Un dato alentador llega desde las encuestas de percepción económica: la expectativa de inflación promedio de los argentinos para los próximos doce meses registró una caída significativa en enero, ubicándose en el 31,5%. Según el último relevamiento del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, la proyección bajó 2,5 puntos porcentualesrespecto al 34% de diciembre.
Según Noticias Argentinas (NA), también muestra una mejora en las previsiones para el próximo mes, aunque con una marcada brecha entre regiones y niveles socioeconómicos.
La encuesta, realizada por la consultora Poliarquía entre el 5 y el 15 de enero a través de 1.000 encuestas telefónicas, indica que la reducción fue generalizada en todas las regiones del país. La caída más pronunciada se observó en el interior, donde el promedio de expectativa pasó de 32,6% a 29,5%. Mientras tanto, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) bajó a 33,5%, y en el Gran Buenos Aires (GBA) se ubicó en 35,0%.
La brecha socioeconómica: menos inflación esperada, pero persiste la diferencia
Un dato revelador del informe es que, si bien las expectativas descendieron en todos los niveles de ingresos, la brecha de percepción entre los sectores más ricos y más pobres se mantiene e incluso se amplió levemente en términos porcentuales.
Los hogares de mayores ingresos redujeron su expectativa de 32,4% a 29,2%, una baja de 3,2 puntos. En cambio, los hogares de menores ingresos pasaron de proyectar un 37,5% a un 35,5%, una caída de 2 puntos. Esto significa que, mientras el sector de mayores recursos espera una inflación por debajo del 30%, los sectores más vulnerables aún anticipan una suba de precios superior al 35%, reflejando una percepción de mayor presión sobre sus canastas básicas y menos confianza en la estabilización económica.
Corto plazo también mejora: expectativa mensual cae al 3,71%
La mejora en las perspectivas también se observa en el horizonte inmediato. La expectativa de inflación para los próximos 30 días mostró un descenso más marcado: el promedio bajó al 3,71%en enero, frente al 4,59% registrado en diciembre. La mediana de las respuestas para este periodo se mantuvo estable en el 3%.
La caída en las expectativas de inflación, tanto a corto como a mediano plazo, es un indicador clave de credibilidad en la política económica. Sugiere que una porción creciente de la sociedad comienza a internalizar un escenario de desaceleración inflacionaria tras el impacto inicial de la devaluación y el ajuste tarifario. Sin embargo, la persistente brecha entre niveles socioeconómicos es una señal de alerta: la sensación de alivio no llega por igual a todos los sectores, y la consolidación de la confianza requerirá que la baja de la inflación se traduzca en mejoras concretas en el poder adquisitivo de los ingresos más bajos.




