Mientras avanza el debate por la modernización de las relaciones laborales en el Congreso, un aspecto del artículo 35 del proyecto, que permite el pago de haberes en billeteras virtuales, genera alarma en el sector bancario.
Las principales cámaras del rubro advierten que, si los salarios masifican su salida del sistema bancario tradicional, “el crédito, por lógica, se encarece”, especialmente para las pequeñas y medianas empresas y las familias.
La Banca Advierte: Se Juega la “Materia Prima” para Prestar
Según Noticias Argentinas, los bancos argumentan que la cuenta sueldo tradicional es la “espina dorsal” del sistema de fondeo. El flujo estable de depósitos salariales constituye la “materia prima” que permite ofrecer crédito con plazos y tasas razonables.
En un comunicado conjunto, la ABA, ADEBA y ABAPPRA sostienen que, si los salarios se desvían masivamente hacia los Proveedores de Servicios de Pago (PSP) y luego a Fondos Comunes de Inversión (FCI), el dinero se vuelve “inestable”. Aunque retorne a los bancos, lo haría como fondos institucionales volátiles, sujetos a normas de liquidez más estrictas del BCRA que impiden usarlos para financiar préstamos a largo plazo a pymes. Claudio Cesario, presidente de ABA, fue contundente: “Para poder prestar se necesita ‘materia prima’: los depósitos”.
El Contrapunto Fintech y un Sistema ya Híbrido
Frente a esta advertencia, la Cámara Argentina de Fintech presenta un contrapunto. Su argumento se basa en la libertad de elección y en que la economía ya es digital: hoy se realizan 28 pagos electrónicos por adulto al mes. Para el sector, permitir que los trabajadores elijan dónde cobrar “donde les rinda más” es un paso natural y restringirlo preserva un privilegio histórico de la banca.
Un informe de COELSA revela que el sistema ya es híbrido: el 72% de los usuarios (27 millones)tiene cuenta bancaria y billetera a la vez. La consultora D’Alessio IROL agrega matices: mientras un 37% aún prefiere el banco como resguardo, un 26% cobraría indistintamente. La disputa, en definitiva, se juega por el control del flujo más valioso: el salario, y sus consecuencias para el costo del crédito productivo.




