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Pese a que Salud confirmó que no hay casos positivos, el Hamburg no amarrará en Madryn. Así lo solicitó el intendente Sastre al Comité de Emergencia Sanitario.

Mañana llegará a la ciudad proveniente de Buenos Aires, donde se desató la polémica por desatenciones en los controles de pasajeros y la posibilidad de existencia de nueva cepa “Omicrón”. Ayer por la mañana se decidió que el buque Hamburg no amarre mañana en Puerto Madryn y permanezca en zona de rada, frente a las costas de la ciudad, para evitar el descenso de pasajeros.

Ante las dudas, de la situación que se pueda encontrar parte de la tripulación, o algún tripulante, hemos solicitado a la Administración Portuaria, que tiene las facultades suficientes para hacerlo, que el buque no amarre el jueves en Madryn”, aclaró el intendente Gustavo Sastre.

Yo bajo ningún punto de vista voy a poner en riesgo a ningún madrynense”, subrayó a la prensa.

Y analizó que “estamos con plazos muy cortos para saber lo que puede pasar arriba del buque. Ante la duda, el riesgo no lo voy a permitir”.

TEMPORADA DE CRUCEROS

Consultado acerca de lo que le depara a los trabajadores del turismo de cara a la temporada de cruceros que acaba de comenzar, el intendente señaló que los próximos buques que no presenten casos o sospechas como en esta ocasión podrán amarrar correctamente al puerto.

“Cuando la tripulación tenga la seguridad necesaria de que no hay contagios arriba del buque, y las escalas anteriores vengan provenientes de un lugar donde no esté la peor cepa que esta marcando la línea del Covid del mundo, podrá atracar en Madryn otra vez”, apuntó.

Asimismo, Sastre señaló que “he peleado más que nadie para que la economía turística vuelva a florecer en Puerto Madryn; y esto no significa que sea una medida contradictoria, todo lo contrario: es para seguir cuidando la situación turística pero por sobre todas las cosas el resguardo de cada uno de los madrynenses”.

Así lo destacó esta mañana el intendente de Puerto Madryn, Gustavo Sastre, quien se mostró expectante sobre el inicio del próximo año al considerar que será un año bisagra, “un año donde debemos apuntar a que la provincia plena esté en funcionamiento como todos los chubutenses pretendemos”.

En ese marco, aseguró que “más allá de algunos problemas que se van solucionado, la provincia ya viene experimentado un cambio y donde empieza a caminar, que es lo que se pretende, que todo funcione y todo vuelva a la normalidad”.

Aseguró que “la economía de la provincia ha comenzado a funcionar, y es la que pone en funcionamiento muchas actividades, y sin duda eso va a permitir reactivar la actividad” tanto en el sector público como en el privado.

Y al referirse exclusivamente a la situación de Puerto Madryn, el intendente aseguró que el último fin de semana largo “tuvimos un pico máximo del 94% de ocupación, lo que ha generado un movimiento de 203 millones de pesos aproximadamente lo que repercute en la economía de la ciudad”, y en los distintos sectores que dependen de la actividad turística.

Explicó que en todo este tiempo, se ha “trabajado mucho entre el sector público y privado” para generar una rápida reactivación y para eso “salimos a buscar al turismo nacional”.

“Hoy hemos posicionado entre todos a Puerto Madryn como uno de los 5 destinos más elegidos de la república argentina”, remarcó.

El precio de la carne subió la última semana entre un 15 y 20% y, se espera un incremento mayor cuando se aproximen las fiestas de fin de año. Desde el sector frigorífico advirtieron que los mayores costos de producción se trasladaron a los mostradores y desde las carnicerías indicaron que la baja de cabezas, el clima y la incertidumbre en tiempo electoral incidió en el aumento.

Alberto Williams, presidente de laAsociación de Propietarios de Carnicerías, advirtió sobre «la caída del consumo por el aumento de los precios de la carne» en comparación con otros como el del cerdo y el pollo, y agregó que el mercado «no está bien abastecido». «El precio está muy justo y en cualquier momento puede haber otra suba», sostuvo.

Las carnicerías de barrio alertaron que «hay stock» porque el consumidor compra las promociones y ofertas de la semana y en muchos casos se decide por la compra diaria. Un carnicero de Buenos Aires dijo que «hay muchos gastos: sueldos, cargas sociales, mantenimiento del comercio e impuestos que hacen que la rentabilidad del negocio sea baja».

En un relevamiento de precios, con el aumento de esta última semana, la carne se vende a $1.000 el kilo de asado y $800 el de milanesas, $700 el Rosbif, $1300 el bife de chorizo, $1400 el ojo de bife y $500 el de carne picada común. El pollo se mantiene a un precio estable: $270 el kilo, con hueso, y deshuesado en supremas a $600 el kilo. El cerdo también registró subas y se puede comprar a $590 el kilo de milanesas, según el barrio y la localidad.

Fuente: Red 43

El Intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque, habló sobre la visita de los ministros nacionales Martín Guzmán y Wado de Pedro a la ciudad. “Fue un encuentro positivo e importante porque pudieron participar el presidente e YPF, representantes de distintas empresas, sectores de las Pymes de nuestra Provincia y el Norte de Santa Cruz y representantes de los trabajadores de sectores de nuestra región”, sostuvo.

En este sentido, señaló –en diálogo con Radio Chubut– que “para nosotros era importante reunirnos con el sector productivo que motoriza la economía de la Provincia”.

“Era importante que escuchen al ministro de Economía que acababa de llegar de Roma donde estuvo con la agenda de renegociación de la deuda de la gestión anterior de Macri, fue un sector que pudo aprovechar, intercambiar, preguntar, hablar acerca de reembolsos patagónicos, poder trabajar sobre la zona desfavorable que muchas Pymes tienen que afrontar y terminan siendo una complicación para competir con las empresas del Norte”, dijo.

Asimismo, aclaró que “los empresarios pudieron preguntarle al ministro, él respondía y también gran parte del equipo de Guzmán que se llevó no solo las preguntas sino también las gestiones que estamos haciendo como con AFIP que nos permita solucionar cuestiones que estamos trabajando”.

“Para mí es inédito que un ministro de Economía venga al interior de país, a la Patagonia y conozca a un sector que hace un gran esfuerzo para generar puestos de trabajo”, indicó.

Finalmente, Luque concluyó que “también estuvo Wado de Pedro con quien visitaremos una multilocación a quien en Comodoro Rivadavia y luego se va a Trelew”.

El ministro de Economía de la Nación habló ante casi 300 comodorenses en el hotel Lucania y expuso el plan del Gobierno Nacional que consiste en “tranquilizar la economía”.

Martín Guzmán, ministro de Economía desde el inicio del gobierno de Alberto Fernández, llegó a Comodoro junto al ministro del Interior, Wado De Pedro, para hablar ante 300 comodorenses entre empresarios, funcionarios y otros invitados. Entre ellos, se encontraba el intendente Juan Pablo Luque y gran parte de su gabinete.

En un momento dado de la noche en el salón del hotel Lucania de Comodoro, Guzmán tomó la palabra y brindó un discurso que giró en torno al plan de “tranquilizar la economía”, a la que definió en cinco puntos: “Una economía que incluya sobre la base de generación de trabajo, que es el eje; que exhiba mayor más agregación de valor; que tenga mayor estabilidad; que distribuya las oportunidades a lo largo de todo el territorio federal; y que seamos dueños de nuestro propio destino, el respeto por la soberanía”.

Se trata de “construir un ambiente económico en donde pueda haber oportunidades, que en lugar de generar constantemente situaciones de ansiedad, genere lo contrario: esperanza, oportunidades, estabilidad, previsibilidad”.

La presentación, acompañada por las ya clásicas ‘filminas’ del actual Gobierno Nacional, constó de tres partes: “Describir dónde estamos, hacia donde apuntamos continuar yendo, y analizaremos cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta la Argentina”.

En la introducción, no dudó en asegurar que “hoy la economía argentina está viviendo una solida recuperación” y aseguró que lo dicho está respaldado por datos que arrojó a continuación. “La actividad económica está creciendo, el PBI va a crecer alrededor del 9% este año, recuperando la mayor parte de la pérdida durante la pandemia”, graficó.

“La economía está generando empleo en particular en el sector privado. La inversión está creciendo fuertemente, se proyecta que este año va a crecer más del 30%. Las exportaciones están creciendo tanto en valor como en cantidad y esto es muy importante para la economía argentina”, añadió también en su argumento.

Para el funcionario “la balanza comercial es positiva, el Banco Central no ha perdido reservas en lo que va del año, de hecho ha acumulado reservas. Entonces si miramos la foto actual, es claramente de progreso”.

Admitió que en la actualidad “a la hora de tomar decisiones económicas es un ambiente muy difícil desde el punto de vista de la previsibilidad, que genera cortoplacismo y otros comportamientos que reproducen esa inestabilidad”, aunque sostuvo que se encuentran “trabajando para que este patrón cambie y la economía argentina pueda estacionarse en un rumbo definido de crecimiento sostenido”.

En la continuidad de su discurso pasó a detallar ante los presentes los modos en que el Gobierno busca “orientar la política hacia una transformación económica productiva que resulte en una estructura que satisfaga todas estas condiciones” que forman la llamada “economía tranquila”.

Fuente: El Comodorense

El secretario de Finanzas, Rafael Brigo, aseguró que la gestión económica avanza por el “camino correcto” y se espera una “muy buena” recuperación para este año, que se ubicará en torno al “9% o más del PIB”, al participar de la Convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

Del evento también participó el presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, quien convocó a una mesa de trabajo para definir acuerdos que permitan superar los problemas del país y consolidar el crecimiento y desarrollo.

“Estamos por el camino correcto, con buenos resultados en términos generales. La foto de la recuperación en términos económicos es muy buena y ya se ha anunciado que será el 9% o más, indicó Brigo durante su disertación en el encuentro del IAEF.

El funcionario planteó su exposición en cinco ejes de gestión: sostenibilidad como política de Estado, diálogo permanente con todos los actores, impulso y desarrollo al mercado de capitales, inclusión financiera e incrementar la base de inversores.

Fuente: METADATA

La divisa informal llegó a $199 este miércoles y la brecha cambiaria con el oficial subió al 99%. Para tratar de contener el alza, el Banco Central tuvo que vender US$ 150 millones en tres días.

Este miércoles el dólar blue subió a $ 199, aumentando 1,5 pesos en 24 horas. El dólar mayorista cerró en $99.91, con lo cual la brecha cambiaria entre ambos llegó al 99%.

La cotización del dólar informal avanzó $ 33 en el año, un alza del 20%, apenas por encima del 17,7% de incremento del tipo de cambio oficial, pero muy lejos del 41% que acumula la inflación entre enero y octubre.

Aunque los $ 199 marcan un récord en términos nominales, cuando se tiene en cuenta el impacto de la inflación sigue estando lejos de los $ 195 que el informal tocó hace poco más de un año. Para tener la misma relevancia que aquella cotización, hoy el dólar blue debería llegar a $ 270.

La disparada cambiaria de octubre pasado se desinfló en pocas semanas de la mano del refuerzo del cepo cambiario sobre los dólares financieros. En los últimos 12 meses el Banco Central fue aplicando sucesivas restricciones en el mercado del dólar MEP -que se opera en la bolsa porteña- y del contado con liqui o CCL -que sirve para llevar divisas al exterior- para evitar que los precios se escapen y contagien al blue.

El actual repunte del blue -subió 11 pesos en las últimas diez ruedas- le mete presión al mercado cambiario. Mientras en la fracción libre de los dólares financieros la cotización escaló hasta $ 216, en el segmento del dólar oficial el Banco Central tuvo que salir a vender US$ 85 millones este miércoles.

Así, la autoridad monetaria se desprendió de US$ 150 millones en los primeros tres días de noviembre para controlar al dólar oficial. Este monto se suma a los US$ 340 millones que vendió en los dos últimos días hábiles de octubre. Esta secuencia puso fin a la buena performance del mes pasado, cuando el Central había llegado a acumular compras por US$ 550 millones.

El stress cambiario que vive el mercado a pocos días de las elecciones del 14 de noviembre hizo que a los US$ 490 millones en las últimas cinco ruedas haya que agregarle las divisas que el Central destinó a intervenir en el segmento «oficial» de los dólares financieros, con ventas en promedio de US$ 20 millones diarios para evitar que se dispare el contado con liqui y el MEP por encima de los $ 180.​

A lo largo del año​ el Gobierno fue pisando el precio del dólar oficial para intentar convertirlo en un ancla que pusiera freno al avance de la inflación. Pese a que no logró este objetivo esto llevó a que la divisa suba a un ritmo de 1% mensual, mientras el índice de precios aumenta en torno al 3%.

La economía está atravesando un repunte que supera todas las expectativas de previas. Las correcciones al alza, tras los datos divulgados por el INDEC para Agosto, son generalizados. De proyecciones de mejora de 6,5% a 7% para el PBI ahora se pasó a niveles cercanos a 9%. Esto implicaría que la actividad recuperó en su mayor parte los niveles previos a la pandemia.

El INDEC informó sobre el cierre de la semana pasada que el nivel de actividad de Agosto creció 1,1% respecto a Julio y casi 13% por encima del mismo mes del 2020. “Si la economía se estancara hasta fin de año, terminaríamos con un PBI un 8,8% mayor este año”, explicó el economista Fernando Marull para justificar la mejora de sus previsiones –según publica Infobae-. También Andrés Borenstein, director de Econviews, señaló que “la economía podría terminar este año 9% arriba”.

Teniendo en cuenta que el año pasado la caída fue de 10%, ya se estaría a punto de recuperar la totalidad de aquel derrumbe generado por una estricta cuarentena que se prolongó por varios meses.

Si bien hay sectores como la industria y la construcción que ya venían en franca recuperación, ahora se empiezan a incorporar otros más rezagados. Los casos más típicos son la gastronomía, que ya hace varios meses opera en situación casi normal, y la hotelería. El subsidio que ofrece el Estado para el programa PreViaje está permitiendo que el sector mejore rápidamente, siendo uno de los más afectados por las prohibiciones de la cuarentena.

La economía está atravesando un repunte que supera todas las expectativas de previas. Las correcciones al alza, tras los datos divulgados por el INDEC para Agosto, son generalizados. De proyecciones de mejora de 6,5% a 7% para el PBI ahora se pasó a niveles cercanos a 9%. Esto implicaría que la actividad recuperó en su mayor parte los niveles previos a la pandemia.

El INDEC informó sobre el cierre de la semana pasada que el nivel de actividad de Agosto creció 1,1% respecto a Julio y casi 13% por encima del mismo mes del 2020. “Si la economía se estancara hasta fin de año, terminaríamos con un PBI un 8,8% mayor este año”, explicó el economista Fernando Marull para justificar la mejora de sus previsiones –según publica Infobae-. También Andrés Borenstein, director de Econviews, señaló que “la economía podría terminar este año 9% arriba”.

Teniendo en cuenta que el año pasado la caída fue de 10%, ya se estaría a punto de recuperar la totalidad de aquel derrumbe generado por una estricta cuarentena que se prolongó por varios meses.

Si bien hay sectores como la industria y la construcción que ya venían en franca recuperación, ahora se empiezan a incorporar otros más rezagados. Los casos más típicos son la gastronomía, que ya hace varios meses opera en situación casi normal, y la hotelería. El subsidio que ofrece el Estado para el programa PreViaje está permitiendo que el sector mejore rápidamente, siendo uno de los más afectados por las prohibiciones de la cuarentena.

Fuente: El Comodorense

La actividad industrial mostró en septiembre último una suba de 14,7% frente al mismo mes de 2019, según el índice adelantado de actividad industrial elaborado por el CEP XXI, que destacó que «todas las ramas industriales tuvieron mayor actividad».

En tanto, indicó que «el turismo, la gastronomía y los servicios recreativos, que son las ramas más castigadas por la pandemia, impulsaron la recuperación de los últimos meses», y aseguró que «se empieza a consolidar el sendero del crecimiento de la economía argentina».

El Informe de Panorama Productivo del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo, mide la evolución de los principales indicadores de la actividad productiva.

En esta oportunidad también señaló que en septiembre el complejo siderúrgico tuvo el mayor consumo de energía (anticipo de la producción del sector) desde 2011, y se ubicó 14,9% por encima del mismo mes de 2019.

A su vez, las empresas metalmecánicas consumieron 17,4% más de energía que dos años atrás, y tuvieron el mejor septiembre desde 2015.

En tanto, en este mismo mes, la industria automotriz también tuvo un muy buen desempeño con 43.535 vehículos producidos, el mayor valor desde agosto de 2018 y 57,2% mayor al de septiembre de 2019.

El sector manufacturero se expandió 1,4% mensual desestacionalizado en septiembre, con un crecimiento mensual muy generalizado: 13 de 14 ramas se expandieron frente a agosto.

Comparado contra septiembre de 2019 la suba es de 14,7%, y contra el mismo mes en 2020, que había sido el primero en superar los registros de la prepandemia, de un 10,4%. Incluso contra el dato de septiembre de 2018 hay un crecimiento del 8,9%.

Al tomar el acumulado de los primeros nueve meses del año, la industria manufacturera operó 6,1% por encima del mismo período de 2019, y 20,2% por arriba del mismo lapso en 2020.

En septiembre, el 63,4% de las plantas industriales analizadas consumió más energía que en el mismo período de 2019, cifra que alcanza al 64,1% si se compara contra el mismo mes de 2020.

Otro rubro con cifras positivas es la construcción.

Construcción: se registró que los despachos de cemento de septiembre fueron los terceros más altos de la historia para ese mes.

La Asociación de Fabricantes de Cemento Portland registró que los despachos de cemento de septiembre fueron los terceros más altos de la historia para ese mes, sólo por debajo de 2015 y 2017, y 18,3% más altos que en septiembre de 2019.

Por su parte, el informe destacó que «la mejora sanitaria, la campaña de vacunación y la eliminación de la gran mayoría de las restricciones todavía vigentes por la Covid-19 coincidieron con la recuperación de los sectores más golpeados como turismo, gastronomía y servicios recreativos, los cuales empujaron aún más el crecimiento económico argentino en las últimas semanas».

En julio, cuando todavía persistían los efectos de la segunda ola, el conjunto de la actividad económica se encontraba apenas 0,8% por debajo de febrero de 2020, y la mayoría de los indicadores muestra que desde entonces la actividad productiva prosiguió su mejora.

De hecho, por primera vez en 18 meses, en lo que va de octubre la movilidad de las personas, que correlaciona mucho con la actividad comercial y gastronómica, retornó a niveles de la prepandemia.

A su vez, las búsquedas en Google (que anticipan consumos de las personas) ligadas al turismo, la gastronomía y servicios culturales llegaron a niveles similares a los de la prepandemia en las últimas semanas, dato consistente con lo ocurrido el fin de semana largo del 12 de octubre, que fue el mejor para esa fecha en al menos seis años.

De acuerdo con el estudio del CEP XXI, uno de los sectores que mejor rendimiento evidencia es la industria del software, que lleva doce meses seguidos creando empleo formal y que ya supera en 15.000 puestos los valores de dos años atrás.

En los últimos meses el rubro aceleró el ritmo de crecimiento, con un promedio de 1.400 puestos mensuales generados (+1,1% mensual), y en junio alcanzó el récord histórico de 128.000 puestos formales.

A su vez, las búsquedas en Google (que anticipan consumos de las personas) ligadas al turismo, la gastronomía y servicios culturales llegaron a niveles similares a los de la prepandemia en las últimas semanas, dato consistente con lo ocurrido el fin de semana largo del 12 de octubre, que fue el mejor para esa fecha en al menos seis años.

De acuerdo con el estudio del CEP XXI, uno de los sectores que mejor rendimiento evidencia es la industria del software, que lleva doce meses seguidos creando empleo formal y que ya supera en 15.000 puestos los valores de dos años atrás.

En los últimos meses el rubro aceleró el ritmo de crecimiento, con un promedio de 1.400 puestos mensuales generados (+1,1% mensual), y en junio alcanzó el récord histórico de 128.000 puestos formales.

Fuente: Télam Digital

Un auto de los más económicos se podía adquirir por alrededor de 45 mil pesos. Ahora no alcanza ni para reemplazar los cuatro neumáticos, ni para dos pares de zapatillas. Lo que se pagaba por un celular hace una década es igual a un kilo de yerba por estos días.

Los altos niveles de inflación que la Argentina arrastra durante los últimos años permiten comparaciones insólitas: por el precio que tenían los autos 0 kilómetro en 2011 en pesos hoy apenas se puede comprar dos pares de zapatillas de alta gama.

Aunque la comparación sea solo solo sobre los valores nominales de los productos, es un ejemplo de la depreciación del peso en tan solo una década.

En 2011, con $46.000 se podía acceder a un auto Chevrolet modelo Celta 0 Km, uno de los más baratos en esa época. Es el mismo valor que hoy tienen, por ejemplo, dos pares de zapatillas Nike (modelo Court Air Zoom), que cuestan $22.999 cada uno.

¿Otras comparaciones? En las publicidades de hace diez años se puede ver que un auto Volkswagen Gol Trend (4 puertas) 0 Km costaba $62.940. Hoy, esa suma permite adquirir un un paquete con vuelo y alojamiento en hotel 2 estrellas por 7 días en San Martín de los Andes.

El precio de un Televisor Smart TV Led 52″ de hace diez años equivale a una cartera de cuero. O el precio de una heladera con freezer a una remera de algodón. Un teléfono celular estándar se comercializaban en 2011 al mismo precio que hoy cuesta un kilo de yerba. Y un lavarropas a dos kilos de bife de chorizo.

“En el terreno de los precios de los autos es particularmente llamativo el salto que se verifica durante la última década, y pone sobre la mesa la magnitud del desequilibrio macro. Un auto de los más económicos se podía adquirir por alrededor de $45.000 durante el último tramo de 2011. Hoy en la Argentina se necesita cerca de $1,8 millones para comprar un vehículo de similar segmento y características. Para graficar, por la misma plata que diez años atrás se podía comprar un auto económico, hoy se pueden comprar y con lo justo tan solo tres cubiertas”, destacó el economista Pablo Besmedrisnik, director de la consultora Invenómica.

“Una inflación como la que experimenta la Argentina, junto con otros tópicos como el control de precios, restricciones extremas al movimiento de fondos con el exterior, tipos de cambio abruptamente desdoblados e incluso el debate alrededor del FMI, pertenecen al pasado lejano para la amplísima mayoría de los países del mundo. Mientras que son conceptos que se refugian en museos o libros de historia económica en el concierto de las naciones, son notas de tapa en las páginas web de la Argentina de 2021″, se lamentó el economista.

Durante el último cuarto del siglo XX, salvo durante la convertibilidad, la Argentina era uno de los 45 países que tenía una inflación superior al 20% anual. En los últimos diez años tan solo cinco economías en el mundo tienen tasas de inflación superiores al 20%, entre ellas la Argentina. “Países como Chile, Brasil, Uruguay y México sufrían el problema inflacionario, pero lo afrontaron con decisión política y lo solucionaron. La situación cambió con fuerza para casi todos”, agregó Besmedrisnik.

Entre septiembre de 2021 y el mismo mes de 2011 la base monetaria argentina se multiplicó por casi 15 veces. En el mismo lapso, la población creció un 11%. Por lo tanto, la base monetaria per capita se multiplicó por 13. En 2011 por cada argentino en promedio había $4.600 entre billetes, monedas y reservas de los bancos en el Banco Central. Hoy ese número es de $64.200, según datos analizados por Invenómica.

Fuente: El Comodorense