Una declaración del delantero argentino Paulo Dybala ha vuelto a encender las esperanzas del mundo bostero.
Minutos después de ser elegido Mejor Jugador del Partido en el triunfo de la Roma2-0 sobre Torino, el cordobés lanzó una frase que resonó fuerte en Argentina: «No sé cuánto tiempo me quedaré aquí en Italia». Sus palabras, dichas a DAZN, abren nuevamente la puerta a la posibilidad de un regreso al fútbol local, un deseo largamente acariciado por la dirigencia xeneize y su hinchada.
Contrato a punto de vencer y el cautivante «operativo seducción» de Boca
El futuro de Dybala es incierto por una razón concreta: su contrato con la Roma vence el 30 de junio de 2026. Aunque la prensa italiana reporta que el club italiano busca renovarlo con una reducción salarial, nada está firmado. Esta situación deja a la Joya como un jugador que podría llegar a otro equipo a costo cero en el próximo mercado de pases, una oportunidad que Boca no quiere desaprovechar.
Desde hace meses, el club de la Ribera ha activado un verdadero «operativo seducción». Según TyC Sports, el presidente Juan Román Riquelme ya realizó las primeras averiguaciones. Su amigo y compañero en la selección, Leandro Paredes, realizó un viaje expreso durante sus vacaciones para convencerlo. Incluso el dirigente Marcelo Delgado sumó presión pública: «Ojalá podamos hacer el esfuerzo. Es un sueño y una ilusión», declaró, reflejando el sentir de toda una institución.
Un talento innegable, pero con la sombra de las lesiones
No obstante, la posible llegada de Dybala tiene una contracara. Si bien su calidad es incuestionable —su propio técnico, Gian Piero Gasperini, admitió que en su plantel «no hay otros jugadores de tanta calidad»—, las recurrentes lesiones han marcado sus últimas temporadas. En la campaña 2025/26 lleva 20 partidos (13 como titular), con 3 goles y 3 asistencias, pero solo completó 5 encuentros y se perdió otros 7 por estar en la enfermería.
Esta realidad física es un factor que Boca, con una economía ajustada, deberá evaluar con mucho cuidado antes de realizar una inversión millonaria en salarios. El sueño de ver a un ídolo de la selección y confeso hincha del club vistiendo la azul y oro es poderoso, pero la gestión deberá ser tan astuta como ilusionada para convertir esta posibilidad en una realidad sostenible y exitosa.




