Los futbolistas aceleraron su rehabilitación con trabajos de campo y se ilusionan con sumar minutos en las instancias decisivas del semestre.
Tras lograr el ansiado pasaje a la final de la Copa Sudamericana luego de superar a Vasco da Gama, el plantel conducido por Rodolfo Arruabarrena retornó de inmediato a los entrenamientos en Boca Predio con la mirada puesta en el clásico del domingo frente a Independiente.
Recuperación récord en Boca Predio: de dar por perdido el año a soñar con las finales
Sin embargo, la gran novedad que conmovió la jornada de práctica fue la presencia de Tomás Aranda, Adam Bareiro, Tomás Belmonte y Agustín Marchesín realizando exigentes labores de campo de manera diferenciada.
El clásico ante Independiente en el horizonte y la incógnita de Paredes
Más allá de las alentadoras novedades médicas, el cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena mantiene la premisa de respetar de forma estricta los plazos biológicos sin apurar a ningún protagonista para evitar recaídas indeseadas. Mientras tanto, el foco inmediato del «Vasco» se concentra en diagramar la formación para recibir al «Rojo» de Avellaneda en un duelo determinante para la tabla anual de clasificación a los torneos internacionales.
Aprovechando que la totalidad de los jugadores que viajaron a Brasil regresaron sin contratiempos físicos, la intención inicial del entrenador es alinear una formación titular y no realizar rotaciones previas al Superclásico. En ese escenario, la principal duda táctica pasa por determinar la titularidad de Leandro Paredes, quien tras ser el héroe de la clasificación continental marcando un gol sobre la hora en los 35 minutos disputados, podría iniciar el choque desde el banco de suplentes.
El cuerpo médico continuará evaluando el día a día de los lesionados para definir su inserción paulatina con el grupo principal.
