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El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, volvió a criticar la gestión del Gobierno y consideró que la falta de comunicación con la población impidió que se comprendiese la gravedad de la pandemia. Sus declaraciones ocurren un día después de que la revista Science y la ONG Médicos Sin Fronteras cargasen contra el Ejecutivo de Jair Bolsonaro.

«Creo que deberíamos haber tenido una comunicación más eficiente con la población para que entendiese la gravedad de esta enfermedad», comentó en una entrevista con radio Gaúcha.

Mourao también lamentó que el Gobierno no entendiese que la pandemia no iba a terminar en diciembre del año pasado y que suspendiera la ayuda de emergencia destinada a la población más vulnerable.

Entre abril y diciembre del 2020, la ayuda de emergencia consistió en cinco pagas de 600 reales y cuatro de 300 (106 y 53 dólares) y alcanzó a 66 millones personas. El programa fue reiniciado este mes, pero ahora están previstos cuatro pagos, que pueden variar entre 159 y 375 reales (28 a 66 dólares) dependiendo de la composición de las familias.

«Catástrofe humanitaria»

Brasil vive uno de los peores momentos desde que comenzó la pandemia, que ya ha causado más de 365.000 muertos y 13,7 millones de casos. El país ya ha completado 30 días seguidos con una media de fallecidos por encima de los 2.000 diarios.

El jueves, la ONG Médicos Sin Fronteras afirmó que Brasil está inmerso en una «catástrofe humanitaria» por causa de la gestión gubernamental. «La falta de voluntad política para actuar adecuadamente ante esta pandemia es responsable de la muerte de miles de brasileños», criticó.

Por su parte, la prestigiosa revista Science también responsabilizó al gobierno del avance de la pandemia. «En Brasil, la respuesta federal fue una combinación peligrosa de inacción y errores, incluida la promoción de la cloroquina como tratamiento, a pesar de la falta de evidencia científica», apuntaron en un artículo 10 especialistas.

Las cuarentenas que duraron más de un mes en Brasil provocaron una reducción de la ocupación -colapsada- de las terapias intensivas tanto en la red pública como privada, por lo que el propio laboratorio federal Fiocruz, que depende del Ministerio de Salud nacional, recomendó este jueves mantener el confinamiento en el país que es el eje de la pandemia, con un promedio superior a 3.000 muertos diarios.

La situación en Brasil es dramática con 17 capitales de estados con una ocupación hospitalaria superior al 90%, según datos oficiales, y especialistas ya advierten que este puede ser el peor mes de la pandemia hasta ahora.

La organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) calificó hoy la situación como «una catástrofe humanitaria» y responsabilizó al Gobierno de Jair Bolsonaro por no haber implementado «un plan nacional coordinado para enfrentar la pandemia en más de un año, en una conferencia de prensa virtual.

«Brasil tiene la capacidad y los recursos para enfrentar mejor esta pandemia y es inaceptable que no los utilice. Si actúan ahora, pueden salvar vidas», aseguró la directora general de MSF, Meinie Nicolai.

El miércoles el estado San Pablo, el más afectado por el coronavirus en Brasil, informó que está a pocos días del colapso de sedantes y otros fármacos necesarios para intubar sin dolor a los pacientes de terapia intensiva víctimas de Covid-19 y reclamó un urgente envío de remedios al Ministerio de Salud federal.

En este difícil contexto, la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) lanzó su boletín epidemiológico que chocó de frente con la gestión del presidente Jair Bolsonaro: el laboratorio oficial recomendó coordinar las cuarentenas en los grandes centros urbanos para reducir el número «dramático» de muertes y contagios.

Brasil carece de una coordinación nacional de las cuarentenas debido a que son rechazadas por el presidente Bolsonaro, razón por la cual ya renunciaron dos de los cuatro ministros de Salud que han pasado por la cartera durante la pandemia y por la cual la responsabilidad y el costo político ha sido asumido por gobernadores e intendentes.

Pese a la negativa del Gobierno federal, el miércoles la Asociación Nacional de Hospitales Privados (Anahp) destacó que las medidas estrictas como cuarentenas y toques de queda están funcionando.

La cuarentena con toque de queda en al menos 17 estados durante marzo y parte de abril provocó una caída de 13 puntos porcentuales, del 98% a 85% en la ocupación de sanatorios y clínicas particulares, según la asociación.

«Teníamos un escenario de horror, con 150%, 160% de ocupación, con fila, llegando ahora 85%, 90%. Es una situación crítica pero que ahora parece buena», dijo Antonio Brito, director de la entidad.

San Pablo, que tiene una población de 46 millones, similar a la Argentina, superó los 85.000 muertos y redujo del 91% el 1 de abril al 85,5% la ocupación de las terapias intensivas con las cuarentenas rígidas sin comercios abiertos para transacciones presenciales, una medida en vigor desde el 12 de marzo hasta el próximo domingo.

Por estos números, el presidente Bolsonaro, quien será blanco de una investigación sobre las omisiones de su Gobierno durante la pandemia, recibió por parte de los científicos de Fiocruz, laboratorio que desarrolla la vacuna de AstraZeneca a nivel local, la recomendación para coordinar el confinamiento.

«Para controlar la propagación de la pandemia y preservar vidas, los investigadores refuerzan que es fundamental que los municipios brasileños, especialmente los que conforman las regiones metropolitanas, adopten medidas convergentes y sinérgicas, especialmente dentro de cada Región Metropolitana», sentenció el boletín de Fiocruz.

Y advirtió: «La flexibilización de las medidas restrictivas puede resultar en una aceleración en la tasa de transmisión y, por lo tanto, en casos severos de Covid-19 en las próximas semanas».

Brasil llegó el miércoles a los 361.884 muertos por coronavirus, con 3.459 decesos en las últimas 24 horas y 73.513 nuevos casos, lo que elevó el total de infectados a 13.673.507.

Solo en los últimos siete días, Brasil registró un promedio de 3.015 muertos diarios, una evolución que lo mantiene como el segundo país con más fallecidos por la pandemia, sólo detrás de Estados Unidos.

Para MSF, una de las principales razones por las que Brasil no ha logrado evitar esta «catástrofe humanitaria» y controlar mejor la segunda ola de la pandemia es porque el Gobierno federal de Bolsonaro se niega a «implementar una política clara y coordinada a nivel nacional».

Nicolai destacó que la aparición y transmisión de la nueva variante surgida en Manaos, conocida como P1, «no explica la dimensión de la crisis que se ve en Brasil».

«Lo comparamos con la situación con Sudáfrica, donde surgió otra nueva variante y se frenó un poco la segunda ola de otra manera. Por eso, le pedimos al Gobierno de Brasil que implemente medidas que ya demostraron ser efectivas en otros países», concluyó la directora general de MSF, organización que trabaja en el territorio brasileño desde 1991 y con amplia experiencia en epidemias en el mundo.

Brasil está registrando una media de más de 3.000 fallecimientos diarios por covid-19, según datos del Ministerio de Sanidad. Este martes las autoridades han confirmado la muerte de otras 3.808 personas a causa de la enfermedad, por lo que el número de fallecidos desde que empezó la pandemia asciende a 358.425. Considerando los últimos siete días, del 7 al 13 de abril, Brasil registró un promedio de 3.068 muertes por covid-19, según el cálculo a partir de las cifras del Ministerio de Salud. El promedio anterior, tomando como base el mismo periodo de la semana, del 31 de marzo al 6 de abril, había sido de 2.757 decesos. Las más de 3.000 muertes de media diaria demuestra que el país se ha estacionado en un nuevo nivel de destrucción en la pandemia. El Ministerio de Sanidad también ha contabilizado este martes 82.186 nuevos casos de covid-19 y unos 13,6 millones de contagios desde el inicio de la crisis sanitaria.

Los datos confirman lo que los expertos aseguran con unanimidad: la pandemia sigue acelerándose en el país en medio del boicot del presidente Jair Bolsonaro, que niega la gravedad de la crisis y abiertamente hace campaña contra las medidas de distanciamiento social. Este martes, el Senado ha abierto una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) para investigar las responsabilidades de Bolsonaro durante la pandemia.

Inicialmente, el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, había desestimado la solicitud de más de un tercio de los senadores a favor de la apertura de la investigación. Sin embargo, la semana pasada, el magistrado del Supremo Tribunal Federal, Luis Roberto Barroso, determinó la apertura de la CPI, puesto que cumple con los requisitos constitucionales para ello. La decisión ha provocado el enfado de Bolsonaro y sus aliados en el Parlamento, que han logrado incluir a gobernadores y alcaldes en las investigaciones del Senado. De todos modos, se trata del primer paso que dan las instituciones brasileñas para investigar al presidente y, posiblemente, responsabilizarlo del exceso de daños provocados por la pandemia.

Aparte de la falta de medidas más rígidas de distanciamiento social, tanto gobernadores como alcaldes vienen relajando sus medidas locales, yendo a contracorriente de las recomendaciones de la comunidad científica. São Paulo, el estado más poblado (46 millones de habitantes) y el más rico del país, ha anunciado la vuelta de las clases presenciales argumentando que el ritmo de las nuevas hospitalizaciones ha disminuido. Aun así, la tasa de ocupación de camas UCI a día de hoy es del 87% en todo el territorio paulista. En todo el país hay una presión por parte de las autoridades para que las clases presenciales se reanuden, pero los educadores están en contra y resisten.

Brasil, sin suficientes vacunas

A esos factores hay que sumarle el ritmo de vacunación, todavía lento, en el país. Ya se han administrado poco más de 20 millones de primeras dosis de la vacuna, a poco más del 10% de la población. No obstante, el Ministerio de Sanidad estima que 1,5 millones de personas que recibieron la primera inyección todavía no han regresado para que se les administre la segunda. La cartera ha afirmado este martes que está estudiando estrategias en conjunto con los Estados y municipios para encontrar a estas personas. “La recomendación es que acudan a los centros de salud para que completen el ciclo vacunal aunque sea con retraso, puesto que, de lo contrario, la protección contra el virus se verá comprometida”, afirmó el ministerio.

La cartera no explicó qué motivos han podido llevar a dicho abandono. El ministro de Salud, Marcelo Queiroga, afirmó que no hay previsión de vacunación para los 77,2 millones de ciudadanos de Brasil que, debido al riesgo elevado de contagio o de agravamiento de la enfermedad, pertenecen a los grupos prioritarios. “Con las dosis que tengo, todavía no puedo fijar un plazo.” El ministro volvió a hablar de la carrera global por las vacunas y destacó que trabaja para intentar anticipar la entrega de las vacunas contratadas.

El ministerio dejó de actualizar el cronograma de entrega para todo el año, como determinó el Supremo durante la gestión del exministro Pazuello. El último cronograma es del 19 de marzo y está desfasado, con entregas que no se concretaron en marzo. “La capacidad de vacunación del PNI [plan nacional de inmunización] es de 2,4 millones de dosis al día, eso sin contar con las estrategias adicionales. Podríamos prolongar el horario de funcionamiento de las salas de vacunación. ¿Que por qué no lo hacemos? Pues porque no tenemos vacunas suficientes”, afirmó Queiroga.

Fuente: El País

 

Se trata de Andrés Herrera y de Walter Ribonetto, ayudante de campo del DT Diego Dabove, que ya se encuentran aislados en sus domicilios a la espera del PCR para confirmar el resultado del testeo realizado en aeroparque.

El plantel de San Lorenzo regresó este miércoles de Brasil, en donde quedó eliminado por Santos en el repechaje para ingresar a la fase de grupos de la Copa Libertadores, y presentó los casos positivos de coronavirus del futbolista Andrés Herrera y de Walter Ribonetto, ayudante de campo del entrenador Diego Dabove.

La delegación regresó a Buenos Aires y en el Aeroparque Jorge Newery fue sometida a test rápidos, en los que se detectaron los contagios del defensor Herrera y de Ribonetto, el exfutbolista de Lanús, Rosario Central, Quilmes y Talleres de Córdoba, que ahora es ayudante de Dabove.

Tanto Herrera como Ribonetto son asintomáticos y se encuentran aislados en sus respectivos domicilios a la espera de que se efectúe un PCR para confirmar el resultado del testeo realizado en aeroparque.

San Lorenzo estuvo en una «burbuja sanitaria» en la ciudad Brasilia con el plantel, cuerpo técnico y los dirigentes hospedados en un hotel y sin entrar en contacto con el resto de los huéspedes.

El «Ciclón» igualó anoche ante Santos 2 a 2 y no clasificó para la fase de grupos de la Libertadores al haber perdido 1-3 como local.

Ahora San Lorenzo participará de la Copa Sudamericana integrando el Grupo A junto a Rosario Central, Huachipato de Chile y 12 de Octubre de Paraguay.

San Lorenzo jugará su próximo compromiso por la Copa de la Liga Profesional, por la Zona A, el sábado a las 18.30 como local ante Argentinos Juniors.

Brasil superó este lunes los 13,5 millones de casos de covid-19 y se acerca a las 355.000 muertes desde el inicio de la pandemia, después de registrar 35.785 infectados y 1.480 fallecidos en el último día, según informó el Gobierno.

La pandemia sigue fuera de control en el país, con un promedio de 3.124 fallecidos diarios durante la última semana, nuevo récord desde la irrupción del SARS-CoV-2, según datos oficiales.

Mientras Asia y Europa atraviesan su cuarta ola de contagios y ante el avance de las nuevas cepas, científicos buscan alternativas para incrementar la eficacia de las vacunas en fase 3 que están siendo suministradas en todo el mundo.

La máxima autoridad del organismo de control de enfermedades de China anticipó que el país está estudiando opciones para mejorar la eficacia de sus vacunas contra el coronavirus, incluyendo aplicar dos vacunas con diferentes tecnologías a una misma persona.

En una conferencia, el director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China, Gao Fu, dijo que la idea busca «resolver el problema de la baja eficacia de algunas vacunas» chinas contra el coronavirus.

Entre las opciones en estudio están la de ajustar el intervalo entre la aplicación de las dosis, aumentar el número de dosis e incluso mezclar el uso de vacunas que utilizan diferentes tecnologías, explicó en una conferencia en la ciudad de Chengdu.

«Está bajo consideración formal si deberíamos usar diferentes vacunas de diferentes tecnologías para el proceso de inmunización», dijo Gao, según el diario hongkonés South China Morning Post.

Inmunización secuencial: un mecanismo que se estudia en otros países
Expertos de varios países han dicho que aplicar dos vacunas distintas contra el coronavirus, como se hace con otros microorganismos patógenos en un proceso llamado inmunización secuencial, puede incrementar la eficacia de las vacunas.

En el Reino Unido, investigadores están estudiando una posible aplicación combinada de las vacunas contra el coronavirus de los laboratorios estadounidense y alemán Pfizer-BioNTech con la de la farmacéutica anglosueca AstraZeneca.

Sinovac y Sinopharm: las vacunas que exportó China
China exportó a 22 países, entre ellos Argentina, millones de dosis de vacunas elaboradas por dos laboratorios estatales, Sinovac y Sinopharm.

La vacuna de Sinopharm, que se aplica en Argentina, tiene una efectividad alta, de casi el 79%, y previene en un 100% los casos moderados y graves de la enfermedad.

La vacuna de Sinovac, que se aplica en Chile y Brasil -en esté último país también se produce- tiene una efectividad baja, del 50,4%, según los estudios hechos en San Pablo, aunque cumple con el mínimo requerido por la Organización Mundial de la Salud para considerarse apta para combatir la enfermedad.

Un vocero de Sinovac, Liu Peicheng, admitió que la vacuna de la firma mostró diversos niveles de efectividad, pero dijo que esto puede deberse a la edad de la persona voluntaria del ensayo, a la cepa viral o a otros factores.

Gao afirmó que, hasta el 2 de abril, unos 34 millones de personas recibieron las dos dosis requeridas de vacunas contra el coronavirus en China y unos 65 millones recibieron la primera.

El gerente general del Consorcio de Exportación de Carne de Cerdo Argenpork, Guillermo Proietto, aseguró que Argentina «empezó a trazar un recorrido firme hacia ser un exportador de carne de cerdo» y que la actividad puede seguir creciendo, aunque señaló limitantes en cuestiones de infraestructura que pueden condicionar el aumento de exportaciones.

En una entrevista con Télam, Proietto estimó que los despachos al exterior rondarán las 45.000 o 50.000 toneladas en 2021 y remarcó la necesidad de ampliar el número de países compradores del producto argentino.

Télam: El país ingresó en una segunda ola de coronavirus, ¿Cómo puede afectar a la actividad?

Guillermo Proietto: Lo más difícil se vivió el año pasado cuando realmente se veían problemas operativos en las plantas de faena y desposte. Lo mismo en el exterior. Por ejemplo, en China había mucha sensibilidad en la recepción de contenedores, pero ahora, en el 2021, viene el tema más suave en ese aspecto.

En la industria no hay contagios masivos. Con las plantas que nosotros tratamos y hablamos, no estamos viendo grandes problemas con el contagio de las dotaciones.

«Argentina, en el cerdo, está más orientada en la elaboración de chacinados, pero no para ser exportador de carne».
«Argentina, en el cerdo, está más orientada en la elaboración de chacinados, pero no para ser exportador de carne».

T: Los últimos datos de exportaciones marcan crecimientos interanuales muy marcados en los primeros meses del año, por encima del 70%. ¿Cuáles son las expectativas para 2021?

GP: El porcentaje de crecimiento, por ahí, suena muy rimbombante. Si bien hubo un aumento real de las exportaciones y Argentina empezó a trazar un recorrido firme hacia ser un exportador de carne de cerdo, veníamos de volúmenes muy bajos, con lo cual ese aumento del 70% es un crecimiento importante, pero todavía creemos que queda mucho recorrido hacia el futuro en relación a los volúmenes que el país puede ofrecer al mundo. Para este año estimo que el crecimiento va a seguir. No creo que a las tasas de crecimiento que se venían dando, porque nos empezamos a encontrar con limitaciones en las plantas que estaban habilitadas para exportación en su capacidad, en la capacidad de frío de las mismas, en la elaboración y congelamiento del producto. Se empiezan a sentir limitaciones de infraestructura porque Argentina no estaba preparada para este aumento.

T: ¿Qué inversiones requiere el sector para aumentar su capacidad? ¿Ve un horizonte de inversiones?

GP: Con la capacidad actual vamos a poder crecer un poco más, pero en forma muy ajustada. Está faltando plantas de faena, de desposte, lugares donde congelar y depositar el producto. Falta infraestructura industrial orientada a la exportación. Argentina, en el cerdo, está más orientada en la elaboración de chacinados, pero no para ser exportador de carne.

Se ven algunas inversiones aisladas que tienen causas diversas, como plantas que se están reabriendo y que se están modificando para orientarse hacia la exportación, plantas que eran de otra especie y se van a convertir para porcinos. Son casos aislados. No es que haya una política de financiamiento para apalancar esas inversiones.

T: ¿Qué proyecciones de exportación tienen para este año?

GP: La exportación va a estar rondando las 45.000 o 50.000 toneladas de carne porcina contra las 40.000 o 42.000 toneladas del año pasado.

«Hay un gran potencial en la utilización de las pulpas, como el jamón o la paleta. Esos cortes son muy accesibles, nobles, de calidad».
«Hay un gran potencial en la utilización de las pulpas, como el jamón o la paleta. Esos cortes son muy accesibles, nobles, de calidad».

T: China es el principal comprador de carne de cerdo argentina, llevándose el grueso de los exportado ¿ven un problema en que la exportación esté tan concentrada en un solo mercado?

GP: Sí, totalmente. Para Argentina, China representa el 90% de sus exportaciones y, si bien es muy importante contar con ese mercado, todo el resto de los países asiáticos están con un nivel de importaciones importante y tendríamos que lograr la apertura de esos mercados y diversificar. También estamos enfocados en países de África para subproductos. Hay que trabajar sobre el Caribe y otras regiones más y, después, tenemos posibilidades en países vecinos, como Uruguay y Chile.

T: En el mercado interno aumentó de manera considerable el consumo de cerdo. ¿Ve que puede seguir ganando lugar en la mesa de los argentinos?

GP: Sí. Hoy estamos en 15 kilos por habitante por año. Hay bastante recorrido posible, porque tenemos un conocimiento o acostumbramiento de consumo de ciertos cortes que son el pechito de cerdo, el carré, la bondiola y el matambre, tradicionalmente parrilleros, pero creemos que hay un gran potencial en la utilización de las pulpas, como el jamón o la paleta y que el consumidor puede adquirir estos hábitos. Esos cortes son muy accesibles, nobles, de calidad y podrían balancear el consumo y hacerlo crecer.

T: Es común escuchar que el sector porcino argentino no tiene techo. ¿Usted lo ve así?

GP: A mí no me gusta decir que no tiene techo, porque no lo siento así. Sí tenemos varios factores que hacen que sea una actividad que en el país tiene mucho recorrido para seguir creciendo. Hay indicadores que hacen que quede mucho recorrido, como la densidad de cerdos por kilómetro cuadrado que es muy baja, la capacidad de instalación de granjas de alta productividad. Argentina tiene buena productividad y sanidad como para poder hacer una producción muy competitiva y tenemos todos los parámetros para crecer en el consumo y en la exportaciones.

El número de pacientes con covid-19 menores de 40 años en cuidados intensivos superó al de grupos de mayor edad en Brasil el mes pasado, dijo un investigador el domingo, en medio de un mortal auge del virus impulsado en parte por una nueva variante.

El número de personas de 39 años o menos ingresadas en unidades de cuidados intensivos por covid-19 aumentó considerablemente en marzo hasta más de 11.000, el 52,2% del total, según el Proyecto UCI.

Al principio de la pandemia, esta cifra alcanzaba solo el 14,6%, y entre septiembre y febrero, el 45%.

“Antes, esta era una población que normalmente sólo desarrollaba una forma menos grave de la enfermedad y no necesitaba cuidados intensivos. Así que el aumento (…) en este grupo de edad es muy significativo”, dijo el doctor Ederlon Rezende, coordinador del proyecto, una iniciativa de la Asociación Brasileña de Medicina Intensiva (AMIB).

Los pacientes más jóvenes, y sin enfermedades preexistentes, están llegando a las unidades de cuidados intensivos también con casos más graves

Dijo que varios factores podrían estar impulsando el aumento.

Los pacientes mayores de 80 años, que pasaron del 13,6% al 7,8% del total en cuidados intensivos de Brasil en marzo, están ahora, en su mayoría, vacunados.

Los jóvenes también son más propensos a exponerse al virus, ya sea porque tienen que salir de casa para trabajar o porque creen que son menos vulnerables, dijo.

Otro factor puede ser una variante del virus que se originó en Brasil, conocida como P1, que según los expertos es en parte responsable de que el número de muertes por covid-19 en el país se disparara en marzo.

Las cifras sugieren que la P1, que puede reinfectar a las personas que tuvieron la cepa original del virus, también puede ser más virulenta, dijo Rezende.

Un paciente en una UCI del hospital de municipal de Parelheiros en San Pablo (REUTERS/Amanda Perobelli)

“Los pacientes más jóvenes, y sin enfermedades preexistentes, están llegando a las unidades de cuidados intensivos también con casos más graves” de la enfermedad, dijo a la AFP.

El número de pacientes en cuidados intensivos sin enfermedades preexistentes aumentó en casi un tercio en marzo, hasta el 30,3% del total.

Y la proporción de pacientes conectados a respiradores por la pandemia alcanzó un récord del 58,1% en marzo, según los datos del proyecto.

Brasil registró más de 66.500 muertes por covid-19 en marzo, más del doble del anterior récord mensual del país, en julio de 2020.

La enfermedad se ha cobrado unas 351.000 vidas en este país de 212 millones de habitantes, una cifra de muertos que sólo es superada por la de Estados Unidos.

Brasil registró 2.616 muertes en las últimas 24 horas, con lo que ya suma 351.334 víctimas desde que fuera notificado, en marzo del año pasado, el primer fallecimiento en el país por el coronavirus, informó este sábado el Gobierno.

De acuerdo con el más reciente balance del Ministerio de Salud,, el gigante suramericano pasó este sábado de los 13,4 millones de contagios al sumar 71.832 nuevo casos en la última jornada.

Los períodos de mayor crecimiento e inversión de la economía argentina coinciden con los de mayor participación en el comercio internacional y mayor integración argentina en el Mercosur, dice un reciente estudio, que alerta el riesgo de que el país se aísle de Brasil, Uruguay y Paraguay, los otros tres socios del bloque regional o que este preserve el statu quo en la reunión de cancilleres que se llevará a cabo para evaluar el futuro de la Unión Aduanera tras la conflictiva cumbre de presidentes que tuvo lugar el 26 de marzo pasado.

En aquella reunión, el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, había pedido que el bloque dejara de ser un “lastre” para las negociaciones internacionales, lo que provocó una fuerte reacción del anfitrión virtual, Alberto Fernández, que reaccionó sugiriéndole dejar el bloque regional.

Un estudio de Jorge Vasconcelos y Guadalupe González, del Ieral de la Fundación Mediterránea, afirma que “romper el Mercosur y cerrar la economía” es la peor receta que puede seguir el gobierno si aspira a recuperar inversiones y empleo.

En base a datos de los últimos 30 años, los investigadores precisan que la Argentina registra dos picos del nivel de inversión como porcentaje del PIB; en 1998, cuando llegó a 21,1 %, y en 2011, al 21,6%. Ambos momentos coincidieron con los de mayor penetración de las exportaciones argentinas en el mercado global: en 1998 alcanzaron una participación del 0,49% y en 2011 del 0,46% de las ventas mundiales.

La estrecha relación entre inversión y comercio y exportaciones se debe, explica el documento, a que “hay inversiones que un país no recibe si faltan condiciones para exportar una parte de lo producido; hay avances de productividad que no se logran en un país cerrado al comercio exterior; hay riesgos que alejan a las empresas, caso de los países que no logran una dinámica de exportaciones que haga sostenible sus ratios de deuda externa”.

Esa relación se profundizó con la globalización y la formación de “cadenas de valor” globales. Un país como la Argentina solo puede recibir esas inversiones si está dispuesto a ser un “eslabón” de esas cadenas, lo que requiere adecuar la política impositiva y laboral para competir con países que buscan atraer las mismas inversiones, acuerdos comerciales con terceros países, que expandan el mercado, logística eficiente, políticas cambiarias fiables y que no castiguen las exportaciones (como lo hacen, por caso, el cepo y las retenciones) ni desalienten los aportes de capital y el giro de dividendos. Por eso, dicen Vasconcelos y González, la Argentina difícilmente salga de la estanflación (estancamiento y alta inflación) si no remueve los “cepos” que traban el comercio y la inversión.

Aquellos fueron los días

Los mejores momentos de la economía argentina en materia de crecimiento, inversión y exportaciones de los últimos 30 años coincidieron también con los buenos momentos del Mercosur, que en la última década pasó en cambio de tarjeta de presentación a obstáculo al ingreso a los mercados mundiales.

Por caso, el período 1994-1998, cuando las exportaciones argentinas pasaron de 0,42 a 0,49% del total mundial (pese a precios de los commodities deprimidos, lo que resalta aún más la competitividad local) y la tasa de inversión llegó al 21,1%, se caracterizó por un fuerte aumento la venta de bienes industriales argentinos a Brasil: en 1998 alcanzaron un 13,1% de las importaciones del socio mayor del Mercosur. En cambio, en 2019, ese mismo indicador fue de apenas 5,9%, una pérdida de 7,2 puntos porcentuales que –dimensiona el documento- “significa una merma de USD 12.600 millones/año de exportaciones de la Argentina, considerando el monto esperado para 2021 de las importaciones totales de Brasil, estimadas en unos USD 175.000 millones.

La venta de bienes industriales argentinos a Brasil alcanzó en 1998 un 13,1% de las importaciones brasileñas

Otro modo de verlo es que los USD 12.600 millones de “ventas perdidas” a Brasil son poco más del 20% de las exportaciones argentinas estimadas para este año. En otras palabras, las discordias internas y la disfuncionalidad del Mercosur le cuestan a la Argentina más de una quinta parte de sus exportaciones.

“La pregunta –apuntan Vasconcelos y González- es qué debería haberse hecho distinto en materia de condiciones para atraer la inversión, y qué en las reglas del Mercosur, para poder capturar emprendimientos y mantener el market share de 1998 en las importaciones de Brasil”.

De la mano de las commodities

El segundo “buen” período fue el de 2004 a 2011, cuando las expo argentinas pasaron de 0,37 a 0,48% de las exportaciones mundiales, aunque ahora empujadas por los altos precios de las commodities. Al igual que antes, la inversión acompañó esa movida: pasó de 15,9% a 21,6% del PBI y pudo haber sido incluso mayor, pero se topó finalmente con un obstáculo en el que sigue entrampada: los “cepos” cambiario y comercial.

Así las cosas, no es extraño que desde entonces el “market share” argentino en las expo globales cayó al 0,35% (que es como decir que el país origina 1 de cada 286 dólares de exportaciones mundiales), de la mano de una larga estanflación y de una caída de la inversión de 21,6 a 17,2% del PBI.

El tiempo no es neutral, pues las condiciones se fueron agravando. A principios de 2012, a poco de iniciado el “cepo” original, señalan los autores, las reservas netas del BCRA eran de unos USD 30.000 millones, mientras que ahora son de USD 3.000 millones. Aquella vez, el segundo gobierno de Cristina Kirchner usó reservas para múltiples objetivos y las agotó antes de fin de 2015, para cubrir los déficits fiscal y externo y darse cierto margen para autorizar importaciones de bienes de capital, poniéndole así piso a la inversión y aliviando la tarea del Central, no tan forzado a emitir pesos ni a “esterlizarlos”, como debe hacer ahora.

Banco Central recargado

La diferencia es gigantesca: mientras el monto de los pasivos remunerados (entonces Lebacs y Pases, ahora Leliqs y Pases) del BCRA equivalía a 30 % de los depósitos bancarios, a fines de 2020 se acercó al 45 % y con las tendencias actuales a fin de 2021 superaría el 60 por ciento. Esto significa, dicen Vasconcelos y González, “una luz amarilla titilando en los próximos trimestres, vinculada con la disponibilidad de crédito a favor del sector privado y también con la vulnerabilidad del sistema bancario, siempre y cuando el gobierno demore la tarea de llevar el déficit fiscal a un nivel sustentable”.

No disponiendo de crédito externo ni reservas en el BCRA, la Argentina está “condenada” a no incurrir en déficit externo, lo que implica que si no se reduce el déficit del Estado, la única forma de cubrir el agujero es con ahorro privado, a costa de la inversión y el crecimiento. Esto es, al precio de consolidar la estanflación.

Sin financiamiento externo, sin reservas y con déficit fiscal, hay un techo de hierro sobre la capacidad del sector privado de recuperar la inversión, e incluso el consumo”, dice el paper. Por eso, concluyen los autores, está en juego mucho más que reencauzar las negociaciones en el seno del Mercosur.

Fuente: Infobae