La economía argentina transita un escenario sumamente delicado y las perspectivas a mediano plazo encendieron luces de alarma en el sector financiero y productivo.
Tras registrar una caída en el nivel de actividad durante el segundo trimestre, los especialistas advierten que el país podría haber ingresado de lleno en una recesión técnica en este tercer trimestre del año, arrastrado por el desplome de sectores clave y un profundo deterioro en la calidad del empleo formal.
Recesión técnica, destrucción de empleo formal y el fantasma de 2027
En una entrevista exclusiva, el reconocido economista de la consultora Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, puso el foco en el estancamiento generalizado de la actividad económica. Mientras que los rubros primarios como minería, energía (con el motor de Vaca Muerta) y agroindustria traccionan con fuerza, el resto de la economía —especialmente la industria, el comercio y la construcción— aparece fuertemente golpeada. Para el cierre de este año, la consultora proyecta una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas el 1,3%.
De cara al próximo año, el panorama se complejiza aún más. Sigaut Gravina fue categórico al señalar que «el mayor riesgo es volver a repetir un año de estanflación» en 2027, caracterizado por un crecimiento económico sumamente bajo, inflación todavía elevada en términos internacionales e incertidumbre financiera y cambiaria típica de un proceso electoral presidencial.
Asimismo, el analista advirtió sobre el mercado laboral: si bien el desempleo no se disparó de forma drástica, el país acumula la destrucción de aproximadamente un cuarto de millón de puestos de trabajo asalariados privados formales desde el inicio de la actual gestión, los cuales son reemplazados únicamente por empleo cuentapropista e informal.
Los aciertos del Gobierno, el impacto del ancla cambiaria y los desafíos
Al evaluar los aciertos y errores de la administración de Javier Milei, el especialista destacó como el principal logro el equilibrio de las cuentas públicas, calificándolo como un pilar fundamental para la sostenibilidad de cualquier plan económico, a pesar del debate sobre el costo social del ajuste. Sin embargo, cuestionó con dureza el uso excesivo del ancla cambiaria combinado con una apertura comercial desregulada.
Esta combinación de tipo de cambio apreciado y falta de protección frente a la competencia externa —particularmente la avalancha de productos subsidiados provenientes de China— castiga sin piedad al entramado productivo transable, la industria nacional, las economías regionales y el turismo, dejando al descubierto una demanda interna totalmente frenada que necesita urgente crédito, recuperación salarial y reglas más competitivas para evitar un estancamiento prolongado.
