En agosto, la extracción nacional alcanzó los 943.000 barriles por día impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta. El superávit energético acumulado en 12 meses trepó a u$s11.071 millones, representando el 45,3% del saldo comercial positivo del país.
La industria hidrocarburífera argentina marcó un nuevo hito histórico en agosto de 2026. La producción nacional de petróleo alcanzó un récord de 943.000 barriles diarios, lo que representó un incremento mensual del 2,5% (equivalente a 23.500 barriles adicionales por día), impulsado en forma exclusiva por los desarrollos no convencionales de la Cuenca Neuquina.
Los datos, desprendidos del Informe Mensual de Indicadores Oil y Gas Argentina (elaborado por Aleph Energy y Ecolatina) y del reporte de coyuntura de la Fundación Libertad, ratifican la consolidación del sector como el principal motor generador de divisas para la economía nacional en un contexto de volatilidad internacional.
Vaca Muerta aporta el 71% del crudo y contrarresta el declino convencional
Por cuarto mes consecutivo, la extracción petrolera argentina superó la barrera de los 900.000 barriles diarios. La expansión respondió de manera determinante a la actividad en Vaca Muerta, cuyos desarrollos no convencionales crecieron un 4,2% mensual para alcanzar los 676.000 barriles diarios, representando ya el 71% de la producción total del país.
En contrapartida, los yacimientos convencionales profundizaron su declino estructural, registrando una baja mensual del 1,3% y un retroceso acumulado del 9% en la comparación interanual. Esta divergencia se hizo evidente en el mapa regional:
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Cuenca Neuquina: Concentró el 80% del petróleo del país, alcanzando 751.000 barriles diarios (un 3,4% más que en julio).
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Cuenca del Golfo San Jorge: Mantuvo su tendencia descendente con una caída del 1,5% mensual y una contracción acumulada del 8% en la comparación de año móvil.
A nivel operativo, el crecimiento fue liderado por YPF —que promedió 340.000 barriles diarios en el segmento no convencional— mediante bloque clave como Bandurria Sur (+17%) y Loma Campana (+7,100 barriles/día), seguidos en participación por Vista Energy (12%) y Pluspetrol (11,5%).
Impacto en la balanza comercial y el mercado laboral
El volumen incremental permitió expandir fuertemente los despachos al exterior. Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones de crudo llegaron a 82,3 millones de barriles, marcando una suba del 30,7% respecto del mismo período de 2025.
De acuerdo con el análisis de Fundación Libertad sobre cifras del INDEC, la balanza energética acumuló en los últimos 12 meses un superávit récord de u$s11.071 millones. El saldo es determinante para las cuentas externas: explica el 45,3% del superávit comercial total alcanzado por la Argentina (u$s24.460 millones).
El comportamiento dispar del sector energético frente al resto de la actividad económica también se refleja en la economía real:
Comportamiento sectorial (julio 2023 – julio 2026): Mientras el rubro de minería y petróleo creció un 30,2%, la economía argentina en su conjunto apenas avanzó un 0,9%, traccionada a la baja por la construcción (-15,2%) y la industria (-10,9%).
Empleo registrado: Neuquén (+8,7%) y Río Negro (+3,3%) fueron las únicas dos provincias del país que registraron crecimiento del empleo asalariado privado formal entre fines de 2023 y mediados de 2026, traccionadas por el dinamismo de Vaca Muerta.
Caída estacional del gas e incertidumbre por los precios internacionales
A diferencia del petróleo, la producción de gas natural cayó un 1,9% mensual en agosto, promediando 156 millones de metros cúbicos diarios, producto de la menor extracción en pozos convencionales y el comportamiento estacional de la demanda. Tecpetrol (con Fortín de Piedra como principal yacimiento) e YPF continuaron encabezando el segmento no convencional con el 44% de la oferta.
El récord productivo local coincide con un escenario internacional complejo. En septiembre, el crudo Brent alcanzó picos de u$s130 por barril impulsado por tensiones en Medio Oriente. Ante este panorama, analistas de Goldman Sachs proyectan tres escenarios para 2027: un valor promedio de u$s80 en un marco de normalización de la oferta, un pico de u$s125 si persisten los recortes en el Golfo Pérsico, o un piso de u$s60 ante un sobreabastecimiento global.
