Contra los pronósticos de las encuestas, el candidato conservador obtuvo una ventaja de 2,39% sobre el presidente en ejercicio. La segunda vuelta se disputará el 25 de octubre en un escenario marcado por la abstención récord, la apatía electoral y un fuerte respaldo geopolítico de Estados Unidos a la oposición.
En un desenlace dramático que revirtió las proyecciones de las consultoras de opinión pública, el senador conservador Flávio Bolsonaro se impuso este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil. Con el 99% de las mesas escrutadas, el postulante opositor supera al presidente Luiz Inácio Lula da Silva por una diferencia de 2,39% (poco menos de tres millones de votos), garantizando la realización del balotaje el próximo 25 de octubre.
El resultado posiciona favorablemente a Bolsonaro de cara a la segunda vuelta, perfilándolo como receptor natural de los sufragios que se dispersaron entre los otros diez postulantes. La jornada dejó además un triunfo clave para la derecha en el mayor distrito electoral y económico del país: el gobernador de San Pablo, Tarcísio de Freitas, logró su reelección en primera vuelta al derrotar con amplitud al candidato del Partido de los Trabajadores (PT) y exministro de Hacienda, Fernando Haddad.
Mensajes de los candidatos y contraste de propuestas
Durante la mañana, tras sufragar en São Bernardo do Campo acompañado por su vice Geraldo Alckmin y la ministra Marina Silva, el presidente Lula da Silva planteó la contienda en términos institucionales:
“Los electores deberán elegir entre fortalecer el régimen democrático y la barbarie, entre el positivismo y el negacionismo, el crecimiento económico y retroceso, vamos a ver qué Brasil eligen los brasileños”, aseguró el mandatario.
Por su parte, Flávio Bolsonaro emitió su voto a primera hora en Río de Janeiro y contrapuso su plataforma de gobierno:
“Brasil necesita cambio para acabar con la era de atraso”, afirmó el senador, ratificando su objetivo de “liberar al país”.
Ausentismo, impacto económico y el factor internacional
Más de 158 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar en una jornada que registró un nivel de ausentismo del 21%, superando el récord histórico de las elecciones de 2022. Analistas atribuyen esta abstención a un voto castigo de los sectores de menores ingresos castigados por el endeudamiento familiar, que afectó de manera directa la base electoral tradicional del oficialismo. La campaña estuvo signada además por la ausencia de debates televisivos entre los principales candidatos y por acusaciones cruzadas en el marco de investigaciones judiciales.
En el plano geopolítico, la contienda brasileña contó con un abierto respaldo de la administración norteamericana hacia la candidatura de Bolsonaro, encabezado por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. La victoria opositora en la primera vuelta consolida la influencia de Washington en la región en un contexto donde cerca de un millón de brasileños emitieron su voto desde el exterior.
