En un nuevo giro de su política hacia Venezuela, el Comando Sur de Estados Unidos confirmó la incautación de otro petrolero relacionado con el país caribeño.
La operación, ejecutada antes del amanecer en aguas del Caribe, ocurre un día antes de una esperada reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y la líder opositora venezolana María Corina Machado, y refleja la continuidad de una campaña que busca controlar los recursos petroleros venezolanos. Según DW.
El buque, identificado como Verónica, fue detenido «sin incidentes» según las autoridades militares estadounidenses. El Comando Sur justificó la acción alegando que el barco operaba «desafiando la cuarentena establecida por el presidente Trump para los buques sancionados en el Caribe». La misma fuente oficial enfatizó que «el único petróleo que saldrá de Venezuela será el que se coordine de forma adecuada y legal».
De la «campaña antidrogas» al control de los recursos petroleros
Esta incautación forma parte de una escalada que comenzó como una declarada campaña contra el narcotráfico en el Caribe promovida por Trump. Sin embargo, rápidamente el objetivo central pasó a forzar la salida del poder del presidente Nicolás Maduro, lo que culminó con la incursión militar del 3 de enero y su posterior captura en Caracas.
Desde ese momento, la estrategia estadounidense se ha reorientado claramente. Trump ha declarado que su país planea «controlar los recursos petroleros de Venezuela indefinidamente»mientras busca reconstruir la deteriorada industria del país. Este nuevo enfoque se enmarca en una visión que el propio Trump describió como una reafirmación del poder estadounidense en la región, superando la tradicional Doctrina Monroe.
El complejo juego político: la reunión Trump-Machado y el apoyo a Rodríguez
La incautación del petrolero Verónica ocurre en un momento de gran movimiento diplomático y político. Este jueves, Trump se reunirá por primera vez cara a cara con María Corina Machado, a quien ha calificado de «luchadora por la libertad».
No obstante, esta muestra de apoyo contrasta marcadamente con la decisión estratégica que ya tomó la administración estadounidense. Según informes, una evaluación clasificada de la CIApresentada a Trump concluyó que los leales al gobierno de Maduro, incluida la actual presidenta encargada Delcy Rodríguez, eran los «mejor posicionados» para mantener la estabilidad en Venezuela a corto plazo. El análisis consideró que la oposición, liderada por Machado y Edmundo González, tendría dificultades para gobernar y podría generar más inestabilidad. Basándose en este informe, Trump respaldó a Rodríguez como presidenta encargada tras la captura de Maduro, desestimando públicamente que Machado contara con «suficiente apoyo interno».
Un escenario incierto: sin elecciones a la vista y un control prolongado
La situación actual en Venezuela sigue siendo sumamente incierta. Por un lado, la administración Trump ha descartado explícitamente la posibilidad de convocar elecciones a corto plazo, argumentando que primero hay que «arreglar el país». Trump ha señalado que «primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. Es imposible que la gente pueda votar», dejando claro que el proceso tomará tiempo.
Por otro, la incautación del Verónica subraya la determinación estadounidense de controlar la principal riqueza del país, su petróleo, mientras administra una transición compleja. Este enfoque ha sido descrito por analistas como una elección de «estabilidad sobre la democracia», apostando por mantener una parte de la estructura del régimen de Maduro, pero sin su principal líder. El desafío ahora será reconciliar esta estrategia de control con la promesa de una futura transición y con las esperanzas de cambio de una oposición que, si bien fue respaldada electoralmente en 2024, ha sido considerada por las agencias de inteligencia como un factor de potencial inestabilidad.




