La mesa chica del oficialismo pateó el tablero político nacional al habilitar de forma anticipada la maquinaria más ambiciosa de su gestión.
Tras superar turbulencias internas y reacomodar sus filas, la cúpula gubernamental decidió unificar criterios estratégicos para blindar la continuidad de su proyecto económico, lanzando al mismo tiempo una durísima advertencia a los mandatarios provinciales que pretendan subirse al armado oficial.
El ultimátum de Karina en Misiones y la guerra de estrategias en el círculo rojo
La estrategia política del oficialismo nacional ingresó en una fase de verticalidad absoluta de cara a los próximos años. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dejó atrás los recientes traspiés comunicacionales de Manuel Adorni y selló el rumbo de la gestión al advertir que el gran objetivo de este año es empezar a construir todo el camino para la reelección del mandatario en 2027. La contundente proclama ocurrió durante su exposición en la Escuela de Cuadros libertaria celebrada en la provincia de Misiones, donde se fijó que la única prioridad real de la administración es asegurar un nuevo mandato para el líder de La Libertad Avanza.
La meta unifica los objetivos de las distintas tribus que conviven en Balcarce 50, aunque deja al descubierto marcadas diferencias en el modo de ejecutar el plan. Por un lado, la menor de los Milei se inclina por tejer alianzas de manera sectorizada y quirúrgica «con los que haga falta», mientras que el influyente asesor presidencial, Santiago Caputo, presiona para sellar un gran acuerdo global con la mayor cantidad de sectores posibles. No obstante, para cualquier gobernador o aliado que pretenda sumarse al frente oficialista, el Poder Ejecutivo fijó una condición innegociable: deberán acompañar a libro cerrado la reforma electoral del oficialismo, la cual incluye como eje central la compleja y resistida eliminación de las PASO.
Negociación provincia por provincia y el mapa electoral que se define tras el Mundial
A sabiendas de que una contienda presidencial posee una lógica radicalmente distinta a los comicios legislativos, en la Casa Rosada predomina ahora un perfil más conciliador para sentarse a conversar con los gobernadores que respalden las leyes en el Congreso. Los armadores políticos designados para esta tarea, Eduardo «Lule» Menem y Diego Santilli, ya activaron los primeros contactos reservados para aceitar las terminales provinciales. Uno de los movimientos más recientes fue la visita del santafesino Maximiliano Pullaro al flamante jefe de Gabinete, una reunión donde el escenario electoral estuvo sobre la mesa y que dejó entrever que el oficialismo optaría por competir en Santa Fe con un candidato propio, una estrategia de independencia que también planean replicar en la provincia de Córdoba.
Aunque el grueso de las definiciones de candidaturas y los cierres de listas definitivos se postergaron para después de la finalización del Mundial de Fútbol la próxima semana, el mapa de batalla ya tiene certezas: el gobierno saldrá a competirle de frente al peronismo en sus propios bastiones territoriales mediante negociaciones individuales «provincia por provincia». El reciente pacto político escenificado con la foto de 13 gobernadores en la Casa Histórica de Tucumán marca el inicio de esta nueva etapa de diálogo y pragmatismo, confirmando que el Gobierno activó el debate electoral y trabaja en el operativo reelección para consolidar su hegemonía en todo el territorio argentino.
