La Tierra se encamina hacia un escenario climático absolutamente desconocido y aterrador.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) encendió las alarmas internacionales al advertir sobre el devastador impacto que tendrá la llegada de un superclima tropical fuera de control, cuyas consecuencias ya están amenazando la estabilidad planetaria, los ecosistemas marinos y la vida de decenas de millones de personas.
Anomalía histórica: el Pacífico arde con récords de calor subsuperficial
El informe emitido por los científicos y especialistas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que las temperaturas de la superficie marina en la región ecuatorial del Océano Pacífico tropical central y oriental sufren un calentamiento anómalo y vertiginoso. Los pronósticos climáticos anticipan que la temperatura del agua aumentará impactantes 3,8 °C por encima del promedio habitual entre noviembre y enero.
Sobre esta catástrofe sin antecedentes, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, fue enfática al remarcar que la humanidad jamás ha registrado una cifra de 3,8 °C en la historia de las observaciones meteorológicas, recordando que los eventos más extremos de las últimas cuatro décadas ni siquiera superaron la barrera de los 3 °C. A este drama se suma un motor colosal silencioso: en las capas subsuperficiales profundas del océano, las anomalías térmicas ya superaron los 8 °C por encima de los valores normales.
Pico máximo, duración prolongada y amenaza para 50 millones de personas
Las proyecciones oficiales anticipan que el fenómeno continuará fortaleciéndose rápidamente hasta alcanzar su pico de máxima intensidad en diciembre. Con una probabilidad cercana al 100%, se estima que El Niño se extenderá de forma severa al menos hasta febrero, generando efectos colaterales y olas de calor residuales que sacudirán la atmósfera a lo largo de todo el año siguiente. Desde la ONU remarcaron que este evento no genera calor nuevo, sino que libera a la atmósfera la masa de energía acumulada en los océanos a causa del calentamiento global.
La magnitud del desastre provocó la activación de planes de respuesta inmediata a nivel internacional. Se prevé que las sequías brutales, las olas de calor oceánicas y las inundaciones violentas pongan en peligro directo la seguridad alimentaria y los medios de vida de 50 millones de personas, castigando con singular ferocidad a los sectores más vulnerables de América Latina, Asia y África.
