El Comité Nacional advirtió sobre la gravedad institucional de los insultos por el caso Libra y exigió el cese de la violencia.
En medio de una creciente tensión institucional, el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) emitió un contundente comunicado en el que repudió de forma categórica los descalificadores ataques vertidos por el presidente Javier Milei contra periodistas y legisladores.
Repudio absoluto de la UCR ante las violentas agresiones presidenciales
Desde el centenario partido advirtieron que los exabruptos del jefe de Estado revisten «una enorme gravedad institucional» y erosionan gravemente las bases de la convivencia democrática en el país. Las duras críticas partidarias surgieron tras los agravios e insultos dirigidos a los cronistas que informaron sobre los avances del caso Libra y a los parlamentarios que formaron parte de la comisión investigadora.
El detonante principal de la condena política fue el peligroso escalonamiento en el tono del discurso oficial. La conducción radical remarcó que el mandatario cruzó un límite inaceptable al afirmar públicamente que había que «quemar en la hoguera» a los «hijos de puta», refiriéndose de forma directa a los trabajadores de prensa y diputados involucrados en la cobertura del expediente. Lejos de retractarse, el jefe de Estado ratificó y amplificó sus violentos dichos en apariciones radiales y plataformas digitales, donde llegó a comparar a los periodistas con materia fecal.
Violencia política, antecedentes históricos y el llamado a defender la democracia
Desde la UCR subrayaron con preocupación que «los ataques a la libertad de expresión mutaron hacia la violencia política e incluso cruzaron la frontera de la política interna», haciendo un ferviente llamado a la sociedad civil para evitar la naturalización de la agresión desde la máxima magistratura.
Asimismo, el centenario espacio recordó los sombríos antecedentes de confrontación violenta con el periodismo ocurridos durante el menemismo y las gestiones kirchneristas,alertando que la incitación al odio suele desencadenar consecuencias incontrolables que terminan afectando en mayor medida a los sectores más vulnerables de la población.
El radicalismo le exigió formalmente al Presidente el cese inmediato de todo acto de hostigamiento contra la prensa independiente. A su vez,convocó a fuerzas políticas, organizaciones sociales, referentes empresariales, gremios, agrupaciones estudiantiles y sectores religiosos a unirse en un reclamo colectivo por el respeto a la libertad de expresión, sintetizando su postura con la histórica cita attribuida a Mariano Moreno: «Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila».
