En una jornada histórica de pura épica y sufrimiento en el mítico estadio Maracaná, Estudiantes de La Plata alcanzó la gloriosa clasificación a la gran final de la Copa Libertadores 2026.
Tras igualar sin goles en los dos encuentros de la serie, el guardameta uruguayo Fernando Muslera se vistió de héroe absoluto al contener tres penales en la tanda decisiva, sellando una hazaña inolvidable para el «Pincha» y consumando su propia redención personal tras un mal Mundial.
Redención en el Maracaná y la ilusión de alzar la Copa en Montevideo
El retorno de Muslera a suelo rioplatense no pudo haber sido redactado de mejor manera. Con esta gesta en Río de Janeiro, el experimentado arquero devolverá a Estudiantes a la máxima cita continental, la cual disputará el próximo 28 de noviembre en el estadio Centenario de Montevideo, Uruguay. El golero uruguayo remarcó emocionado que «el fútbol siempre da otra oportunidad» y manifestó su «orgullo y felicidad», agradeciendo el respaldo de sus compañeros, empleados del club y a la hinchada pincharrata que viajó a Brasil y a la que alentó desde Argentina. El club albirrojo no alza el máximo trofeo continental desde el año 2009.
«Con el cuchillo entre los dientes»: la clave del éxito del vestuario pincharrata
Muslera destacó el plus que le representa afrontar una definición por penales y la satisfacción de contribuir al objetivo colectivo. El arquero hizo hincapié en el enorme sacrificio del plantel para vencer a «un gran rival», asegurando que cuando el grupo se enfoca «le pone mucha garra» y deja cosas de lado para cumplir sueños. Finalmente, de cara al partido decisivo que jugará en su tierra natal, el referente fue contundente sobre la mentalidad que mantendrán durante las próximas semanas: «Ahora queda disfrutar y seguir con el cuchillo entre los dientes».
