Una jornada cargada de altísima tensión política y violencia física sacudió el centro porteño.
Los alrededores del Congreso de la Nación se convirtieron en un escenario de choques violentos, pedradas, gases lacrimógenos y camiones hidrantes durante la quinta Marcha Federal Universitaria. Los incidentes provocaron un enérgico repudio por parte del Gobierno nacional, mientras que desde la oposición denunciaron una abierta provocación y represión policial.
El Gobierno contra «los violentos de siempre» y la dura advertencia de Caputo
El Gobierno nacional salió rápidamente a condenar los desmanes ocurridos frente al Palacio Legislativo. A través de un comunicado difundido en redes sociales, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, afirmó categóricamente que «los mismos violentos de siempre quieren imponer el caos» y advirtió que los manifestantes implicados «buscan desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada».
Tras la activación del protocolo antipiquetes para disuadir a quienes intentaron derribar el vallado e intervinieron arrojando elementos contundentes, Monteoliva sostuvo que «el derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia», rematando con la consigna de que «quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia; en Argentina, nadie está por encima de la ley». En esa misma línea, el asesor presidencial Santiago Caputo apuntó contra «los zurdos», quejándose de que «la única táctica que tienen es infundir terror, pero ya ni capacidad de daño tienen. El curso de los acontecimientos es inalterable. Tiemblen zurdos, la libertad avanza».
Cruzas cruzadas: la oposición acusa provocación policial en la marcha
En la vereda opuesta, la dirigencia política y los propios manifestantes remarcaron la violencia institucional desplegada. El presidente del bloque de diputados de Unión por la Patria, Germán Martínez, descendió del recinto legislativo para denunciar ante los medios de comunicación que «hubo una provocación». El legislador cuestionó el rol de los efectivos: «La marcha venía normal. Sabemos el accionar de la policía. Deberían ser los responsables de garantizar la marcha y no sucede. ¿Por qué cuando no está la Policía no hay problemas? Al final, toda manifestación termina con represión».
Los testimonios en la zona indicaron que los desbordes se desencadenaron pasadas las 16 horas, momento en que un grupo comenzó a destrozar bancos, romper veredas y arrojar piedras a las fuerzas de seguridad. «Soy estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, nosotros vinimos a manifestarnos de manera pacífica y la policía empezó a reprimir. Esto no puede seguir así», protestó uno de los asistentes atrapados en medio de la estallida de violencia frente al Congreso.
