El presidente estadounidense avaló la pena capital para Nidal Hasan, el exmayor del Ejército condenado por la masacre perpetrada en 2009 en la base de Fort Hood. La medida marca un hecho sin precedentes en las fuerzas armadas del país norteamericano en más de medio siglo.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, autorizó la ejecución mediante un pelotón de fusilamiento de Nidal Hasan, un exmayor y psiquiatra del Ejército que purga condena por el sangriento tiroteo masivo registrado en noviembre de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas.
La resolución presidencial constituye la primera ejecución de un militar estadounidense por fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial y la primera condena a muerte aplicada a un miembro de las fuerzas armadas en los últimos 65 años.
Aval del Pentágono y antecedentes del caso
El anuncio se produjo luego de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, recomendara formalmente la pena capital por fusilamiento, una propuesta que el mandatario ratificó de inmediato, delegando en el titular del Pentágono la fijación definitiva del lugar y la hora del procedimiento.
Sean Parnell, portavoz del Pentágono, recordó a través de sus redes sociales el trasfondo del atentado, calificando a Hasan como el «yihadista que abrió fuego contra soldados estadounidenses desarmados». Por su parte, el secretario Hegseth ratificó la medida con un enfático mensaje institucional: «Justicia».
Hasan, ciudadano estadounidense de ascendencia palestina, fue encontrado culpable en julio de 2013 por un tribunal integrado por 13 oficiales, quienes lo condenaron unánimemente por 13 cargos de homicidio premeditado y 32 cargos de intento de asesinato.
Durante el proceso judicial, el propio exoficial admitió la autoría de los hechos y justificó su accionar argumentando que su intención era proteger a los talibanes ante lo que calificó como despliegues militares ilegales en Afganistán. El 5 de noviembre de 2009, armado con pistolas dotadas de miras láser y más de un centenar de cartuchos, irrumpió en un centro de procesamiento de la base texana para atacar a los uniformados que realizaban chequeos médicos previos al envío a zonas de combate, culminando su fuga con un enfrentamiento armado con la policía que lo dejó parapléjico.
Un precedente histórico en las fuerzas armadas
Las ejecuciones dentro del sistema de justicia militar en Estados Unidos son extremadamente infrecuentes. El último antecedente de un soldado ejecutado por fusilamiento data del 31 de enero de 1945, cuando el soldado raso Eddie Slovik fue ajusticiado en plena Segunda Guerra Mundial tras ser hallado culpable del delito de deserción.
