El equipo de Marcelo Gallardo cerró su pretemporada con un triunfo por penales sobre Peñarol, en un partido que dejó más dudas que certezas sobre el funcionamiento ofensivo de cara al Apertura 2026.
En un Estadio Domingo Burgueño Miguel con el campo de juego en condiciones poco favorables, River mostró los mismos problemas que lo aquejaron durante gran parte del 2025. Según TyC.
La formación inicial, con Aníbal Moreno, Fausto Vera y Kevin Castaño en el mediocampo, aportó orden pero careció por completo de peso y desequilibrio en la última tercera parte de la cancha. Durante todo el primer tiempo, el equipo no logró una sola finalización clara al arco rival, dependiendo únicamente de pases filtrados de Juan Fernando Quintero para Matías Viña.
Un segundo tiempo de leve reacción gracias a los juveniles
La dinámica del encuentro cambió tras los cambios introducidos por Gallardo en el segundo tiempo. La entrada de juveniles como Ian Subiabre y Tomás Galván inyectó una frescura y verticalidad que el equipo titular no tuvo. Subiabre, en particular, fue el revulsivo ofensivo, generando desbordes y al menos dos situaciones claras de gol que fueron frustradas por el arquero Sebastián Britos. Galván también sumó presencia y remate, siendo una de las pocas luces en un partido gris.
Peñarol, por su parte, tuvo la chance más clara del partido cuando un remate de Leandro Umpíerrez desde fuera del área se estrelló contra el travesaño del arco defendido por Santiago Beltrán. El arquero suplente de River también tuvo una intervención clave en el primer tiempo, saliendo a cortar una chance clara de Abel Hernández.
Victoria en penales que no oculta los problemas de fondo
Tras los 90 minutos de empate sin goles, la definición desde los doce pasos favoreció al equipo millonario. Para River convirtieron Maximiliano Salas, Giuliano Galoppo, Tomás Galván e Ian Subiabre. El portero Santiago Beltrán fue clave al atajarle el penal a Ignacio Alegre, mientras que Julio Daguer erró el suyo para el conjunto uruguayo. El triunfo por 4-2 le permitió a Gallardo festejar su cumpleaños número 50 con una victoria, aunque de carácter amistoso.
Sin embargo, el balance del partido deja un sabor agridulce. La falta de gol, la poca creatividad en el mediocampo y la dependencia excesiva de individualidades como Quintero o de los juveniles recién ingresados, son señales de alerta. Con el mercado de pases cerca de cerrarse y sin refuerzos ofensivos concretos que hayan llegado para solucionar este déficit histórico, River parece condenado a repetir los mismos errores que lo llevaron a un 2025 «terrorífico desde lo futbolístico». El año comienza con un triunfo, pero con la misma vieja deuda: encontrar un equipo que pueda convertir la posesión en peligro y los amistosos en esperanzas reales.




