Gabriel Sanca, nacido en Comodoro Rivadavia, integra el equipo que desarrolló el microsatélite Atenea, que viajará como parte de la histórica misión que retomará los vuelos tripulados al satélite tras más de cinco décadas. «Siempre me fascinó todo lo relacionado con los planetas», recordó el profesional que hoy trabaja en uno de los programas espaciales más importantes del mundo.
La participación argentina en el regreso de la NASA a la Luna no pasa por los astronautas ni por los reflectores principales, pero tiene un rol técnico que despierta interés dentro del mundo científico. En ese esquema aparece el nombre de Gabriel Sanca, un ingeniero nacido en Comodoro Rivadavia que trabaja en el desarrollo de un microsatélite que viajará como parte de la misión Artemis 2.
El satélite Atenea: tecnología argentina rumbo a la Luna
El proyecto en cuestión se llama Atenea y forma parte de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Se trata de un pequeño satélite que será integrado al lanzamiento de la misión estadounidense, con el objetivo de probar tecnología y realizar experimentos en órbita. «Vamos a hacer parte de lo que es el proyecto Atenea, un microsatélite de la CONAE», explicó Sanca en «La Gran Mañana» por #LA17, al detallar su rol dentro del equipo.
Desde la Universidad Nacional de San Martín, donde se desempeña, el equipo viene desarrollando electrónica aplicada a sistemas espaciales. «Estamos trabajando en desarrollar electrónica y sistemas para pequeños satélites», precisó.
Un pequeño satélite con grandes desafíos
El satélite tiene características particulares que lo vuelven relevante dentro de este tipo de misiones. Con una estructura modular tipo CubeSat, mide apenas unos centímetros y pesa alrededor de 12 kilos. Sin embargo, su tamaño no limita su alcance: está diseñado para ensayar tecnologías que todavía no fueron probadas en vuelo y para realizar mediciones específicas en el espacio.
Uno de los objetivos centrales del dispositivo es medir radiación y evaluar sensores de altísima sensibilidad. «Estamos planteando una carga útil para poder medir radiación y para poder ensayar dispositivos que miden cantidades muy chiquitas de luz, al nivel de fotones individuales», detalló el ingeniero, al describir el tipo de experimentación que se llevará adelante.
Artemis 2: la misión que orbitará la Luna
Mientras tanto, la misión Artemis 2 avanza con cambios y ajustes que reflejan la complejidad del programa. Aunque inicialmente se preveía que las siguientes etapas incluyeran un alunizaje inmediato, la NASA modificó sus planes recientes. Ahora, la llegada de humanos a la superficie lunar se proyecta para una fase posterior, lo que estira los tiempos de uno de los proyectos más ambiciosos de las últimas décadas.
El lanzamiento del Artemis 2 se convirtió en una instancia clave, no solo por la tripulación que viajará a bordo —cuatro astronautas que orbitarán la Luna durante unos diez días— sino también por la cantidad de desarrollos tecnológicos que se pondrán a prueba. Entre ellos, el satélite argentino que integra la carga secundaria.
La expectativa por el lanzamiento
El propio Sanca formó parte de una comitiva que viajó a Estados Unidos para presenciar una de las ventanas de lanzamiento que finalmente no se concretó. «Estuvimos allí los primeros días de febrero y lamentablemente no pudimos ver el lanzamiento, que por cuestiones técnicas se suspendió», contó, al describir la experiencia en el Centro Espacial Kennedy.
A pesar de esas demoras, el equipo mantiene expectativas de que el despegue se concrete en una nueva fecha. «La fecha más próxima será el primero de abril, 7:30 de la tarde en hora argentina«, señaló, mientras explicó que el seguimiento del evento se realizará también desde el país, con actividades vinculadas a la universidad.
De Comodoro al espacio: el sueño de un chubutense
Más allá del protagonismo internacional de la misión, el caso de Sanca muestra un recorrido menos visible, ligado a la formación científica y al desarrollo tecnológico local. Nacido y criado en Comodoro, su interés por el espacio comenzó desde chico, impulsado por la curiosidad y la divulgación científica.
«Siempre me fascinó todo lo relacionado con los planetas», recordó, al explicar cómo se fue acercando a un campo que hoy lo tiene trabajando en uno de los programas espaciales más importantes del mundo. Desde ese lugar, su aporte se vuelve parte de una trama más amplia, donde la ciencia argentina encuentra espacios de participación en proyectos globales.




