Putin y Trump sellaron un acuerdo para abastecer a América del Norte y levantar la prohibición a las exportaciones.
En un histórico e inesperado giro de la geopolítica y el comercio energético internacional, la Federación de Rusia inició el envío masivo de combustible hacia América del Norte.
Envíos de combustible a gran escala tras el acuerdo Putin-Trump
La decisión oficial responde directamente al acuerdo bilatateral sellado el pasado 9 de octubre entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su par estadounidense, Donald Trump. El pacto estratégico busca garantizar de manera urgente el abastecimiento continuo de diésel tanto para el mercado norteamericano como para diversas plazas clave a nivel global.
El vice primer ministro de Rusia, Alexander Novak, confirmó que las primeras tres embarcaciones ya se despliegan en travesía marítima. De acuerdo con las declaraciones del funcionario difundidas por la agencia estatal TASS, la compleja operación cuenta con «un apoyo sustancial del Fondo Ruso de Inversión Directa», marcando la reactivación formal del flujo hidrocarburífero entre ambas potencias tras meses de severas restricciones comerciales.
Proyección millonaria y levantamiento del veto a la exportación
El despacho de los tres buques cisterna representa solo la primera fase de un plan de abastecimiento a gran escala. La administración rusa resolvió levantar de forma anticipada la prohibición que pesaba sobre la exportación de este derivado del petróleo. Durante el presente mes de octubre, el volumen inicial alcanzó las 300.000 toneladas, pero las autoridades moscovitas proyectan escalar el suministro a 500.000 toneladas en noviembre y alcanzar el millón de toneladas para diciembre.
A medio plazo, el objetivo de Rusia es consolidar un envío mensual sostenido de 3 millones de toneladas de diésel para abastecer la demanda internacional. La medida marca un hito en la reconfiguración del mercado energético global y la distensión comercial de los últimos meses.
