Un estremecedor operativo contra la caza furtiva e ilegal sacudió a la provincia de Chubut tras el descubrimiento de un verdadero centro de faena clandestino a cielo abierto.
Una investigación policial y judicial derivó en un minucioso allanamiento en un establecimiento rural ubicado sobre la Ruta Provincial N° 23, en cercanías de la localidad de Gobernador Costa. En el predio, las fuerzas de seguridad descubrieron una escena dantesca: restos óseos dispersos que dan cuenta de la matanza desmedida de más de mil guanacos, además del secuestro de armas de fuego de alto calibre, instrumental táctico y productos cárnicos en avanzado estado de descomposición.

Red clandestina, carne podrida y un grave peligro de salud pública
La causa penal, conducida por el procurador de Fiscalía Ismael Esteban Cerda y ejecutada por la División de Investigaciones de Esquel junto a la Comisaría de Gobernador Costa, no solo persigue los delitos contra la fauna silvestre, sino también la severa amenaza a la salud pública bajo el marco del artículo 206 del Código Penal. Según el testimonio brindado por el jefe de la Unidad Regional Esquel, comisario mayor Hugo Melipil, la pesquisa se inició tras sucesivos controles sobre la Ruta Nacional N° 40, donde se interceptaron camionetas que transportaban cargamentos ilegales de carne e identificaron reiteradamente a los mismos sospechosos.

Las indagaciones permitieron desarticular una red criminal integrada por entre cuatro y seis personas que procesaban la carne de guanaco y puma sin ningún tipo de control sanitario, cadena de frío ni habilitación higiénica. En el establecimiento no existían cámaras frigoríficas. El producto ilegal era transformado en carne picada, milanesas, chorizos y embutidos para ser comercializado en carnicerías de Esquel, Trevelin, El Bolsón y la Comarca Andina (incluyendo Lago Puelo), ofreciéndose incluso a través de redes sociales. Como antecedente inmediato, un procedimiento concretado el 15 de octubre en Esquel permitió incautar más de 600 kilos de carne de guanaco y puma que, según peritajes veterinarios, se encontraban en pleno estado de putrefacción.
Armamento de guerra, tecnología nocturna y empaques incautados
En el campo, utilizado como base operativa de faena, los uniformados confiscaron armas largas, gran cantidad de municiones de distintos calibres, vainas servidas, miras telescópicas, visores nocturnos y reflectores. Asimismo, se incautó equipamiento de procesamiento industrial que incluía moledoras de carne, sierras, bateas, balanzas, cuchillos, cortadoras y teléfonos celulares esenciales para el peritaje de la red de clientes.
En el lugar se hallaron además bolsas de nylon y cajas de empaque idénticas a las secuestradas en una camioneta interceptada un día antes en Esquel. Durante la diligencia judicial también se requisaron una camioneta Toyota Hilux y un utilitario Peugeot Hoggar, ambos registrados a nombre del principal imputado. La causa continúa su trámite en sede judicial mientras los investigadores analizan el material incautado para establecer el alcance total de la organización y sus compradores.
