El instrumento tradicional de ahorro mantiene su vigencia entre quienes buscan previsibilidad de corto plazo. La diferencia de tasas entre el canal presencial y las opciones digitales resulta clave para optimizar la rentabilidad.
El plazo fijo continúa posicionado como una de las herramientas de inversión más recurridas por los ahorristas que buscan obtener una renta previsible sin asumir los riesgos del mercado. A pesar de que las tasas de interés se ubican en niveles distantes de otros períodos, el instrumento conserva atractivo debido a que permite conocer con exactitud el rendimiento acumulado desde el primer día de la operación.
Para quienes dispongan de $2.700.000 para invertir a un plazo de 30 días durante septiembre de 2026, la ganancia final estará sujeta a la entidad financiera seleccionada y, fundamentalmente, a la modalidad utilizada para constituir la imposición.
Cuánto se gana por depositar $2.700.000 según la vía de inversión
Las entidades bancarias mantienen una brecha en los rendimientos ofrecidos para incentivar la digitalización de las operaciones, dado que el canal electrónico representa menores costos operativos y mayor agilidad.
-
Trámite presencial en sucursal: Al colocar $2.700.000 con una Tasa Nominal Anual (TNA) del 15,50% y una Tasa Efectiva Anual (TEA) del 16,65%, el inversor obtiene $34.397,26 en concepto de intereses. Al vencimiento, el monto total acreditado asciende a $2.734.397,26.
-
Canal electrónico (Home Banking o App): Al realizar la operación por vía digital, la TNA sube al 18,75% y la TEA alcanza el 20,45%. Con estos valores, los intereses generados trepan a $41.609,59, alcanzando una suma final de $2.741.609,59.
La rentabilidad frente al índice de inflación
El principal reto para las colocaciones a plazo fijo tradicional sigue siendo el ritmo de variación de los precios de la economía. Con una inflación que en agosto se ubicó en el 1,7% mensual y rendimientos bancarios situados cerca del 1,5% mensual en los canales electrónicos, la rentabilidad real de la herramienta se mantiene en terreno negativo.
Esta dinámica implica que, si bien el capital nominal expresado en pesos se incrementa al término de los 30 días, el poder adquisitivo de los fondos sufre un leve desgaste frente a la inflación. Frente a este panorama, parte de los ahorristas opta por explorar alternativas como los plazos fijos UVA o los fondos comunes de inversión, buscando mayor resguardo patrimonial sin perder liquidez de corto plazo.
