La liquidación del organismo conducido por el Ministerio de Defensa profundizará los recortes en 2027. Sindicatos y afiliados denuncian parálisis de prestaciones en centros de salud, suspensión de cirugías y demoras de hasta cuatro meses en el pago a prestadores.
BUENOS AIRES – La crisis que atraviesa la cobertura médica de los efectivos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad sumó un nuevo capítulo de tensión. En el marco del proceso de liquidación del antiguo IOSFA y la consolidación de la OSFA, el Ministerio de Defensa emitió una serie de resoluciones que imponen una drástica reducción del personal contratado y el cierre masivo de 30 farmacias propias en todo el país, impactando directamente sobre una masa de 323.000 afiliados.
Las medidas, rubricadas por el liquidador designado por la cartera conducida por el ministro de Defensa, Gonzalo Secchi, buscan priorizar la obtención de un resultado financiero superavitario de $1.069.330.830 para el ejercicio 2027. Sin embargo, el achicamiento de la estructura genera un fuerte rechazo entre los trabajadores y agrava la falta de insumos médicos.

Reducción del 60% de la planta temporal y falta de pagos a prestadores
De acuerdo con la resolución oficial fechada el 8 de octubre, el personal contratado del organismo —que actualmente asciende a unos 2.450 trabajadores— se reducirá a apenas 1.000 empleados, lo que representa la baja de más de 1.400 puestos de trabajo.
Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), los representantes sindicales advirtieron sobre las consecuencias operativas de la medida y señalaron la parálisis de los giros de dinero hacia la red de profesionales y sanatorios.
“El liquidador nuevo que nombró el Gobierno no le pagó nada a los prestadores, lo cual hace que la situación sea cada vez peor”, alertó Rubén López, delegado gremial de ATE en el organismo.
La falta de transferencias repercute severamente en la atención cotidiana. En el Hospital Militar Central y en el Hospital Militar de Campo de Mayo se registran suspensiones de intervenciones quirúrgicas por falta de insumos básicos. Asimismo, se reportan interrupciones en la entrega de medicamentos oncológicos en la provincia de Entre Ríos y traslados de pacientes desde Chaco a Misiones que quedan truncos por la suspensión intempestiva de los servicios de la obra social.
En ciudades con alta concentración de personal militar, como Mar del Plata, la tensión escaló con protestas presenciales de acompañantes terapéuticas frente a la sede del organismo por deudas acumuladas:
“Es inhumano trabajar sin un sueldo”, expresaron los profesionales afectados tras acumular cuatro meses de retrasos en sus haberes.
Cierre de farmacias propias y contradicciones presupuestarias
A la reducción del personal se sumó una segunda resolución emitida el 14 de octubre, mediante la cual se dispuso el cierre definitivo y la baja de las habilitaciones sanitarias de 30 farmacias propias distribuidas en distintas provincias.
En el texto normativo, el liquidador justificó la decisión argumentando razones administrativas ligadas al traspaso institucional:
“Hasta la fecha no se recibió pedido de traspaso de las farmacias por parte de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) y debido a la pronta fecha de liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA), se debe iniciar con el proceso de cierre de las farmacias de referencia”, sostiene la resolución oficial.
La medida contrasta de manera directa con las metas fijadas por el Ministerio de Defensa en el proyecto de presupuesto para 2027, donde se contemplaba como uno de los ejes estratégicos el “fortalecer la red de farmacias”. No obstante, denuncias internas señalan que el organismo dejó de adquirir stock a las droguerías, desabasteciendo los mostradores propios en la antesala de su clausura definitiva.
