El gobierno francés ordenó un operativo histórico con tropas antiterroristas ante masivos disturbios, saqueos y barricadas.
Ante una masiva e ininterrumpida ola de indignación popular que azota a todo el territorio nacional, el gobierno de Francia resolvió ejecutar un operativo de seguridad de dimensiones históricas para intentar contener la desobediencia civil.
Despliegue militar sin precedentes y blindaje de las instituciones
Un impresionante contingente compuesto por al menos 70.000 efectivos policiales patrulla de manera constante las zonas más críticas de las principales ciudades. A este dispositivo masivo se sumaron, de forma totalmente excepcional,soldados del equipo antiterrorista Sentinelle.
La participación de estos efectivos militares de élite fue dispuesta de manera estratégica para reforzar el resguardo del orden civil e institucional en puntos altamente sensibles del país. Su rol se focaliza en un esquema preventivo,custodiando de manera estricta los accesos principales a las instituciones estatales para evitar ocupaciones o ataques directos en el marco del estallido social.
Choques violentos, decenas de detenidos y parálisis urbana por los disturbios
El escenario en los cascos urbanos se transformó en un foco de# ¡Francia estalla! Despliegan 70.000 efectivos por graves disturbios
El gobierno envió militares antiterroristas y miles de policías tras violentas protestas que paralizaron al país.
Estado de sitio de facto y militares en las calles contra la furia social
Francia atraviesa una jornada de extrema tensión social marcada por masivas protestas, enfrentamientos callejeros y una ola de desobediencia civil que acorraló al gobierno nacional. Ante el avance indiscutible de la indignación popular, el Ministerio del Interior ordenó un operativo de seguridad sin precedentes en la historia reciente, desplegando a más de 70.000 policías en patrullajes constantes sobre las zonas más críticas.
Para intentar contener la crisis, el Ejecutivo tomó la medida excepcional de sumar a las tropas militares del equipo antiterrorista Sentinelle, movilizando a estos soldados de élite para custodiar instituciones estatales y puntos clave del territorio.
El paisaje urbano en las principales ciudades francesas se convirtió en un escenario de auténtico caos: manifestantes levantaron barricadas en avenidas neurálgicas, prendieron fuego contenedores de basura y bloquearon rutas, logrando además la paralización total del transporte público. Las protestas provocaron batallas campales en los cascos urbanos,donde las fuerzas de seguridad intentan desesperadamente recuperar el control institucional frente a un descontento social que no da tregua.
Choques violentos, gases lacrimógenos y pánico por saqueos masivos
La represión policial no se hizo esperar ante el avance de las multitudes. Los efectivos recurrieron al uso masivo de gases lacrimógenos para dispersar los focos más violentos, generando momentos de verdadero pánico entre transeúntes y comerciantes. Temiendo saqueos inminentes y destrozos generalizados, la gran mayoría de los dueños de locales comerciales en los centros urbanos decidieron cerrar sus puertas rápidamente y blindar las vitrinas con maderas y chapas.
Como resultado de los cruces directos contra las fuerzas de orden, las autoridades reportaron decenas de personas detenidas en todo el país, bajo cargos severos de vandalismo y atentado contra la autoridad. Francia vive momentos cruciales donde el masivo despliegue militar busca contener un estallido popular que parece lejos de apagarse.
