Bajo el radar, Sergio Massa inició visitas al interior del país y la provincia de Buenos Aires para tejer una oposición amplia. «En el peronismo tenemos que guardar el rifle sanitario», repite en sus encuentros. Tensión con Cristina Kirchner y Kicillof: el gobernador le quiere «poner el collar» de una candidatura a gobernador en 2027.
Detrás de la forzada reaparición de Cristina Kirchner para declarar en la causa de los Cuadernos y del lanzamiento del think tank con el que Axel Kicillof busca darle volumen a su proyecto presidencial, se suceden en el peronismo movimientos que comienzan a darle forma a un tercer espacio que, de establecerse, podría sentarse a la mesa que tomará las decisiones en 2027. La novedad es que Sergio Massa, que sigue volando bajo el radar, está muy activo en ese sentido.
Massa en movimiento: visitas al interior y reuniones reservadas
El exministro de Economía y excandidato presidencial de Unión por la Patria no aparece en público. Lo decidió ni bien perdió con Javier Milei en 2023 y mantiene esa lógica a rajatablas. No ofrece entrevistas ni participa de actos políticos. Pero según pudo saber LA NACION, inició en las últimas semanas una serie de visitas al interior del país y de la provincia de Buenos Aires para hablar mano a mano con dirigentes que no forman parte solamente del massismo.
De esas salidas trascendió una fotografía que publicó en sus redes el intendente de Maipú, Matías Stevanato, quien sostuvo que con Massa habló «sobre el presente de la Argentina y el futuro de Mendoza». El jefe comunal destacó que el peronismo volvió a ganar una elección de medio término «después de 25 años». A cuenta de algunos indicadores económicos y de encuestas reservadas, empieza a expandirse en el PJ la idea de que los libertarios no son invencibles.
«Guardar el rifle sanitario»: la nueva consigna de Massa
Uno de los encuentros más sugestivos fue con Miguel Pichetto, quien transita el camino de regreso al peronismo. Pichetto, que venía de visitar a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria, se sentó a la misma mesa con Massa y el diputado entrerriano Guillermo Michel. Luego, el exministro comenzó a repetir una frase ante sus interlocutores: «En el peronismo tenemos que guardar el rifle sanitario» .
La lógica de Massa no se aplica solo al caso de Pichetto –que estuvo en la vereda de enfrente junto a Mauricio Macri– sino que encierra una idea más densa: «En la Argentina hay un solo movimiento político más importante que el peronismo: el antiperonismo», dice en la intimidad de sus oficinas de Retiro. En el fondo, piensa que debe armarse un frente opositor amplio , sin reparar en procedencias ni aplicar el «peronómetro».
Tensión con Cristina Kirchner y el fastidio con Kicillof
El incipiente armado del tercer espacio pone en tensión a Massa tanto con Cristina Kirchner como con Kicillof. Con la expresidenta, el tigrense tuvo una última conversación subida de tono, en la que ella le reprochó la rebeldía de la jujeña Carolina Moisés, que ingresó al Senado porque él le habilitó la lista del PJ.
Con Kicillof, el problema radica en que el gobernador no lo quiere como un potencial adversario interno en la carrera presidencial. En una reunión que mantuvieron en la sede porteña del Banco Provincia, Kicillof deslizó que su proyecto necesita un «candidato nacional» para competir en el territorio bonaerense en 2027 , como una forma de apuntalar su propio trampolín presidencial.
La respuesta de Massa fue esquiva. Le dijo a Kicillof que hay muchos dirigentes con aspiraciones de sucederlo en el sillón de Dardo Rocha, que los aliente a caminar y que, al final del recorrido, las encuestas expondrán quién se encuentra «electoralmente apto». La sola sugerencia de que Kicillof le quiere «poner el collar» de una candidatura a gobernador fastidió a Massa, que mandó a su tropa a cruzar la versión.
El escenario electoral: caída de Milei y el desafío de 2027
En el Frente Renovador deslizan que dado el escenario que se configura en el peronismo de cara a 2027, el kirchnerismo podría terminar encolumnado con Kicillof, en una vertiente de centroizquierda más nítida, para enfrentar al modelo centrista que comienza a armarse en este 2026. «Ahí la que define es Cristina, si asimila su nueva realidad o si la ‘trosquea’ con algunos de La Cámpora que estarían más cómodos al lado de (Myriam) Bregman», advierten.
También hay dirigentes del massismo que sostienen que «no hay espacio» para divisiones electorales frente a La Libertad Avanza y que siguen con mucha atención los planes del Gobierno por el formato que adoptarán las PASO. Los alienta la fuerte caída en las encuestas de imagen que detectaron en la figura de Milei –»11 puntos en las últimas cinco semanas», apuntan– y la dificultad del Gobierno para afrontar los casos $LIBRA y Adorni.
«Hay que poner a Milei frente al espejo. El modelo económico lo va a exponer», razonan cerca de Massa y repiten como un dogma: «Hay que superar la idea de que el peronismo no deja gobernar». Mientras tanto, se sacuden las esquirlas de la AFA de Claudio Tapia y Pablo Toviggino y rechazan las sospechas por las maniobras con el dólar cuando Massa fue ministro. Pero más que en 2023, con catarsis incluida, ya piensan en 2027.




