Puerto Madryn: el CONICET advirtió sobre el fin del financiamiento de Pampa Azul y alertó por el futuro de la investigación marítima.
Durante un panel realizado en la ciudad portuaria, el vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del organismo, Alberto Baruj, confirmó que el programa científico perdió su presupuesto específico. Frente a este escenario, se buscan alternativas de coordinación para sostener el conocimiento estratégico sobre el Atlántico Sur.
El impacto de la falta de fondos en Pampa Azul
El emblemático programa Pampa Azul, que durante años funcionó como el eje articulador de las investigaciones científicas sobre el mar argentino, atraviesa un punto de inflexión tras la decisión del Gobierno nacional de no asignarle nuevo financiamiento específico.
La situación fue detallada en Puerto Madryn por Alberto Baruj, vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, durante su participación en el panel “El mar como frontera del conocimiento, ciencia y recursos estratégicos”, que compartió junto al embajador Javier Figueroa. Baruj explicó que, ante la determinación de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de discontinuar el programa, desde el ámbito científico y diplomático se trabaja para preservar las capacidades desarrolladas.
Pampa Azul permitió históricamente coordinar campañas oceanográficas, estudios sobre los recursos pesqueros, ecosistemas, geología e hidrocarburos del mar argentino, evaluando de forma integral el impacto ambiental y productivo de la actividad en la plataforma continental.
Desafíos pendientes: centralización de datos y buques científicos
Durante el encuentro en la ciudad del golfo, los disertantes remarcaron la necesidad de superar ciertos déficits estructurales en la investigación marítima nacional. Uno de los principales problemas señalados por Figueroa radica en la dispersión de la información científica, distribuida entre diversos organismos —como el CONICET, el INIDEP, el Servicio de Hidrografía Naval y la propia Cancillería— sin un sistema centralizado de gobernanza y acceso.
Asimismo, se abordó la importancia de la infraestructura disponible para mantener la presencia en el Atlántico Sur. Baruj destacó la puesta en valor del buque oceanográfico Austral (perteneciente al CONICET y operado por la Armada) y el aporte de la Prefectura Naval, aunque advirtió sobre la necesidad de planificar a futuro el reacondicionamiento o reemplazo de la embarcación debido a su antigüedad.
Ciencia, soberanía e intereses estratégicos
Para los especialistas, la continuidad de los estudios oceánicos no representa únicamente una herramienta de relevamiento económico, sino un pilar fundamental para la soberanía nacional. En momentos de reconfiguración presupuestaria, el conocimiento científico se consolida como un insumo estratégico indispensable para las negociaciones internacionales vinculadas al Atlántico Sur y la Antártida.
