Referentes de ambos espacios se reunieron tras dos meses sin encuentros oficiales. A pesar del acercamiento parlamentario, persisten las tensiones internas en el PRO y no hay definiciones sobre una alianza para las presidenciales.
En un escenario marcado por matices y tensiones internas, representantes del Gobierno nacional y del PRO se volvieron a reunir en la Casa Rosada para coordinar la agenda legislativa de fin de año. Con el debate del Presupuesto 2027 y la reforma electoral como ejes prioritarios, el encuentro buscó afianzar acuerdos parlamentarios, aunque sin avances concretos respecto de una eventual coalición política para las elecciones ejecutivas.
La comitiva oficialista estuvo encabezada por el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem. Por el lado del PRO, asistieron el jefe del bloque en Diputados, Cristian Ritondo, y el referente de la conducción nacional, Fernando de Andreis.
La agenda legislativa: Presupuesto, PASO y reformas
Durante el encuentro, que se produjo a más de dos meses del primer contacto institucional entre ambas fuerzas, los dirigentes analizaron los proyectos clave que el Poder Ejecutivo busca impulsar en el Congreso:
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Presupuesto 2027: Coordinación de partidas y proyecciones macroeconómicas.
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Reforma Electoral: Propuestas de cambios en el sistema de votación y el debate en torno a las elecciones primarias.
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Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y Biocombustibles: Proyectos prioritarios para el temario de sesiones.
A pesar de la mesa de trabajo conjunto, la posibilidad de estructurar un frente electoral común sigue distante. Meses atrás, el propio Ritondo fue tajante sobre las expectativas del espacio al admitir que “hablar de un acuerdo electoral está lejos”.
Tensiones en la Ciudad de Buenos Aires y diferencias internas
El acercamiento en la Rosada se da en simultáneo con cortocircuitos en la Legislatura porteña, donde el bloque libertario conducido por Pilar Ramírez condicionó su acompañamiento al Presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) a la eliminación de las PASO locales —que argumentan implicarían un costo de $29.000 millones— y a una reducción de la carga impositiva.
Frente a la discusión sobre el fin de las primarias, las posturas dentro del PRO no son unánimes. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, planteó semanas atrás que cualquier modificación sustancial al sistema electoral debería implementarse recién a partir de las elecciones de 2031, marcando distancia con la urgencia del oficialismo nacional.
A estas diferencias se suman los ruidos internos dentro del propio partido amarillo, con sectores que presionan por consolidar una identidad y armado electoral propio. En esa línea, el exministro de Economía Hernán Lacunza ha sido uno de los más críticos de una fusión con La Libertad Avanza, llegando a advertir que de concretarse dicha convergencia, “el PRO va a desaparecer”.
Por el momento, la mesa de diálogo entre libertarios y el PRO continuará concentrada en la negociación legislativa en el Congreso, posponiendo la discusión del armado electoral de cara al próximo ciclo presidencial.
