El último partido de Lionel Messi con la Selección Argentina en el Estadio Monumental no solo dejó emociones, sino también un oscuro entramado de estafas, reventa descontrolada y sospechas de corrupción.
Tras agotarse en menos de dos horas las entradas oficiales para el duelo ante Benín, las redes sociales se inundaron de ofertas ilegales con sobreprecios astronómicos de hasta el 800 %, tickets apócrifos y operaciones informales que alcanzaron cifras insólitas de hasta $1.500.000.
De la fila virtual a las canchas: el mecanismo del negocio paralelo.
Para el histórico evento, la AFA dispuso que la venta oficial fuera administrada de manera exclusiva por la plataforma Deportick, fijando valores que iban desde los $90.000 para las tribunas populares hasta los $480.000 para las plateas más exclusivas. El proceso exigía registro, fila virtual y pago digital; sin embargo, para ingresar al estadio era obligatorio retirar físicamente el ticket en papel. Aunque crónicas periodísticas previas señalaban un máximo de cuatro entradas por persona, la web oficial habilitaba la compra de una a seis localidades por operación.
Esta metodología facilitó que miles de pases físicos cambiaran de manos sin control en el mercado informal. La justicia inició una investigación de oficio el pasado 29 de septiembre tras detectar publicaciones con recargos desmedidos en redes sociales, lo que derivó en un allanamiento clave en el Gran Buenos Aires. En el lugar, la Policía de la Ciudad secuestró nueve entradas completamente auténticas (siete de Belgrano Baja y dos de Sívori Alta), una notebook, un celular, cuadernos de anotaciones, una máquina contadora de billetes, $9.850.000 en efectivo y USD 56.300.
Alejandro Eboli, jefe de la Dirección de Prevención de Eventos Masivos, confirmó que la investigada «vendía todo tipo de entradas» y remarcó que las fuerzas de seguridad buscan reconstruir la trazabilidad informática y telefónica para descubrir qué nexo oficial o del entorno le entregó los tickets originales para alimentarse del circuito clandestino.
Modus operandi criminal: falsificaciones de $1,8 millones y colados por pago.
A la par de la reventa de entradas legítimas, proliferaron estafas devastadoras. Un caso emblemático involucró a una mujer que pagó $1.800.000 por tres populares (a $600.000 cada una) y descubrió que eran truchas recién al intentar transponer los molinetes del Monumental. En paralelo, un hombre fue detenido por comercializar pases apócrifos vía Facebook.
Durante el despliegue del operativo de seguridad en los accesos al estadio, se detectó además la modalidad de «pasadores». Un individuo fue interceptado mientras acompañaba a una pareja tras pactar el cobro de $980.000 una vez que lograran sortear los controles e ingresar a las tribunas, situación que motivó la intervención de la Fiscalía Contravencional y de Faltas N° 8 para el secuestro del dinero y labrado de actas.
Fuerte despliegue policial: sanciones, capturas y la gran incógnita.
La reventa lucrativa de espectáculos masivos está catalogada como contravención en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El artículo 108 del Código Contravencional sanciona estas prácticas con multas de 283 a 4.247 unidades fijas o de 2 a 10 días de arresto, estableciendo penas severas si se comprueba connivencia con organizadores.
El megaoperativo de seguridad montado en Núñez concluyó con múltiples detenciones, la captura de dos prófugos de la justicia con pedido de detención vigente y la confección de 296 actas contravencionales. Sin embargo, el foco principal del expediente judicial sigue puesto en determinar el origen de los tickets oficiales secuestrados en el Conurbano para desarticular a los verdaderos proveedores de la reventa.
