Ariel Rodríguez: «Debemos planificar la restauración tras la catástrofe».
La emergencia ígnea que azota al noroeste de Chubut ha forzado medidas drásticas en la administración de nuestras áreas protegidas. En medio de un escenario crítico por incendios de comportamiento extremo y una sequía que no da tregua, Ariel Rodríguez ha regresado al Parque Nacional Los Alerces. El experimentado guardaparque, quien se encontraba próximo a su jubilación, fue convocado para liderar una intervención de tres meses que busca garantizar la continuidad operativa del parque y la transparencia absoluta en las investigaciones en curso.
La prioridad inmediata es asegurar que la institución mantenga su capacidad de respuesta ante el avance de las llamas. Según EQS Notas, el objetivo de esta nueva conducción es normalizar la gestión del área protegida mientras se colabora estrechamente con la Justicia.
Rodríguez, quien asume este reto junto a Carolina Juárez y Damián Mujica, enfatizó que el desplazamiento de las autoridades previas es una medida preventiva para asegurar la imparcialidad en los procesos judiciales y administrativos derivados de las denuncias penales por el origen y manejo del siniestro.
Un incendio extremo que desafía los protocolos
El interventor calificó la situación actual como una de las más complejas de las últimas décadas. La falta de humedad en el suelo y el material combustible acumulado han generado focos ígneos imposibles de atacar en ciertos horarios.
Rodríguez detalló que, en varias jornadas, se debió retirar a los brigadistas de la línea de fuego por el riesgo extremo que corrían sus vidas. La estrategia táctica se ha centrado en proteger sectores vitales como Valle Rosales, resguardando tanto la infraestructura de servicios como la integridad de los pobladores locales.
Articulación comunitaria y el futuro del parque
Más allá del combate directo, la intervención pone el foco en el tejido social. Desde el centro de operaciones en Lago Verde, se coordina el trabajo de voluntarios, scouts y grupos de rescate que asisten a los brigadistas. Rodríguez destacó el papel fundamental de los pobladores y concesionarios que están «poniendo el cuerpo» para salvar sus animales y medios de vida. Para el funcionario, es vital que el parque no se detenga y que, en paralelo al combate, se comience a diseñar el plan de restauración ambiental para recuperar las hectáreas perdidas.




