de iniciativas cruciales quedaron congeladas con cinta de clausura provisoria en ambas cámaras. Entre los proyectos arrumbados y sin avances se destacan la ley de lobby, el acuerdo internacional en Patentes, los cambios al Financiamiento Universitario, la Ley Hojarasca y la polémica reducción de subsidios al gas por zonas frías. Asimismo, el oficialismo mantuvo pisado el inicio del debate del «Súper RIGI», la ley de emergencia en Discapacidad, la nueva ley de Salud Mental, la derogación del Etiquetado Frontal de Alimentos y los proyectos contra la ludopatía digital. De este modo, la realidad demuestra que El Congreso gasta lo último que le queda de batería antes del “apagón“ invernal y se prepara para una nueva etapa con demasiadas deudas legislativas pendientes.
El plan de Milei tras el 9 de Julio para demoler a una oposición dispersa
A pesar del congelamiento de leyes, en la Casa Rosada predomina el optimismo de cara a agosto. El Gobierno recuperó iniciativa tras desprenderse del «peso muerto» que significaba Adorni, cuya figura ya no sirve como factor aglutinante para una oposición que hoy se muestra completamente dispersa y desarticulada. El relanzamiento político tuvo su hito fundamental el 9 de Julio en Tucumán, donde Javier Milei se mostró rodeado por su Gabinete a pleno y un nutrido grupo de gobernadores que, atentos a las encuestas positivas y la cercanía del año electoral, volvieron a alinearse con el Poder Ejecutivo.
Para el segundo semestre, el oficialismo prepara un repertorio de alto impacto para reactivar las cámaras. El núcleo de la nueva etapa estará conformado por el debate del Presupuesto 2027 —que incluye un proyecto de «shutdown» o cierre temporal del Estado—, la reforma electoral integral y las modificaciones clave a la Carta Orgánica del Banco Central. A esta agenda de desregulación se sumará la nueva Ley de Sociedades Generales promovida por el ministro Federico Sturzenegger, con la que La Libertad Avanza buscará capitalizar su renovada energía política en el Congreso.
