Un drástico sacudón sacude el tablero político argentino tras las explosivas declaraciones de uno de los máximos referentes provinciales del peronismo.
Con una postura que rompe los moldes tradicionales de su propio espacio, el mandatario norteño se alineó de forma contundente con los planes de la Casa Rosada para sepultar el sistema actual de elecciones primarias, exigiendo un pacto transversal inmediato entre las principales figuras de la oposición y el oficialismo para reconfigurar el mapa democrático nacional.
El fin de las primarias obligatorias y el llamado a un pacto con Milei y Kicillof
La arquitectura electoral del país ingresó en una fase de discusión febril y modificaciones estructurales inminentes. El gobernador de la provincia de Catamarca, Raúl Jalil, ratificó de forma contundente su apoyo absoluto a la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), reclamando al mismo tiempo la apertura de un debate urgente y profundo. El mandatario de extracción peronista argumentó que los candidatos deben volver a definirse mediante debates internos, consensos o frentes específicos gestionados de manera exclusiva por los partidos políticos. Jalil remarcó que esta es una oportunidad única para que figuras de la talla de Axel Kicillof, Diego Santilli, los gobernadores y el presidente de la Nación, Javier Milei, dejen de lado las diferencias y consoliden un pacto mayoritario.
El jefe provincial expuso el trasfondo técnico de su postura recordando que el sistema de las PASO ha quedado obsoleto y que actualmente solo se sostiene en pie en cuatro jurisdicciones específicas de todo el territorio nacional: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la provincia de Buenos Aires, Chaco y su propia provincia de Catamarca. Para el gobernador, desmantelar este mecanismo no implica reducir la democracia, sino devolverle a las estructuras partidarias la responsabilidad histórica de dirimir sus liderazgos sin trasladar la interna al electorado general, abriendo paso a una modernización integral que impida el desgaste financiero y político que conllevan las múltiples citas en las urnas.
Pacto fiscal con la Casa Rosada, control de inflación y la reforma del Banco Central
Más allá del plano estrictamente electoral, Jalil analizó con crudeza el actual vínculo que une a las provincias con la administración central libertaria, siendo uno de los pocos gobernadores de la oposición que mantiene canales de diálogo fluidos con Balcarce 50. El catamarqueño defendió su pragmatismo explicando que la sociedad civil valora la gestión y el consenso, y que dialogar no significa convalidar la totalidad de las políticas públicas de un Gobierno, sino priorizar la defensa de los recursos provinciales. En ese aspecto, reconoció con firmeza que el presidente logró estabilizar dos variables macroeconómicas determinantes: la inflación y el déficit fiscal. «La inflación es el impuesto a la pobreza. Cuando hay desbalance en la economía, se paga con un recorte o con inflación», disparó, subrayando además que la relación entre la Casa Rosada y las provincias está mucho mejor que hace seis meses debido a que el Ejecutivo nacional comenzó a escuchar más las demandas del interior.
En el tramo final de sus definiciones, el mandatario sorprendió al respaldar la ambiciosa reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que promueve el equipo económico de la Nación. Jalil comparó el modelo buscado con el esquema de la Reserva Federal de los Estados Unidos, señalando que la República Argentina se debe una institución que se dedique exclusivamente a custodiar el valor de la moneda, al cual catalogó como el contrato social básico entre los ciudadanos y el Estado. Bajo esta premisa de transformaciones radicales, quedó ratificado públicamente que Jalil reafirmó su apoyo a la eliminación de las PASO y pidió un consenso político «importante» para avanzar en la reforma electoral que redefinirá el futuro institucional de la nación.
