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El Gobierno de Argentina concretó este martes la ampliación de un swap con China por un monto equivalente a 5.000 millones de dólares, que servirán para robustecer las reservas del Banco Central y serán de «libre disponibilidad».

El anuncio fue hecho por el presidente argentino, Alberto Fernández, en declaraciones al término de una reunión con su homologo chino, Xi Jinping, en Bali, Indonesia, donde ambos mandatarios asisten a 17.ª Cumbre de Líderes del G20.

«Hoy lo que nos informó el presidente Xi es que el Gobierno chino había autorizado que Argentina disponga libremente de 35.000 millones de yuanes, lo que significan 5.000 millones de dólares. Para nosotros, esa es una gran noticia, lo agradecimos profundamente», indicó Fernández, acompañado por el canciller, Santiago Cafiero, y el ministro de Economía, Sergio Massa.

El mandatario argentino recordó que las negociaciones para la ampliación del swap llevan varios meses, pero que la respuesta llegó finalmente este martes. «Para nosotros esa es un gran noticia que agradecimos profundamente. Además, me explicó [el presidente Xi] que es una excepción absoluta que hace China para con la Argentina y así lo tomamos y así lo agradecemos», aseveró Fernández.

El ministro Massa, por su parte, precisó que los recursos serán destinados a las reservas del Banco Central (BCRA) para darle mayor fortaleza a la moneda local y aumentar «la capacidad de acción en el mercado único libre de cambios del Banco», refiere un comunicado de Casa Rosada.

Qué es y cómo funciona el swap

El swap (intercambio, por su traducción en castellano) es una préstamo contra una garantía en títulos públicos, que se desembolsa en bancos internacionales. Mediante este mecanismo, dos partes se comprometen a canjear un monto de dinero en sus monedas respectivas, por un plazo determinado.

En este caso, el BCRA y el Banco Popular de China (BPC) canjean pesos argentinos por yuanes. En enero de este año, trascendió que Buenos Aires pretendía ampliar el swap que está vigente con Pekín desde 2009, y que asciende a unos 20.000 millones de dólares.

En la comparecencia de hoy ante los medios, Massa insistió en que la reunión de este martes fue «muy importante» porque permitió poner sobre la mesa «la necesidad de restablecer el equilibrio» en el comercio bilateral. «La relación con China –agregó el ministro– es deficitaria para la Argentina y, de alguna manera, lastima la proyección de reservas».

A partir del próximo viernes, los turistas extranjeros podrán acceder a un tipo de cambio similar al dólar MEP para los consumos que realicen en el país con tarjeta de crédito y débito.

A partir del próximo viernes, los turistas extranjeros podrán acceder a un tipo de cambio similar al dólar MEP para los consumos que realicen en el país con tarjeta de crédito y débito, siempre y cuando no se tenga domicilio en la Argentina.

Con la entrada en vigencia de la norma que será publicada en el Boletín Oficial el día de mañana, se reconocerá un tipo de cambio 90% superior al oficial.

Abarcará todos los gastos de los turistas en el país, desde pasajes y excursiones, hasta comidas y paquetes turísticos.

Desde el Palacio de Hacienda emitieron una guía de preguntas y respuestas para explicar los principales detalles de la medida:

¿Cómo será el procedimiento de la nueva normativa?

Los turistas consumen con la tarjeta. La tarjeta convierte ese gasto al tipo de cambio fijado para los turistas del exterior. Los turistas pagan en dólares a las tarjetas y las tarjeteras venden esos dólares en la Argentina a través del mercado financiero.

Luego le pagan en pesos a los comercios o servicios.

¿Cuál es el objetivo principal de esta normativa?

La idea central de esta normativa es que los turistas no residentes que visiten el país puedan utilizar medios electrónicos de pago para mayor seguridad y comodidad. Argentina viene desarrollando un sistema nacional de pago digital.

¿Cómo se calcula el tipo de cambio?

El tipo de cambio a utilizar será el dólar MEP con los bonos más líquidos. Hasta hoy se utilizaba el del BNA. Las administradoras de tarjeta de crédito podrán cobrar una comisión por dicha operación.

¿Qué pasa con los argentinos que tienen tarjetas emitidas en el exterior?

Si residen en el exterior y pagan con tarjetas del exterior, tienen el mismo beneficio.

¿Qué pasa con los argentinos con doble nacionalidad?

Si residen en el exterior y pagan con una tarjeta del exterior, adquieren el mismo beneficio.

¿Es solo para tarjetas de crédito o también de débito?

Es para crédito, débito y también para las prepagas.

¿La conversión la hace el negocio? ¿O el banco?

Al negocio no le cambia nada. El banco no interviene. La conversión la hace la adquirente de la tarjeta de crédito.

¿Esto va a afectar las reservas del BCRA? ¿El BCRA va a pagar la diferencia de precio?

El BCRA dejará de percibir el monto – mínimo- que las operadoras de tarjeta de crédito hasta ahora vendían en el MULC (aproximadamente US$ 30 millones mensuales).

La ventaja es que los dólares que ingresen las operadoras de tarjetas de crédito para vender ahora en el mercado financiero engrosarán las reservas al quedar depositadas en las cuentas de los vendedores.

 

Desde este viernes comenzará a regir de manera oficial el nuevo dólar turista con una particularidad: no favorecerá a las reservas netas, ya que el Banco Central seguirá sin comprar los dólares que ingresan los turistas.

La solución que encontraron entre el ministerio de Economía, el de Turismo y el propio BCRA es que esas divisas se vendan a través del mercado bursátil. Se trata de una “vuelta de tuerca” que sorprendió al crear un nuevo tipo de cambio específico para los extranjeros.

El Gobierno Nacional busca con esta nueva medida que los pagos de los visitantes se realicen a través de circuitos oficiales, en vez de recurrir a las “cuevas” para conseguir un mejor tipo de cambio.

Serán las compañías de tarjetas las encargadas de liquidar esas divisas a través del mercado financiero, con lo cual podrán reconocerle a los clientes el nuevo tipo de cambio que se acercará a $290 a partir del viernes. Hasta ahora, cualquier turista que utilizaba un medio de pago electrónico recibía una cotización cercana a los $ 160.

De esta forma, una cena que cuesta $ 16.000, cuando se paga ahora con tarjeta equivale a 100 dólares para el extranjero. Pero a partir de ahora el costo será de solo 55 dólares. Lo mismo sucederá a la hora de pagar una cuenta en el hotel, el alquiler de un auto o cualquier otra actividad.

El circuito elegido implicará con el paso de los días un flujo de dólares que aumentará la oferta del dólar financiero, aunque al mismo tiempo reducirá lo que entra todos los días por el mercado informal o libre.

Está por verse si este nuevo esquema reducirá adicionalmente la brecha cambiaria, que cayó a 84% si se toma en cuenta el dólar MEP en relación con el tipo de cambio minorista. Por lo pronto, al nutrirse el circuito financiero de una mayor oferta de dólares podría ayudar para que esa diferencia se achique adicionalmente.

La medida entrará en vigencia este viernes. Los viajeros podrán realizar compras al valor del MEP (291). El objetivo del Gobierno es captar las divisas que los viajeros internacionales consiguen en el mercado blue.

Para la gestión de Sergio Massa, que ingresen los dólares a las reservas del Banco Central (BCRA) es una de las principales prioridades. Por eso, luego del régimen conocido como dólar soja, el Gobierno apuesta a captar las divisas que los turistas extranjeros obtienen a través del mercado informal.

El objetivo, según pudo saber TN a través de fuentes oficiales, es alcanzar una mayor formalización del sector, lograr que el Estado tenga mayor nivel de control de la facturación y mejorar el impacto sobre la recaudación fiscal. Además, se proyecta que habrá un efecto para reducir la brecha cambiaria y se espera que también se incremente la cantidad de turistas que lleguen a la Argentina.

Por eso, el Banco Central oficializará una norma para que los turistas extranjeros puedan acceder al dólar MEP para todos los pagos que se realicen con tarjeta de débito y crédito en los gastos en el país -ya sean en hoteles, restaurantes, paseos- y la venta de paquetes que se realicen a través de este mecanismo.

La medida aplicará para crédito, débito y las prepagas. Y los argentinos que cuenten con tarjetas emitidas en el exterior, contarán con el mismo beneficio. La normativa será aprobada mañana en la reunión del directorio del Banco Central y se oficializará el próximo viernes.

En el Gobierno aclararon que no se trata de un tipo de cambio diferencial, sino que se trata de un incentivo para los extranjeros que en lugar de comprar dólares blue, lo hagan bajo la cotización MEP -que se acerca a los $291-.

También servirá, por ejemplo, para gastos en restaurantes, que permitirán a los extranjeros pagar con tarjeta a un tipo de cambio que se acerca a los $291, con lo que tendrán un tipo de cambio más favorable.

Según estimaciones oficiales, por mes operan entre 200 y 250 millones de dólares mensuales en tarjeta de crédito. Por eso, se espera recuperar ese dinero y que pase directamente a las arcas del Central. En el Gobierno se entusiasman con que, por ser temporada alta, noviembre y diciembre sumarían US$1100 millones por gastos de turismo receptivo.

Si bien consideran que el impacto no será tan fuerte sobre las personas que provengan de países limítrofes, sí se espera que lleguen más viajeros del exterior, especialmente de Europa. “En los del exterior, hay una limitación del tipo de cambio y en la liquidación de los dólares. Y andar con billetes genera un desincentivo para elegir a la Argentina como un destino para visitar”, expresaron en despachos oficiales.

La normativa la instrumentarán los operadores de las tarjetas. Los bancos solo intervendrán en los gastos que los argentinos realicen en el exterior y no sobre los de los extranjeros que visiten la Argentina, aclararon.

De esta manera, las tarjeteras podrán vender los dólares en el mercado financiero y luego tendrán cinco días para liquidarlos al MEP. “El BCRA dejará de percibir el monto – mínimo- que las tarjeteras hasta ahora vendían en el MULC. La ventaja es que los dólares que ingresen las tarjeteras para vender ahora en el mercado financiero engrosarán las reservas al quedar depositadas en las cuentas de los vendedores”, explicaron.

En este sentido, el presidente de la Cámara de Turismo, Gustavo Hani, precisó que el turismo receptivo es el que más atrasado venía y se reactivó gracias al programa Previaje. “Esta medida va a cambiar el escenario. Puede ayudar a bajar ciertos precios. Le va a dar más seriedad al país para el turista extranjero por el uso del plástico. Apostamos a ver los memes de pagar una cena pagando con billetes. Más allá del chiste, es doloroso”, reconoció.

El descreimiento del mercado sobre las proyecciones económicas del Gobierno quedó expuesto de manera elocuente en el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central, donde por primera vez se traspasó el umbral psicológico de los tres dígitos para la inflación. Pero en realidad, la lectura entrelíneas de esa encuesta deja conclusiones aun más graves.

Una de las principales es que la expectativa de devaluación no corrió a la misma velocidad que la de inflación. De manera que los principales economistas del país esperan que, al contrario de lo prometido por el Gobierno, el año próximo se acumulará un importante atraso cambiario.

El pronóstico de inflación para el año próximo fue revisado al alza y ahora se ubica en 90,5%, en un fuerte contraste con el objetivo de 60% que defiende el equipo de Sergio Massa. Pero la expectativa de devaluación es mucho más baja: se espera que el dólar oficial pase de $173 en diciembre próximo a $310 un año más tarde, lo que implica una suba en la cotización de 79%.

Esto implica que, para el año próximo, se espera una «inflación en dólares» de 6,4%. Un número que resulta más grave si se considera que se acumulará al atraso cambiario que ya se pronostica para 2022: con una suba del dólar oficial de 68%, este año la inflación dolarizada alcanzará a 19%.

Esa percepción de los bancos y consultoras que responden a la encuesta REM contradice una de las premisas fundamentales del presupuesto 2023 que se está debatiendo en el Congreso: que la política económica ya no recurriría al dólar como ancla inflacionaria y que no se incurriría en un retraso del tipo de cambio.

Más bien al contrario, los números presentados por Massa hasta implican que la tasa de devaluación del año próximo superará levemente a la inflación: 62% contra 60%. En realidad, la evolución pareja de ambas variables ha sido una de las promesas incumplidas del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional, un organismo que tradicionalmente ha hecho un culto del tipo de cambio flotante y que aborrece del recurso de apreciar las monedas locales como factor de estabilización.

El bitcoin continuaba su racha negativa, cotizando hoy por debajo de los US$ 20.000 y marcando el nivel más bajo desde mediados de julio, a raíz del endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal (FED) que motivó una aversión al riesgo entre los inversores.

La criptomoneda de mayor capitalización en el mundo cotizaba esta mañana a US$ 20.100, según datos de portal CoinMarketCap, tras ubicarse durante esta madrugada cerca de los US$ 19.500.

Se trata de la primera vez que el bitcoin llegó a operar a menos de US$ 20.000 desde el 14 de julio último.

El retroceso se extiende a todos los activos de riesgo de renta variable–incluyendo a las bolsas internacionales- y se debe a las últimas declaraciones del presidente de la FED, Jerome Powell.

El funcionario reafirmó que la entidad monetaria continuará con una política de incremento de tasas “por algún tiempo” con el objetivo de “restaurar la estabilidad den los precios”.

En lo que va del año y para enfriar los números de la inflación –la cual, tras alcanzar un máximo de 40 años de 9,1% en junio, se desaceleró a 8,5% el mes pasado-, la entidad dispuso una suba en las tasas de interés de referencia de 25 puntos porcentuales en marzo, 50 en mayo, 75 en junio y otros 75 en julio, llevándola de niveles cercanos a cero a un rango de entre 2,25% y 2,50%.

Powell aseguró que el “foco en este momento” de la FED es que la inflación retorne a la meta del 2% interanual, incluso pese a que dicho proceso pueda traer consecuencias en la economía de los consumidores y de las empresas al encarecer el crédito y desestimular la inversión.

De esta forma, el bitcoin, tras superar los US$ 25.000 a principios de mes, comenzó una caída que se aceleró en los últimos días, al igual que otras criptomonedas alternativas como el ether que, en cuestión de semanas, bajó de US$ 2.000 a U$S 1.490.

Desde noviembre de 2021 cuando alcanzó un pico de US$ 67.617 BTC perdió más de un 70% de su valor mientras que la capitalización de todo el mercado de criptomonedas cayó de US$ 3 billones a US$ 963.000 millones.

“El dinero está fugándose de los activos de riesgo. Las criptomonedas están siguiendo el mismo ajuste del mercado estadounidense de acciones”, afirmó Cici Lu, de la consultora Venn Link Partners, a la agencia Bloomberg.

Los analistas ahora apuestan que el bitcoin se sostendrá en un rango que ubican entre los US$ 17.600 y los US$ 19.500.

Los bonos soberanos en dólares retroceden este lunes 22 de agosto mientras que el riesgo país medido por el JP Morgan sube levemente en un contexto en el que el mercado se mantiene expectante respecto a avances concretos que puedan resolver los desequilibrios económicos.

Las caídas las encabezan los Globales 2046 y 2035 con caída de 2% y 1,75, respectivamente. En tanto, el riesgo país subía levemente (+0,8%) este lunes hasta los 2.478 puntos básicos.

«A la espera de avances concretos de bonos que puedan resolver los desequilibrios económicos, los activos domésticos vienen mostrando una mayor correlación respecto al apetito por riesgo global», sostuvo la consultora Estudio Ber.

En Nueva York, el Dow Jones bajaba un sostenido 1,24%, en un mercado cauteloso a la espera de las declaraciones del jefe de la Fed, Jerome Powell, en el foro de política económica de Jackson Hole esta semana.

El ministro de Economía, Sergio Massa, nombró el domingo al economista y consultor Gabriel Rubinstein como secretario de Programación Económica, un cargo que equivale a viceministro.

Los operadores financieros aguardan con atención la implementación de una serie de medidas anunciadas por Massa desde su asunción a principios de mes para atacar el déficit fiscal, la alta inflación y la pérdida de reservas del banco central (BCRA).

Acciones y ADRs

En otro orden, la ronda bursátil local cedía posiciones por ventas al compás del derrumbe externo de los mercados, liderados por Wall Street, mientras se aguardan señales concretas de la Reserva Federal estadounidense (Fed) sobre el futuro inmediato de las tasas de interés.

El índice accionario líder S&P Merval de Buenos Aires perdía un 0,8%, a 129.979,68 unidades en las primeras operaciones del día, encabezado por papeles financieros y energéticos, luego de bajar un 0,37% en la sesión previa.

Las acciones de empresa argentinas que cotizan en Wall Street operan con mayoría de bajas este lunes siguiendo la tendencia de la Bolsa de Nueva York. En ese sentido, las bajas las encabezan los ADRs de Central Puerto (-6,4%), seguidas por las de Mercado Libre (-4,7%) y las de Edenor (-4,3%).

Mientras que las acciones de Corporación América (+5,2) son las únicas que cotizan en alza.

La semana que viene el Indec dará a conocer el dato del EMAE de junio, que todavía mostrará un crecimiento alto de a inflación. Pero en julio y lo que va de agosto algunos indicadores ya comenzaron a mostrar cifras menos alentadoras

La economía comenzó a sentir, de a poco, el impacto de la falta de dólares y la aceleración inflacionaria, que repercutió especialmente durante julio y que siguen afectando la performance de algunas actividades, según publica Infobae.

El freno todavía no es generalizado, pero a estos factores se le sumarán, en estos próximos meses, el aumento en las tasas de interés, la suba de tarifas y el plan de recorte general de gastos que anunció el ministro de Economía, Sergio Massa, con el objetivo de lograr la meta de superávit fiscal primario de 2,5% del PBI acordada con el FMI.

Cuánto afectará este combo a la actividad es un gran signo de interrogación, principalmente porque sobrevuelan las dudas respecto de si ingresarán o no las divisas que prometió el flamante ministro.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de junio seguirá mostrando una performance vigorosa de la economía y oficializará un alza en torno al 6% interanual durante el primer semestre.

En este contexto, las estimaciones de los analistas indican que en julio, empezaron a visualizarse algunos datos más desalentadores que los que se venían registrando hasta ahora y que el segundo semestre será más recesivo.

El año no cerrará en el 5% de crecimiento proyectado por el Gobierno, sino que se ubicará más cerca del 3%, coinciden en el mercado.

El economista jefe de Econviews, Andrpes Borenstein, explicó: “Empezó a pegar la inflación en nivel de actividad. No es obvio ni en todos los sectores, pero hay algunos indicadores que lo reflejan, como el dato de ventas de la CAME, que en julio fueron negativas (cayeron 3,5% interanual)”.

Además, ”el stock de financiaciones con tarjetas de crédito cayó en los últimos 30 días 3% en términos nominales, es decir que en términos reales disminuyó 10%. Si bien puede haber algo de estacionalidad, son datos que sorprenden”, sostuvo el economista.

Por otro lado, señaló la pérdida de poder adquisitivo de los salarios en julio y problemas de actividad en sectores donde faltan productos.

“No se huele que sea una bruta caída del nivel de actividad, pero se empezó a sentir”, agregó.

Fernando Marull, planteó que la economía ya entró en un ”estado bastante malo de menos consumo por menores salarios y menos inversión por incertidumbre y falta de insumos”.

Según explicó, lo único que está mostrando una buena performance dentro del PBI son las exportaciones, con una liquidación que acumula en agosto USD 1.746 millones, 13% más que el mismo mes del año pasado.

Su proyección para el segundo semestre es de una caída de la actividad de 2,5%, por lo que el promedio de crecimiento sería de 3%. Marull minimizó el plan anunciado por Massa de recorte del gasto y planteó que la suba de las tasas de interés tendrá algún impacto en la actividad, pero “lo que más afecta es el cepo a las importaciones”.

No todos los indicadores de julio fueron negativos. Los despachos de cemento alcanzaron las 1.152.412 toneladas y registraron un crecimiento del 9,4% respecto del mismo mes del año pasado.

La producción automotriz también tuvo un buen mes, con una suba de casi 38% en la comparación interanual. Frente a junio, el sector produjo 9% menos pero esta baja se explica por paradas técnicas realizadas por varias terminales en el marco del receso invernal.

Con estos datos sobre la mesa, desde Macroviews, el economista Facundo Martínez, todavía no percibe un aterrizaje y que “habrá que esperar a tener los datos de agosto y septiembre” para que eso se cristalice.

Sobre el número de junio, que se conocerá la semana próxima, dijo que mostrará un crecimiento más flojo y que en la medición desestacionalizada daría caída, pero que aún no reflejará los problemas de faltantes por el cepo importador.

Para el economista, la actividad se va a planchar en el tercer trimestre, con un crecimiento que rondaría el 1% respecto del mismo período del 2021.

“La duda es qué pasará en el cuarto trimestre. Va a coincidir el impacto de la suba de tarifas sobre el bolsillo con el efecto, de manera contundente, de los faltantes en determinados sectores que importan insumos, y ahí veremos. Estamos proyectando un último período del año negativo; pero aún así, el 2022 cerraría con un crecimiento de entre 2 y 2,5%”, manifestó Martínez.

El analista destacó que así como hay muchos elementos que hoy juegan en contra de que la actividad siga creciendo, “hay que tener en cuenta que este modelo de emisión monetaria, desconfianza e inflación han determinado que los billetes duren poco. La velocidad de circulación aumenta y eso alienta la demanda. No son modelos que generen recesiones como la de 2018 o 2019; sino que son modelos de inflación”.

En Equilibra, igualmente coinciden que en junio todavía no se detectaron signos de recesión, pero sostienen que el golpe de la actividad sí se verá con los datos del bimestre julio-agosto.

Para el economista Lorenzo Sigaut Gravina, ya el primer dato de julio que tienen de actividad muestra un freno en algunos sectores que no sabían a qué costo vender a partir de la crisis generada tras la salida de Martín Guzmán del Palacio de Hacienda.

“Vimos una inflación de 7,4% que no respondió tanto a un aumento de salarios ni del tipo de cambio oficial, sino a la disparada de la brecha y la incertidumbre sobre el abastecimiento de importaciones. Vemos julio y agosto con signos recesivos, dos meses difíciles en términos de actividad”, afirmó el economista.

Según comentó, lo que suceda a partir de ahora dependerá de la disponibilidad de divisas que haya, ya que “si no se destraban las importaciones y no se consigue financiamiento fresco, o se establecen más restricciones o se produce un salto cambiario. Y eso termina en más recesión”.

Nadin Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, señaló por un lado que la economía viene con un alto dinamismo reflejado, por ejemplo, en una recaudación del impuesto al cheque 7% más alta que en 2021 durante los primeros siete meses del año y del IVA, 4% arriba, y por otro, que el Gobierno ha dado señales concretas de querer reducir el déficit fiscal.

El dinero que el Estado deje de erogar concentrado en pocos meses -desde ahora y hasta fin de año- tiene un impacto no menor en la actividad económica, pero podría atenuarse en la medida en que el Gobierno dé señales de ordenamiento que alienten, por ejemplo, las inversiones, explicó Argañaraz.

“En ese escenario de la inflación, podría minimizarse ese impacto recesivo. En definitiva, veo un freno de la actividad, no una recesión”, resumió el economista del IARAF.

Un miembro del flamante equipo económico lo admite sin dudar: «No podemos seguir así. Tenemos que revertir las expectativas. Y la única manera es consiguiendo dólares para las reservas». Más claridad, imposible.

El funcionario, que prefiere el anonimato para evitar algún cimbronazo extra, da cuenta de la obsesión de Sergio Massa: conseguir dólares rápidamente que evite un salto cambiario brusco. Algo que el ministro no está dispuesto a efectuar. Al menos sin antes conseguir un respaldo de billetes verdes en el Banco Central.

Lo que parece innegable es la descoordinación en el gabinete económico, algo que parecía superado tras la eyección de Martín Guzmán. Massa dio una fuerte señal apenas asumió que está dispuesto a mantener la pauta de déficit fiscal del 2,5% del PIB para este año, algo que lo obligará a un fuerte ahorro de acá hasta fin de año.

Pautó, para conseguirlo, una corrección de las tarifas de los servicios públicos mucho más fuerte que el anunciado por Guzmán, primero, y por Silvina Batakis, después. Además, tiene la idea de mantener pisado el gasto público en función de los fondos que ingresen al fisco. Tampoco les permitirá a los funcionarios a recuperar el dinero que no hayan utilizado (subejecutado) durante la primera parte del año.

Se trata de un ajuste considerable, nunca visto bajo un gobierno kirchnerista. Massa asegura que está dispuesto a tolerarlo con tal de recuperar la confianza y mejorar las expectativas de corto y mediano plazo.

El Presidente Fernández aseguró durante un acto que “algunos especuladores hacen subir el dólar”

Durante la presentación del plan de obras “Argentina Grande”, el presidente Alberto Fernández realizó hoy una crítica a los turistas que “compran dólares para viajar” porque, según él, “hacen subir el dólar blue”.

Fernández afirmó que la Argentina no es solamente “un lugar donde los turistas compran dólares para viajar y hacen subir el dólar blue, tampoco el lugar donde algunos especuladores hacen subir el dólar”. Señaló que la Argentina también es el país donde la obra del gasoducto Néstor Kirchner “va a permitir llevar el gas nuestro desde Vaca Muerta hasta el centro de Buenos Aires, y desde allí poder distribuirlo a todo el país, y dejar de importar gas”.

En un acto en el Museo del Bicentenario de Casa Rosada, Fernández anunció, junto al jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, siete obras de las 120 estratégicas de “Argentina Grande, el Plan de Obras Públicas para el Desarrollo de la Nación” que ya tiene 5.000 obras en ejecución.

El jefe de Estado recordó que cuando hacía campaña señalaba su “condición porteña” y remarcaba que le “preocupaba el federalismo”. ”Como porteño que soy me indignaba y pedía que confiaran en mí que soy el más federal de los porteños: acá están las pruebas”, dijo.

Fernández destacó que un Estado “presente” no “deja en manos privadas aquello que el Estado debe hacer”, al ponderar el avance del empleo en la obra pública. ”La construcción ya registra cerca de 450 mil trabajadores a lo largo y ancho del país, y eso se distribuye por partes iguales: la mitad para el sector privado y la mitad para el público”, remarcó el mandatario.

En su mensaje, sostuvo hoy que “los mismos que nos causaron la depresión”, por la situación del país y la irrupción de la pandemia, “vienen a contarnos lo deprimidos que estamos”, y agregó que “otros lo hacen especulando, poniéndonos al límite permanente”. ”En ese Estado de desconcierto, algunos repiten la frase de que la política son todos iguales, y no somos todos lo mismo: algunos creemos en una sociedad justa, igualitaria y soberana, y otros creen en una sociedad claudicante que tiene amparo sólo para una mitad de Argentina y deja a su tuerta a la otra mitad”, expuso en Casa de Gobierno.