Un monumental escándalo político y deportivo dinamita las horas previas a la gran semifinal de la Copa del Mundo.
Las polémicas declaraciones de un exmandatario europeo encendieron un feroz cruce diplomático transatlántico, desatando el rechazo unánime de las máximas autoridades de ambos países por comentarios abiertamente discriminatorios hacia los futbolistas del seleccionado galo.
Escándalo en la previa de la semifinal: repudian a Mariano Rajoy por decir que Francia juega «sin franceses»
La tensión futbolística se mudó por completo a los despachos gubernamentales tras una publicación que rozó el racismo. El exmandatario español provocó una inédita ola de indignación internacional. Todo estalló en vísperas del choque decisivo entre España y Francia en el AT&T Stadium de Dallas, cuando se confirmó que escándalo en la previa de la semifinal: repudian a Mariano Rajoy por decir que Francia juega «sin franceses» en una columna de opinión deportiva para el medio El Debate. En dicho escrito, el referente conservador apuntó contra el origen étnico y las raíces de los futbolistas de la plantilla dirigida por Didier Deschamps, argumentando que el equipo rival tenía jerarquía pero carecía de «franceses auténticos».
Las repercusiones políticas fueron inmediatas y fulminantes. El actual presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, condenó de forma tajante la postura de su antecesor a través de las redes sociales, sentenciando que España es avergonzada por declaraciones xenófobas y deseando «que gane el mejor y que pierda el racismo». Por su parte, el secretario de Organización del partido Podemos, Pablo Fernández, calificó la opinión de «execrable» y tildó a Rajoy de «racista asqueroso», mientras la ola de repudio sumaba repudio masivo en ambas naciones.
Cruce diplomático, la furia de Macron y los datos oficiales de la embajada
El impacto de los dichos escaló a las esferas más altas del Ejecutivo francés comandado por Emmanuel Macron. El ministro de Exteriores galo, Jean-Noël Barrot, replicó con dureza afirmando que «Francia no tiene color de piel» y tildó el análisis de Rajoy como una mezcla de estupidez y racismo. En sintonía, la ministra de Lucha contra las Discriminaciones, Aurore Bergé, exigió frenar de raíz los desmanes racistas en el fútbol para que el deporte vuelva a juzgar a las personas estrictamente por su talento. Para sepultar la polémica con datos reales, la Embajada de Francia en España emitió un comunicado oficial aclarando que 23 de los 26 futbolistas convocados nacieron efectivamente en suelo francés, y que los tres restantes gozan de la ciudadanía plena.
En un intento por contener el incendio mediático, el portavoz del Partido Popular (PP), Borja Sémper, ensayó una tibia defensa al argumentar que el texto fue redactado «sin mala intención» y bajo un tono meramente «sarcástico». Lejos de retractarse o pedir disculpas públicas por el revuelo institucional causado en la antesala de un cruce mundialista crucial, el propio Mariano Rajoy decidió cerrar la controversia de manera soberbia al disparar: «No me voy a poner al nivel de ciertos miembros del Gobierno español».
