El panorama socioeconómico del país registra sus primeros signos de alivio tras varios meses de un marcado desgaste en las expectativas ciudadanas.
De acuerdo con el último estudio del relevamiento QMonitor, llevado adelante por la consultora QSocial Big Data, la evaluación negativa sobre la coyuntura nacional experimentó un marcado descenso de ocho puntos porcentuales, pasando del 55% al 47%, al tiempo que la valoración positiva ascendió al 17%, alcanzando su marca más alta desde febrero.
Expectativas a futuro y recuperación en el bolsillo familiar
La percepción sobre el rumbo del país bajo la gestión presidencial de Javier Milei también mostró un repunte, donde el porcentaje de ciudadanos que opina que la Argentina se encuentra en mejores condiciones que antes de la asunción pasó del 31% al 37%. En esa misma línea, quienes consideran que la situación económica empeoró cayeron del 68% al 55% en las últimas cuatro mediciones, mientras que la expectativa favorable de cara a los próximos meses aumentó cinco puntos para posicionarse en un 28%.
A nivel microeconómico, la mirada positiva sobre las finanzas del hogar subió del 11% registrado en julio a un 20% en septiembre. En simultáneo, un 31% de los encuestados afirmó que durante el último mes la suba de precios fue moderada o casi nula, lo que sugiere un paulatino enfriamiento en la percepción de los costos cotidianos.
Deudas familiares y desaprobación: las alertas que persisten
Pese a los aires de mejoría en los índices de expectativa, la realidad cotidiana sigue mostrando severas complicaciones para la mayor parte de la sociedad. El 56% de los consultados sostiene que la economía se encuentra estancada o en retroceso, mientras que un escaso 12% percibe que hay un crecimiento que derrama sobre la mayoría de la población.
El nivel de endeudamiento familiar representa otro de los focos de mayor tensión: el 36% de las personas encuestadas admitió tener compromisos financieros que abona con demoras o que directamente resulta incapaz de saldar. Ante este escenario, la aprobación general del Gobierno se estabilizó en un 35%, mientras que el 41% de la población considera imprescindible un giro significativo en las políticas económicas de cara a la próxima gestión.
