El reconocido economista salió al cruce de las interpretaciones, desmintió críticas al modelo actual y explicó cómo el Banco Central puede acumular divisas sin destruir el crédito interno.
Tras la masiva viralización de sus contundentes declaraciones sobre la política monetaria, el prestigioso economista Ricardo Arriazu salió a precisar el alcance de sus palabras respecto a la acumulación de reservas por parte de la autoridad monetaria.
La controversia se había encendido luego de que se difundiera la frase: “Podríamos crecer al 5%, pero estamos estancados en 2% por la compra de dólares del Banco Central”, lo que rápidamente fue leído como un cuestionamiento directo al rumbo oficial.
Clarificación clave: la verdadera advertencia sobre la compra de dólares del BCRA
Sin embargo, en el marco de una presentación ante directivos del sector asegurador, el analista aclaró que su planteo no buscaba desaconsejar el fortalecimiento de las reservas del Central, sino alertar sobre los mecanismos utilizados.
“No dije que Argentina no debería comprar divisas, lo que dije es que no debería comprar destruyendo el crédito interno. Y que la destrucción del crédito interno es la razón del estancamiento argentino; el resto es interpretación de los demás”, remarcó Arriazu para frenar las especulaciones políticas.
Contexto global y una oportunidad histórica «como nunca en la vida»
Durante su exposición, el especialista enfatizó que el centro de su disertación giró en torno al escenario macroeconómico global, los riesgos del déficit fiscal persistente y el preocupante incremento de la deuda a nivel mundial, aclarando enfáticamente que su presentación no contenía ninguna filmina ni transparencia dedicada en particular a la coyuntura local.
Arriazu reiteró su emblemático latiguillo de que la Argentina suele configurarse como «el país de las oportunidades perdidas», aunque proyectó un panorama sumamente favorable para los próximos años. El economista aseveró que «los planetas se alinearon» gracias a la conjunción del clima, los precios internacionales y el contexto exterior.
En ese sentido, destacó que las transformaciones tecnológicas y el potencial energético de Vaca Muerta representan la mayor oportunidad histórica que haya visto en su trayectoria, previendo que una expansión optimista en la producción dejará un tipo de cambio real bajo, comparable con los años dorados del país «cuando se tiraba manteca al techo».
