La economía cotidiana de las familias argentinas volvió a dar una clara señal de alarma. Durante el mes de septiembre, el consumo privado registró una contracción interanual del 1%, acumulando así su décima caída consecutiva.
Aunque el indicador desestacionalizado mostró un leve respiro mensual del 0,5% respecto de agosto, dicha mejora resultó insuficiente para revertir la pérdida de terreno. Con este resultado, el gasto de los hogares registra un retroceso acumulado del 1,3% en los primeros nueve meses de 2026.
Fuerte desplome en la mesa de los argentinos y la gastronomía
De acuerdo con los datos del Índice de Consumo Privado (ICP-UP) de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, el rubro de Consumo Masivo —que representa la mitad del gasto familiar— cayó un 3,2% interanual. Dentro de este sector destaca la brecha en la alimentación: mientras que la compra de carne vacuna se desplomó un 13,2% interanual acumulando 14 meses en baja, el consumo de carne porcina creció un 14,3%. En tanto, la venta de combustibles se retrajo un 3,3%.
Por su parte, el segmento de Servicios de recreación y turismo cayó un 6,4% interanual en septiembre, promediando un retroceso del 4,8% en el último trimestre. En la Ciudad de Buenos Aires, las salidas a restaurantes tradicionales bajaron un 7,1% interanual, acumulando seis meses de caídas, mientras que la facturación real en los patios de comida de centros comerciales cayó un 1,3%.
Comportamiento dispar en durables, indumentaria y vehículos
En contraposición, los sectores de Bienes Durables y Semidurables mostraron variaciones positivas generales, impulsados por rubros específicos pero con marcadas desigualdades internas. Los Bienes Durables crecieron un 3,2% interanual (+0,4% en el año), donde el aumento de patentamientos de motocicletas (+7,1%) compensó parcialmente la fuerte caída en los patentamientos de automóviles (-12,6%), que anotaron su sexta baja seguida.
Por último, los Bienes Semidurables aumentaron un 4,3% interanual en septiembre (+2,6% acumulado). No obstante, las mediciones en centros de compras y supermercados reflejan caídas en las ventas de indumentaria y calzado (-1,6%) y en jugueterías (-4,1%), confirmando que el bolsillo de los consumidores continúa fuertemente resentido.
