Un violento recrudecimiento en la crisis geopolítica de Medio Oriente volvió a encender todas las alertas rojas en la economía global.
Los precios internacionales del petróleo registraron un vertiginoso salto superior al 3%, empujando la cotización del crudo a rozar los 110 dólares por barril. La ruptura del frágil clima de tregua y la reactivación de ataques armados en puntos neurálgicos reavivaron el fantasma de una severa escasez de suministro y un inminente impacto en el costo de los combustibles a nivel planetario.
La disparada del Brent y el WTI tras el colapso de la tregua
Las pizarras energéticas cerraron la semana con fuertes alzas generalizadas. El barril de crudo Brent —petróleo de referencia para el mercado europeo— avanzó un 3,4% para cotizarse en los US$ 109,51, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) —indicador clave en Estados Unidos— trepó un 3,45% hasta posicionarse en los US$ 101,32 por barril.
El escenario refleja una volatilidad extrema: antes de la ofensiva militar desplegada por Estados Unidos e Israel contra Teherán el pasado 28 de febrero, el Brent cotizaba en torno a los US$ 73 por barril. Si bien la cotización había retornado temporalmente a esos niveles tras un acuerdo de paz, el fin del cese del fuego entre Washington e Irán —que se mantuvo apenas durante un mes— y la reaparición de nuevos desencuentros diplomáticos reactivaron la escalada alcista.
Ataque con misiles en Yemen y la amenaza latente en el Estrecho de Ormuz
El catalizador de esta nueva estampida de precios fue un letal ataque con misiles ejecutado por rebeldes hutíes contra el Palacio Presidencial Al-Maashiq en Adén, la capital de Yemen. La milicia respaldada por el régimen iraní aseguró que el objetivo de la operación era neutralizar un centro de mando militar saudí dentro del complejo, confirmando que la acción forma parte de su estrategia declarada de golpear instalaciones de Arabia Saudita en cualquier punto de la región.
Esta ofensiva escala la preocupación en los mercados globales por el abastecimiento continuo de crudo, el transporte marítimo comercial y los valores de los fletes. Los frecuentes ataques hutíes contra aeropuertos saudíes, plataformas petroleras y buques en rutas marítimas clave —sumados a la constante inestabilidad en el Estrecho de Ormuz— mantienen bajo máxima presión al comercio energético internacional, amenazando con trasladar de inmediato las subas a los surtidores de todo el mundo.
