La asfixia económica que atraviesan los hogares argentinos alcanzó niveles alarmantes y pone en jaque la subsistencia diaria de millones de familias en todo el territorio nacional.
Ante ingresos fuertemente deteriorados que no logran hacer frente al costo de vida, la capacidad de llegar a fin de mes se ha transformado en una odisea cotidiana, empujando a una enorme franja de la población a recurrir a la toma de crédito no como vía de progreso o inversión, sino como un manotazo de ahogado para garantizar la comida y los servicios elementales.
Asfixia en la clase baja, jóvenes acorralados y endeudamiento para comer
Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, dos de cada tres personas se quedan sin dinero a más tardar el día 20 del mes. La situación resulta dramática en la clase baja, donde el 59,6% agota sus recursos antes del día 15 y un impactante 83,3% se queda sin fondos antes del 20, registrando una capacidad de ahorro casi nula (0,9%). Asimismo, entre los menores de 40 años la cifra alcanza al 72%, con apenas un 3% con margen de ahorro, un 60,9% endeudado y un 69,1% que evalúa de forma negativa la marcha de la economía.
En este sombrío escenario, el 56,2% de la población debió endeudarse en los últimos seis meses y un 81,8% sostiene que su sueldo pierde de forma sistemática contra la inflación. Lejos de destinarse a bienes durables, el 55,1% de quienes tomaron deuda lo hicieron para financiar gastos básicos de alimentación y salud, mientras que un 21,3% usó el crédito para abonar tarifas y servicios públicos. En contraste con la clase alta —donde el 61,9% ahorra—, en la clase media el 51,4% se queda sin presupuesto antes de fin de mes y el 29% se endeuda principalmente para pagar luz, gas y agua.
Riesgo estructural de morosidad y el reclamo por regulación estatal
Desde la consultora Zentrix advirtieron sobre el peligroso círculo vicioso que genera financiar los pasivos con los ingresos del mes posterior: «El ciclo se retroalimenta y la morosidad deja de ser un episodio para convertirse en un riesgo estructural de los hogares que usan la deuda como puente». Esta trampa financiera permanente amenaza con arrastrar a la quiebra a miles de familias que no encuentran una salida genuina a la pérdida constante del poder adquisitivo.
Ante la escalada de la morosidad y las deudas, un 67% de la sociedad exige que el Estado tome cartas en el asunto. Lejos de pedir moratorias o soluciones mágicas, el 61,3% de los encuestados reclama un marco regulatorio claro que controle las condiciones y el otorgamiento de los créditos, mientras que un 23,6% se inclina por la refinanciación de las obligaciones a través del Banco Central y apenas un 7,5% apoya una condonación por ley.
