Los incendios forestales que se repiten cada verano en la Patagonia ya provocaron la pérdida de unas 22.000 hectáreas en la provincia de Chubut.
Afectando zonas de alto valor ambiental como el Parque Nacional Los Alerces y localidades de la Comarca Andina, entre ellas Epuyén, El Hoyo, Puerto Patriada y El Turbio.
Advertencia de los especialistas
De acuerdo con elmarplense. Especialistas advierten que los bosques nativos están desapareciendo y que el daño podría ser permanente.
Según investigadores del Conicet, el fenómeno responde a una combinación de factores: aumento de las temperaturas, menor cantidad de precipitaciones.
Acumulación de material combustible, avance de urbanizaciones y cambios en el uso del suelo.
En ese escenario, especies invasoras como el pino, plantado décadas atrás con fines forestales, ganan terreno frente a cipreses, coihues y lengas.
“Los pinos se expanden rápidamente después del fuego y generan un paisaje cada vez más inflamable”, explicaron los especialistas.
Las altas temperaturas favorecen la apertura de sus piñas, lo que deja miles de semillas listas para germinar tras cada incendio, alimentando un círculo vicioso que potencia la violencia de futuros focos ígneos.
Investigaciones
Investigaciones realizadas en Puerto Patriada muestran la magnitud del problema: donde en 1999 había cerca de 8.000 coihues por hectárea.
Hoy se registran hasta 150.000 pinos en la misma superficie. Esta transformación del paisaje reduce la capacidad de regeneración de las especies autóctonas.
Los expertos remarcan que la reiteración de incendios le quita resiliencia al territorio.
La mayor severidad del fuego deja árboles completamente muertos, sin posibilidad de liberar semillas, lo que impide la recuperación natural del bosque.
Y favorece la aparición de matorrales y arbustales altamente inflamables.
“Se están perdiendo ecosistemas completos y es muy posible que no podamos volver a recuperar los bosques tal como los conocíamos”, advirtieron.
En la Comarca Andina, estiman que el 75% de los bosques ya fue alcanzado por el fuego en los últimos años.
A este escenario se suma el crecimiento demográfico en las zonas cordilleranas. Entre 2010 y 2022, Chubut aumentó su población un 14,5%,.
Mientras que Río Negro y Neuquén registraron subas aún mayores. Más infraestructura en áreas naturales implica mayor riesgo de incendios, alertan los investigadores.
El consenso entre los especialistas es claro: sin políticas públicas de prevención, manejo del territorio y control de especies invasoras, el paisaje patagónico seguirá cambiando.
La recuperación total de los bosques, en el mejor de los casos, demandaría generaciones enteras y condiciones ambientales que hoy parecen cada vez más lejanas.
“Estamos frente a un cambio de época y de paisaje impulsado por el fuego”, resumieron.
Y advirtieron: si no se actúa, los bosques andino-patagónicos podrían ser reemplazados de manera definitiva por un desierto verde que no cumple ninguna función ecológica.




