El exdiplomático y analista de política internacional Diego Guelar relativizó la reciente escalada de tensión diplomática entre la Argentina y Brasil, calificándola como un «incidente desagradable» dentro de una trayectoria bilateral de dos siglos
Al ser consultado sobre el enfriamiento de las relaciones institucionales y la vacancia de embajadores en ambas capitales, el especialista descartó que el escenario configure una crisis de carácter estructural.
En declaraciones radiales por Splendid AM 990, Guelar instó a «poner la situación en el contexto de 200 años de historia», recordando precedentes de integración estratégica como la cancelación de hipótesis de conflicto bélico y el desarrollo de proyectos compartidos en materia de energía nuclear.
Críticas a las posturas ideológicas de los mandatarios
El exembajador tildó de «ridículo» el enfrentamiento de tinte ideológico que protagonizan el presidente argentino Javier Milei y su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, evaluando que ambos dirigentes cometen un error al anteponer sus posturas personales sobre los intereses colectivos de la región:
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Sostenimiento de la alianza: Remarcó que la guerra histórica fue reemplazada por la integración y que «dos hombres grandes» no deberían pelearse por diferencias partidarias.
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Proyección futura: Afirmó que si las administraciones actuales no profundizan la agenda bilateral, dicha responsabilidad recaerá indefectiblemente en los mandatarios que los sucedan.
Cuestionamientos a las presiones internacionales
Durante la entrevista, Guelar también se refirió a las presiones geopolíticas que ejercen potencias extranjeras sobre la Argentina, haciendo mención explícita a las advertencias de Estados Unidos dirigidas a cooperativas locales por la adquisición de equipamiento tecnológico de origen chino.
Sobre este punto, el especialista cuestionó la intromisión diplomática al señalar que resulta inadmisible que una entidad privada o cooperativa que opera bajo la legalidad sea amenazada con la cancelación de visados por parte de un gobierno exterior. Finalmente, definió la etapa actual de las relaciones internacionales como un período atravesado por la «confusión y el caos», confiando en un paulatino reordenamiento del orden global.
