El debate por la cotización de la divisa estadounidense y la competitividad económica volvió a encender las alarmas en el ámbito financiero.
En medio de fuertes especulaciones, el economista Alberto Ades, referente financiero con amplia trayectoria en Wall Street, respaldó la firmeza actual de la moneda nacional pero reconoció de forma sincera las tensiones del esquema: afirmó que el dólar «está atrasado», aunque sostuvo que este valor resulta consistente con la transición que atraviesa la Argentina hacia una economía más ordenada.
¿Peso fuerte o atraso cambiario?: la radiografía económica de Ades
El especialista cruzó de lleno las discusiones de los analistas al argumentar que el nivel actual de la cotización es el que corresponde para un proceso de reformas profundas. Al realizar una comparación histórica, Ades detalló que el tipo de cambio real de hoy se ubica un 29% más fuerte en relación con los promedios históricos de la Argentina, alcanzando niveles similares a los registrados en 2017. «Claramente este es un peso fuerte que creo es consistente en el largo plazo con un país que le va bien», explicó.
No obstante, el analista no ocultó las dificultades inmediatas que genera este atraso para la producción y el comercio: «Si yo pudiera, a mí me gustaría un tipo de cambio más alto, pero reconozco que es muy difícil», admitió. Ades remarcó que si el país logra consolidar cuentas públicas ordenadas, baja inflación, apertura comercial y expansión productiva en minería y energía, la Argentina pasará a ser inevitablemente una economía más cara en dólares que en períodos anteriores de crisis.
Descarte categórico: «Ministro de Economía yo no quiero ser»
En el tramo final de sus declaraciones para Splendid AM 990, el consultor aprovechó para ponerle un freno definitivo a las versiones periodísticas que lo posicionaban como un posible sucesor de Luis «Toto» Caputo en el Palacio de Hacienda.
Ades aclaró que conoce al presidente Javier Milei desde 2023, pero desmintió tajantemente que las recientes reuniones o invitaciones académicas significaran una postulación para asumir la conducción económica del país. «Luego de que me invitara a dar una charla se tejió toda una especulación de que yo me estaba probando el traje de Toto Caputo. Ministro de Economía yo no quiero ser», concluyó de forma contundente para disipar cualquier rumor de cambio en el Gabinete.
