Un revelador informe del Laboratorio Provincial de Salud Ambiental puso sobre la mesa datos cruciales acerca de la situación epidemiológica e hídrica en las aguas patagónicas.
Las miradas están puestas en los niveles de toxinas hallados en la zona costera y su eventual impacto en el ecosistema marino, un tema que genera máxima expectativa en toda la región.
Qué revelaron los estudios en el Golfo Nuevo sobre las toxinas
Las tareas de control y monitoreo continuo sobre las aguas no se detienen. Germán Marino, director provincial de Salud Ambiental, detalló que los valores de toxinas detectados en el Golfo Nuevo son actualmente inferiores a los registrados en el año 2022, momento en que se produjo un trágico episodio de mortandad de ballenas atribuido a estas sustancias.
A pesar de que las mediciones muestran registros sensiblemente menores que los de aquel año, el funcionario aclaró que los equipos técnicos y especialistas continúan evaluando minuciosamente los resultados. El objetivo principal es determinar con precisión científica si existe o no alguna relación directa entre los índices actuales de toxinas y los eventos que se están registrando en la actualidad.
Miles de muestras procesadas y refuerzo de controles en primavera y verano
El despliegue analítico que lleva adelante el organismo provincial es masivo. En lo que va del año, el Laboratorio Provincial de Salud Ambiental junto a sus delegaciones coordinadas ha procesado aproximadamente 9.500 muestras, abarcando análisis físico-químicos y microbiológicos de agua y alimentos, además de brindar soporte a la Secretaría de Salud. Como parte del Plan Provincial de Marea Roja, el laboratorio examina periódicamente las muestras provistas por la Secretaría de Pesca para detectar sustancias nocivas y ajustar la frecuencia de los muestreos.
Si bien las inspecciones se realizan durante todo el año, la intensidad de los controles sanitarios aumenta fuertemente durante las temporadas de primavera y verano. Durante estos meses se intensifican las pruebas sobre alimentos de mayor riesgo biológico como carne picada, hamburguesas, chacinados, embutidos y comidas listas para el consumo, al tiempo que se fiscalizan pescados y verduras con exámenes bacteriológicos y detección de residuos de plaguicidas. Marino destacó además que los servicios arancelados ofrecidos a empresas privadas permiten obtener recursos para reinvertir en reactivos, calibración y mantenimiento de los equipos de alta tecnología.
