Unos 70.000 efectivos de seguridad fueron desplegados en París, Lyon y otras grandes ciudades ante disturbios atribuidos a grupos radicales. La oposición ratifica las medidas de fuerza y apunta a una huelga general.
Francia vivió este sábado una jornada de extrema tensión social y violentos enfrentamientos callejeros en el marco de una masiva huelga estudiantil y sindical contra el aumento del costo de vida. El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, confirmó que las fuerzas de seguridad arrestaron a casi mil personas en todo el país. En tanto, fuentes oficiales informaron que al menos dos personas sufrieron heridas de gravedad durante incidentes registrados en Toulouse y Clermont-Ferrand.
Las estimaciones sobre la magnitud del acatamiento variaron según las fuentes: mientras el Gobierno calculó la participación en unos 410.000 manifestantes, la Confederación General del Trabajo (CGT) elevó la cifra a cerca de 800.000 personas. En París, la columna principal movilizó entre 110.000 y 250.000 manifestantes. Pese a un inicio pacífico, la jornada degeneró en graves disturbios al término de las marchas en París, Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse, Estrasburgo, Nantes, Lille, Niza y Grenoble.
Megadespliegue de seguridad y cruce de acusaciones políticas
Para intentar contener los focos de violencia, el gobierno del presidente Emmanuel Macron puso en marcha un dispositivo de seguridad que movilizó a 70.000 agentes policiales, unidades de élite, tropas de la misión militar Sentinelle, blindados de la gendarmería, helicópteros y drones. Las fuerzas recurrieron al uso de gases lacrimógenos y cañones de agua frente al armado de barricadas, al tiempo que se decretaron toques de queda nocturnos parciales en zonas periféricas.
Al justificar el accionar de los uniformados, el ministro Laurent Nuñez sostuvo que las fuerzas de seguridad actuaron en respuesta a un contexto de alta hostilidad:
«Un nivel extremadamente elevado de violencia», argumentó Nuñez respecto del accionar de grupos radicales de ultraizquierda vestidos de negro.
En la vereda opuesta, el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, celebró la convocatoria y exigió respuestas inmediatas al Ejecutivo nacional:
«Exigimos al Presidente ceder de inmediato ante los reclamos económicos», enfatizó Mélenchon, ratificando la continuidad del plan de lucha de cara a la huelga general convocada para el 5 de noviembre.
Un malestar que se extiende por el continente
El estallido social en Francia se da en forma paralela a diversas jornadas de protesta en países como Italia, España, Portugal y Albania. Ciudades como Roma, Milán, Turín, Barcelona y Tirana registraron marchas juveniles y familiares contra el encarecimiento de los alimentos, la crisis de los alquileres y el incremento del gasto militar, episodios que también concluyeron con disturbios urbanos y múltiples detenciones.
