El conflicto universitario subió de tono drásticamente tras la toma por la fuerza de la sede del Palacio Sarmiento.
Desde el Poder Ejecutivo salieron al cruce de las agrupaciones militantes y acusaron frontalmente a dirigentes políticos de impulsar un clima de insurrección social en las calles de Buenos Aires.
«Fantasía revolucionaria»: dura acusación contra los militantes que tomaron Educación
El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, arremetió con dureza contra los manifestantes que irrumpió violentamente en la sede de la Secretaría de Educación. Según el funcionario, quienes llevaron adelante el asalto buscan imitar las recientes protestas estudiantiles de París para generar un hecho traumático. «Ellos creen que pueden hacer ‘la gran París’, pero bueno, viven en ese mundo, pretenden generar un hecho revolucionario y que caiga el Gobierno», aseveró Álvarez, remarcando que la intención de fondo de estos sectores es desestabilizar al Gabinete nacional.
El funcionario apuntó la responsabilidad de los desmanes hacia dos agrupaciones políticas específicas: una vinculada al Partido Comunista Revolucionario y otra perteneciente a «La Mella», espacio que responde directamente al dirigente peronista Juan Grabois. En sus declaraciones radiales, Álvarez cuestionó la actitud de la extrema izquierda al sostener que «creen que tienen fueros y que pueden hacer cualquier cosa». Asimismo, desmintió que se haya tratado de una irrupción pacífica, subrayando que en las imágenes y videos difundidos por los propios manifestantes se aprecia cómo primero pidieron dialogar y luego forzaron los accesos de la secretaría, agrediendo al personal que cumplía sus tareas habituales.
Políticos infiltrados y la controversia por la próxima marcha universitaria
La tensión oficial crece debido a la participación directa de figuras públicas de la oposición en los incidentes. El propio subsecretario de Políticas Universitarias confirmó la presencia del diputado nacional Itaí Hagman (Unión por la Patria) en el edificio tomado, junto con referentes de gremios docentes y no docentes. Para Álvarez, las consignas académicas son solo una pantalla, enfatizando que los protagonistas de la marcha «viven una fantasía revolucionaria» y pretendían instalar en la Capital Federal un escenario de violencia idéntico al de Francia.
De cara a la movilización masiva programada para la próxima semana en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario —en pleno debate por las partidas del Presupuesto y el ajuste que afecta al sector—, Álvarez descartó que la convocatoria sea genuinamente estudiantil. «No va a haber una manifestación de universidades. Va a haber una manifestación opositora para voltear el decreto del Gobierno, el DNU 70, frente al Congreso de la Nación», sentenció el funcionario. Aunque reconoció el derecho a manifestarse garantizado por la democracia, fustigó que un grupo de dirigentes pretenda arrogarse la representación de la sociedad o del sistema universitario en su totalidad.
