La crisis laboral en la Argentina atraviesa un momento crítico y dispar.
Un informe privado elaborado a partir de los datos procesados por la Universidad Nacional de Rosario sobre la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC reveló que la informalidad laboral promedio en todo el país trepó al 45% durante el segundo trimestre de 2026, marcando un ascenso sostenido desde el 41,4% registrado a fines de 2023. Mientras tanto, en las regiones del norte argentino los niveles de precarización urbana se disparan de manera alarmante por encima del 80%.
El boom del cuentapropismo precario y los sectores más golpeados
La radiación del mercado de trabajo muestra una transformación profunda en la composición de las ocupaciones. En el período analizado, la participación de los asalariados retrocedió del 73,7% al 70,5%, al tiempo que el cuentapropismo se expandió del 22,6% al 25,5%. Sin embargo, esta modalidad independiente esconde una profunda vulnerabilidad: el 65,8% de los cuentapropistas urbanos opera en la completa informalidad, a la par que la falta de aportes jubilatorios en los asalariados escaló al 37,9%.
El flagelo no impacta de igual forma en todas las ramas productivas. El servicio doméstico encabeza el ranking de la precarización con un 77,4% de informalidad, seguido de cerca por la construcción (76,2%), la gastronomía y alojamiento (63,9%) y el comercio (54,7%). En la vereda opuesta, los servicios profesionales (19,2%) y el sector de información y comunicación (33,9%) se mantienen como los rubros más formalizados.
Una brecha federal implacable: Formosa al tope y el contraste patagónico
El análisis geográfico expone una asimetría brutal a lo largo del mapa nacional. Las tasas más elevadas de informalidad en trabajadores independientes se concentran en el Norte Grande y Cuyo, lideradas por la Ciudad de Formosa con un impactante 87,9%, el Gran Tucumán (87,6%), Santiago del Estero y La Banda (87,5%), Gran Resistencia (84%) y Gran San Juan (83%).
En el extremo opuesto, los índices más bajos se registran en la Ciudad de Buenos Aires (26% de informalidad total), la Patagonia (con rangos de entre el 18% y el 33,5% impulsados por la alta productividad hidrocarburífera de Neuquén, donde la informalidad es de apenas el 26,4%) y distritos donde el empleo estatal amortigua el impacto, como La Rioja y Catamarca. En el conurbano bonaerense, en tanto, la precariedad trepa al 47,5% general, impulsada por un preocupante 70,2% en el sector independiente.
