Una investigación reciente ha dejado al descubierto una compleja trama de propaganda política que vincula directamente al exgobernador de Chubut, Martín Buzzi, con el régimen venezolano.
Según la denuncia, Buzzi (@qsn_martinbuzzi) estaría detrás de una productora de contenidos diseñada para inundar las redes sociales con noticias falsas y presentadores ficticios que buscan legitimar la figura de Delcy Rodríguez.
Una «fábrica de ficción» en pleno microcentro
La operación funciona en una oficina ubicada en la calle Cerrito al 1200, en la Ciudad de Buenos Aires.
Allí, en dos pisos equipados con estudios de grabación profesionales, se producen decenas de videos diarios que simulan ser noticieros de cadenas internacionales como si transmitieran desde Santiago de Chile, Bogotá o México.
Lo que a simple vista parece información periodística es, en realidad, un montaje:
Actores por periodistas:
Los presentadores no son profesionales de la comunicación, sino actores contratados mediante castings para leer guiones que resaltan supuestos logros económicos del gobierno bolivariano.
Contenido dirigido: Los videos están diseñados para ser publicitados específicamente en Venezuela, utilizando herramientas de segmentación para confundir a la población local.
El rol de Q Social y Martín Buzzi
La empresa señalada como la productora de estos contenidos es Q Social (o Q Social Fake News) (@qsocial.ok), una firma de marketing y análisis político perteneciente a Martín Buzzi.
Al ser consultado sobre estas operaciones, el exmandatario chubutense mostró signos de nerviosismo y contradicción. En un primer contacto, negó cualquier vínculo con la producción de estos videos, pero minutos más tarde se retractó alegando que estaba «armando una red de medios», aunque no pudo explicar por qué dicha red utiliza actores con acentos impostados en lugar de periodistas reales.
El «operativo blindaje» de Delcy Rodríguez
El objetivo principal de esta millonaria inversión publicitaria es lavar la imagen de Delcy Rodríguez, presentándola como una «estadista ejemplar» y responsable del crecimiento económico, omitiendo las denuncias internacionales que pesan sobre el régimen.
Esta «usina de propaganda» representa un nuevo capítulo en los oscuros vínculos de ciertos sectores de la política argentina con la dictadura venezolana, utilizando la desinformación como moneda de cambio.
Mientras tanto, desde la calle Cerrito, los «periodistas» de Buzzi siguen grabando, recordándonos que en la era de las redes sociales, la verdad suele ser la primera víctima de los negocios políticos.




