Un nuevo informe elaborado por consultoras privadas dedicadas a la investigación de mercado reveló un pronunciado retroceso en las ventas del consumo masivo a nivel nacional.
La contracción del poder adquisitivo, sumada a la reorganización de los gastos fijos familiares en tarifas y servicios, continúa impactando en la actividad comercial minorista, supermercados y comercios de cercanía.
Las mediciones del sector evidencian caídas de dos dígitos en la comparación interanual de la demanda de productos de la canasta básica, artículos de higiene personal y productos de limpieza.
«La persistente contracción en las ventas de alimentos y bebidas en supermercados y autoservicios refleja el descalce entre los ingresos familiares y la estructura de costos fijos, condicionando el piso de reactivación comercial», indicaron desde el sector privado.
Canales de venta y rubros más afectados
El informe detalla que el desplome en las ventas presenta un comportamiento transversal en los diferentes canales y categorías:
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Comercios de cercanía: Los autoservicios y almacenes de barrio figuran como el canal más golpeado, observándose un marcado cambio en los patrones de compra hacia marcas alternativas o ventas fraccionadas.
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Alimentos y bebidas: Se observan retracciones considerables en categorías esenciales como lácteos, carnes, conservas y alimentos secos.
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Limpieza y cuidado personal: Presentan caídas pronunciadas explicadas por la postergación de compras no urgentes o la sustitución de productos por segundas y terceras marcas.
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Bienes durables y electrodomésticos: Muestran un escenario de parálisis operativa debido al nivel de las tasas financieras y la cautela en la toma de créditos.
Preocupación industrial y recaudación fiscal
El comportamiento del mercado interno genera inquietud en cámaras empresarias como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la CáMARA Argentina de Supermercados (CAS) y las pymes industriales alimenticias, que advierten sobre la acumulación de stock y la imposibilidad de trasladar los costos de producción a los precios de venta final.
A su vez, el freno en la actividad comercial impacta de manera directa en el esquema de recaudación fiscal del Gabinete Económico a través del Impuesto al Valor Agregado (IVA), donde el repunte del consumo privado se mantiene como una variable clave para validar el proceso de estabilización macroeconómica.
